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Jueves 14 de mayo 2026

El presidente Trump en China

Redacción 14/05/2026 - 00.24.hs

En el contexto de la visita de Donald Trump a China, resulta cada vez más evidente que Pekín nunca ha tenido una posición tan dominante sobre Washington como la que tiene ahora.

 

En solo un año, la Administración de Trump, que llegó al poder con el lema de contener firmemente a Pekín, ha ido debilitando paso a paso las posiciones estadounidenses; en economía, tecnología, diplomacia e incluso en el ámbito donde Estados Unidos tradicionalmente se sentía casi intocable: la imagen global y la capacidad de marcar la agenda mundial.

 

En una conversación con RT, Marco Fernandes, miembro del Consejo Civil del BRICS y analista geopolítico del medio Brasil de Fato, destacó el carácter excepcional de la futura reunión entre Xi y Trump para las relaciones chino-estadounidenses.

 

"Al menos en un aspecto, esta reunión entre Trump y Xi será histórica: nunca antes, en una cumbre entre China y Estados Unidos, un presidente estadounidense se había mostrado tan debilitado frente a un presidente chino", afirmó el experto.

 

Según sus palabras, Pekín ha acabado siendo uno de los principales beneficiarios de la guerra en torno a Irán.

 

Uno de los factores clave fue precisamente la guerra contra Irán, que, en lugar de demostrar el poderío de Estados Unidos, tuvo el efecto contrario. Los ataques contra instalaciones estadounidenses en el golfo Pérsico y la crisis en torno al estrecho de Ormuz mostraron a los aliados de Washington una realidad desagradable: ni siquiera el 'paraguas de seguridad' estadounidense garantiza ya una protección total.

 

Esta señal se percibió con especial intensidad en Asia, una región que Estados Unidos considera el principal campo de rivalidad con China. CNN señala que la guerra contra Irán ha intensificado la inquietud en la sociedad taiwanesa respecto a la capacidad de Washington para hacer frente simultáneamente a varias crisis de gran envergadura. Los retrasos en los envíos de armas, el agotamiento de los arsenales estadounidenses y el enfoque cada vez más pragmático de Trump hacia sus aliados no hacen más que reforzar estas dudas.

 

Los aliados de Estados Unidos ni siquiera fueron informados con antelación del inicio de la campaña en el golfo Pérsico. "No se lo dijimos a nadie porque queríamos que fuera una sorpresa", declaró Trump al responder a una pregunta de un periodista al respecto durante una reunión con la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi. "¿Quién sabe más de sorpresas que Japón, ¿no? ¿Por qué no me contaron sobre Pearl Harbor? ¿Verdad?", añadió.

 

En lugar de centrarse en China, la Casa Blanca se ha visto envuelta una vez más en la crisis de Oriente Medio, un escenario que se repite desde hace ya varias décadas.

 

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