El reencuentro de los campeones

Redacción 26/11/2021 - 08.52.hs

Aquel que no haya participado alguna vez de una justa deportiva como son los Campeonatos Argentinos de Fútbol de Veteranos, no podrán dimensionar lo que significa para los protagonistas. Porque allí confluyen muchos que fueron grandes figuras de sus respectivas ligas provinciales, con otros que jugaron en forma más amateur, pero también se suman deportistas que supieron tener un pasado como profesionales. Es el caso de quien tantos años estuvo en General Pico, Oscar Candia (ex arquero); y el del cordobés Mario Roberto Carballo (se desempeñaba como volante central), compañeros nada menos que en Boca Juniors en un momento glorioso del club de la ribera. Como que se dieron el gusto, allá promediando los '70, de compartir grandes planteles de Boca Juniors, e incluso el oriundo de la Docta de levantar la Copa Libertadores de América. Nada menos.

 

En ese torneo multitudinario lo deportivo es importante, pero mucho más es la posibilidad de compartir, de pasar algunos días vinculado a lo que para casi todos ha sido una pasión: juntarse a jugar a la pelota.

 

Y allí todos son iguales. Los grandes, los profesionales -se pudo ver entre otros también a "La Vieja" Reynoso, ex Independiente-, y los que simplemente se sumaron en una "pequeña" aventura de tres días para pasarla bien. Muy bien.

 

A pura emoción.

 

Pero igual no dejó de llamar la atención un encuentro pleno de emociones, con las lágrimas cayendo por las mejillas de dos grandulones en una escena que conmovió a los que estaban presentes: eran dos personas abrazadas fuertemente, diciéndose cosas al oído, seguramente palabras muy sentidas.

 

¿Quiénes son?, se interrogaban los testigos.

 

El sol pegaba fuerte, pero el abrazo igual se prolongaba... frases íntimas quizás, creándo un clima de expectativas. ¿Quiénes son se preguntaban los curiosos?

 

El sol en su máximo esplendor los cobijaba, el termómetro registraba treinta grados, pero no importaba, el abrazo continuaba.

 

Dos profesionales.

 

Al final el cronista pudo charlar con ellos, antes que se alejaran.

 

"Hacía más de 35 años que no nos veíamos, y vivimos muchas cosas juntas...", coincidieron en la charla posterior Oscar Candia y Mario Roberto Carballo, dos profesionales del fútbol allá por los años '70. Ambos jugaron en extraordinarios equipos xeneizes de la época, y en el caso de Mario tuvo la felicidad de levantar la Copa Libertadores de América.

 

Se reencontraron el fin de semana pasado en Mar del Plata, en el torneo organizado por la Federación Argentina de Fútbol de Veteranos.

 

"Este deporte todavía nos llena de satisfacción... estar cuatro días en este evento, más para nosotros que hemos sido futbolistas, nos reconforta muchísimo. Es una pasión, un sentimiento grande, y además ver a jugadores conocidos nos alegra mucho", dijeron.

 

Reencuentro de amigos.

 

Oscar Candia señaló que "en este encuentro con Mario (Carballo) nos regresan los recuerdos. Pero no sólo por Boca, sino también por la Liga Pampeana donde los dos jugamos y compartimos el lugar de alojamiento, donde vivimos triunfos siendo ya grandes los dos".

 

Y agregaba el ex arquero: "Además tuvimos la gran suerte de haber estado en Boca Juniors. Y reencontrarnos aquí... es fuerte", indicó.

 

Candia rememoró que Mar del Plata le trae otras escenas de sus tiempos de jugador: "Aquí hice la primera pretemporada en Boca aquí, en una experiencia hermosa".

 

Oscar. Larga campaña.

 

Mientras observaba un partido de Veteranos, con nostalgia recordaba que "esos años los compartí con grandes figuras. Luego quedé libre y a préstamo con Silvio Marzolini nos fuimos a All Boys tres años; más tarde Alianza del Perú donde jugué la Libertadores; Tigre, Bahía Blanca, hasta que un día aparecí en La Pampa, a través del querido Oveja Telch, para jugar en el Racing de Tavella, de Eduardo Castex", evocó Candia.

 

No estuvo mucho como jugador pero sí como técnico. "Cómo coordinador de torneos y viajes estuve 30 años; y tuve la satisfacción de crear el torneo infantil Pamperito".

 

El cordobés Carballo.

 

Mario Carballo -participa habitualmente de este tipo de torneos-, dijo que era "un orgullo encontrar a gente de General Pico, donde jugué y me causa una alegría tremenda, porque formamos un equipo excepcional desde lo humano. Y ahora esto de compartir con gente que me reconoce por mi paso por Boca Juniors es algo que me halaga", dijo con modestia y amabilidad.

 

Al mencionar el encuentro con Oscar Candia -con la tonada cordobesa que lo caracteriza- señaló que "fue una sorpresa enorme, nos vimos y nos abrazamos... hemos sido compañeros, nuestras familias muy unidas, y no sólo en lo profesional. Compartimos muchos torneos en la Liga Pampeana, donde incluso él nos dirigió en Pico FBC. Se hizo un gran grupo y salimos campeones", rememoró.

 

Campeón de la Libertadores.

 

Contó que sus comienzos fueron en Rácing de Córdoba. "Antes de los 14 jugué en primera con gente mucho más grande". Recordó con énfasis su paso por Instituto de Córdoba, donde compartió "con monstruos como Mario Kempes, Oscar Ardiles, Daniel Willington y 'Cata' Oviedo. Un equipazo con el que jugamos un Nacional. Después estuve en Belgrano, Atlanta y ahí me compró Boca, ya clasificado para la Copa Libertadores. Más tarde pasé a Chacarita y al tiempo volví a Boca, ahora como marcador central, porque Pancho Sa se había lesionado. Fui titular mucho tiempo hasta que me pidieron desde Colombia, de Uniòn Magdalena, un club donde surgió Carlos 'El Pibe' Valderrama, con quien jugué algunos partidos", se alegra.

 

La amistad intacta.

 

Y mirándose con Oscar dijo Mario: "Esto es lo que queda, la plata va y viene. Es una gran satisfacción estar aquí".

 

Y se quedaron un buen rato, charlando, sonrientes, trayendo los recuerdos de aquellos tiempos fantásticos que supieron protagonizar.

 

Los dos expresaron su agradecimiento por La Pampa, algo que no puede menos que ser recibido con beneplácito. Y dejaron, casi como una enseñanza, su sencillez, sus experiencias, y lo relevante de los sentimientos: eso de la confianza, el compañerismo, la amistad...

 

Un hermoso reencuentro. ¿O no? (Rodolfo Gigena)

 

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