Martes 29 de noviembre 2022

"Cuando mis viejos se iban, me quedaba solo llorando"

Redacción 20/09/2022 - 06.15.hs

El mediocampista Rodrigo Garro es hoy una de las figuras de la Liga Profesional de Fútbol. Aunque Talleres de Córdoba esté lejos de los primeros lugares de la tabla, el joven de General Pico tuvo grandes momentos individuales, tanto en el torneo local como en la Copa Libertadores, que lo destacaron sobre el resto y hasta lo pusieron en la órbita de equipos grandes.

 

Uno de sus picos de rendimiento se dio este domingo, cuando le convirtió dos golazos a Colón de Santa Fe para el triunfo 2-0 de la "T" en el Kempes, un estadio que se rindió ante su prodigiosa zurda y lo despidió con una ovación al ser reemplazado.

 

Ayer, en su día libre, el joven de 24 años recordó algunos de los sacrificios que tuvo que hacer para llegar a este momento de gloria, y aseguró que volvería a transitar el mismo camino porque hoy lo disfruta por partida doble: en lo personal y en lo familiar.

 

"Me fui a los 12 años de mi casa y a los 18 me dejó libre Atlético Rafaela. Fue un golpe muy duro y me generó la duda de seguir jugando", repasó el piquense. Y continuó: "Pero con el apoyo de la familia lo volví a intentar y ahora me toca este momento que me hace sentir orgulloso de mí y de mi familia, aunque lo vivo con tranquilidad y humildad porque sé que son momentos".

 

"No creo que hoy sea el mejor, ni que era el peor cuando no me tocaba jugar", agregó el pampeano en el mismo sentido, en una charla con "D Sports Radio" que se centró en el difícil camino que tuvo que transitar hasta llegar al profesionalismo, previo paso por la Fundación Messi de Rosario y Atlético Rafaela.

 

"Me fui a los 12 años y vivía a 600 kilómetros de mi casa en una pensión. Mis viejos trataban de ir seguido, pero era peor porque cuando se iban me quedaba solo llorando. Era muy difícil", repasó Garro.

 

"El primer año no me daba cuenta porque solamente quería jugar a la pelota, pero después empecé a caer que estaba haciendo un sacrificio muy grande. Lo asumí y entendí que había situaciones que no me iban a gustar; incluso yo era el de más lejos y muchas veces me quedaba solo en la pensión... Tuve que madurar de golpe, entenderlo, buscarle el lado positivo a las cosas", agregó el piquense, que cuando quedó libre de Rafaela, a los 18 años, se fue a Instituto, donde comenzó a brillar para luego dar el salto a Talleres esta temporada.

 

- ¿Volverías a hacer el mismo sacrificio para llegar a este momento en Primera?

 

- Siempre me hago esa pregunta y creo que lo haría. Me perdí muchísimas cosas, pero creo que lo haría. Capaz que en mi casa me matan si lo escuchan, pero ahora es algo que disfruto mucho en el día a día, el estar en Primera División, algo que veía de lejos. Esa felicidad que tengo ahora hace que te diga que sí, que lo volvería a hacer.

 

- ¿En qué te apoyaste en los momentos más duros?

 

- Tuve la suerte de tener todo el apoyo de mi familia. Siempre que llamaba llorisqueando me daban la posibilidad de volverme. "Acá te esperamos, después si tenés ganas de volver, te vas", me decían, pero yo decía 'no puedo ser tan..., no me puedo volver porque extraño'. Y no me daba cuenta que tenía 12 años... Por eso, este momento también es devolverle algo a mi vieja por el sufrimiento cuando me fui, un sufrimiento en silencio, porque no me podían decir 'te extraño' porque yo me largaba a llorar...

 

- ¿Hoy lo disfrutás por ellos?

 

- Sí, hoy me doy cuenta que estoy pasando por un momento lindo y la felicidad que genero en mi familia. Creo que cuando a los hijos le pasan cosas lindas, a los padres los alegran. De mi parte, poder hacer las cosas bien adentro de la cancha y hacer feliz a mi familia, me genera un orgullo muy grande.

 

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