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Lunes 30 de marzo 2026

Murió el artista Fernando Botero

Redacción 16/09/2023 - 00.30.hs

El célebre artista colombiano Fernando Botero, reconocido en todo el mundo por sus esculturas y pinturas de voluminosas figuras humanas, de humor y sensualidad, con las que desarrolló una impronta absolutamente propia, murió ayer a los 91 años en su residencia del principado de Mónaco.

 

Su hija Lina Botero, en declaraciones a Caracol Radio, explicó que falleció en Mónaco a la mañana y que "llevaba cinco días bastante delicado de salud porque había desarrollado una neumonía".

 

"Murió con 91 años, tuvo una vida extraordinaria y se fue en el momento indicado", expresó su hija, y lo recordó como una persona "que dedicó su vida a su país, que fue el tema de su obra artística".

 

Botero vivía en el exterior pero continuaba ligado a la realidad de su país y su comunidad. En el último tiempo, había donado la escultura "La paloma de la paz" a la Casa de Nariño, sede del gobierno colombiano, en apoyo al proceso de paz con las FARC en 2016, una pieza de bronce de 70 centímetros de altura, que representa una paloma blanca con el pico dorado, regordeta como todas las obras del autor.

 

La alcaldía de Medellín anunció siete días de luto en la capital de Antioquia para honrar la memoria del artista colombiano más grande de todos los tiempos, tal como confirmó el alcalde, Daniel Quintero.

 

Boterismo.

 

Considerado como "el artista colombiano más grande de todos los tiempos", Botero nació el 19 de abril de 1932 en Medellín y llegó a convertirse en uno de los creadores contemporáneos más reconocibles en todo el mundo al desarrollar una impronta absolutamente propia, en la que combinó humor y sensualidad.

 

Su obra adquirió características tan únicas que se convirtió en el creador de la corriente artística "boterismo", caracterizada por personajes voluminosos que lo hicieron reconocido en todo el mundo, en donde buscaba resaltar "la sensualidad de las formas".

 

"Es importante que cada persona descubra de dónde procede el placer ante una obra de arte. Para mí, el placer nace al presenciar la exaltación del volumen y la sensualidad de las formas", había dicho el propio artista que se declaraba admirador de Piero della Francesca, Johannes Vermeer y Diego Velázquez.

 

Sus figuras corpulentas lo llevaron a abordar una gran variedad de temas, como reinterpretaciones de cuadros de los antiguos maestros, escenas callejeras latinoamericanas, la vida doméstica y retratos satíricos de personajes políticos. El volumen de sus personajes permitió al artista enfatizar y resaltar ciertos rasgos, aumentando su impacto.

 

Autodidacta.

 

La formación artística de Botero fue autodidacta, pese a que asistió a la Academia de San Fernando en Madrid y a la de San Marcos en Florencia. Sus primeras obras conocidas son las ilustraciones que publicó en el suplemento literario del diario El Colombiano, de su ciudad natal.

 

A los 19 años viajó a Bogotá, donde presentó su primera exposición individual de acuarelas, gouaches, tintas y óleos en la Galería Leo Matiz, y con lo recaudado vivió algún tiempo en Tolú. De su estancia allí saldría el óleo "Frente al mar", con el que obtuvo el segundo premio de pintura en el IX Salón Anual de Artistas Colombianos.

 

Su momento "eureka" llegó en 1956 cuando vivía en Ciudad de México: el artista pintó una mandolina con un agujero de sonido inusualmente pequeño, lo que hizo que el instrumento adquiriera proporciones exageradas. Botero se sintió entusiasmado por estas posibilidades aparentemente nuevas, y esto encendió su exploración del volumen, que continuaría a lo largo de toda su vida.

 

Fue además un escultor consumado que creó formas sorprendentes que se asemejan a una extensión de sus obras bidimensionales: sus piezas escultóricas se pueden encontrar en las calles de Medellín, Nueva York, París, Barcelona, Madrid, Venecia, Lisboa y Jerusalén, entre muchos otros lugares del mundo.

 

A través de su obra se puede ver el mercado, la iglesia, el burdel y las corridas de toros y las ventanas de esas casas de tejas coloradas.

 

En sus trabajos, Botero retrató también la vida del pueblo y sus personajes, sus atuendos, la arquitectura, los hábitos y los rituales. (Télam)

 

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