¿Querés recibir notificaciones de alertas?

Las notificaciones están desactivadas

Para activar las notificaciones:

Lunes 30 de marzo 2026

La libertad de andar por ahí

Redacción 30/03/2026 - 00.11.hs

Hemos repetido muchas veces que cada cual vive primero como puede, y después como quiere. Suelen ser las circunstancias las que van definiendo el camino, pero también es verdad que en ocasiones juegan las decisiones, la determinaciones para adoptar una determinada manera de plantarse ante la vida.

 

Está la gente convencional, la que acepta las reglas de la sociedad, la que consiente las reglas que llevan a adaptarse a normas más o menos establecidas; y hay otra que trata de vivir sin acomodarse demasiado a lo habitual. O en todo caso aceptando que ese modo de transcurrir está ahí, pero que prefiere elegir una manera distinta. Sin jefes, sin horarios, dependiendo lo menos posible de los demás… aunque acepten que eso no es posible de manera absoluta.

 

Días atrás una pareja y su pequeño hijito estaban levantando campamento en una céntrica esquina de la ciudad, donde con su Trafic se habían instalado para vender sahumerios, algunas artesanías como pulseras en macramé, piedras y mates pintados que la mujer se encarga de decorar.

 

Ellos son Claudio Becchio e Inés Sánchez, que con Teo –el hijo de 8 años- decidieron lanzarse a la ruta para andar los caminos sin pensar en volver… Sólo decididos a andar.

 

“La verdad es que estamos readaptados, y lo disfrutamos. Fue después de la pandemia que nos decidimos, porque veíamos en You Tube a otras personas que lo hacían y nos dijimos por qué no… Yo trabajaba en el campo haciendo todo lo que es cosecha de temporada, y un día la propuse a Inés empezar con esto”.

 

Algunas dudas.

 

Naturalmente, de entrada, no fue fácil convencerla, porque era empezar de una manera muy distinta a caminar la vida. Y explica Inés: “Lo que pasa es que me parecía raro ver a la gente que viviera realmente vendiendo estas mismas cosas que ahora vendemos nosotros. Ya teníamos a Teo que era chiquito, de 5 años, y arrancó primer grado viajando... ¿Qué nos decían en la familia? Que estábamos locos. Pero nos largamos a la ruta desde Villada (Santa Fe) donde vivíamos y ya no paramos”.

 

Enseguida explicaron cómo es que Teo mantiene la escolaridad. “En principio pagamos una escuela que es de Estados Unidos, pero tiene sus sedes acá, en Argentina. Nos mandan todo el material y nosotros vamos administrando cómo se lo damos a Teo por día. Vendríamos a ser los maestros, con un acompañamiento de un docente del otro lado. Podría hacer todos los años porque tiene un apostillado de La Haya, que el día de mañana le permitiría acceder a un colegio secundario”.

 

Recordaron que el primer viaje, a modo de adaptación, lo hicieron a Córdoba. “Una semana para probar si la camioneta estaba en condiciones. Es una Ducato 1997 que compramos y la fuimos armando de a poco para que fuera nuestra minicasa con ruedas. Ahí contamos con baño, agua caliente, calefacción a diésel; y las camas, claro. Sí, tenemos televisión en el que compartimos internet”, dice Claudio. Y aporta el pequeño Teo: “La camioneta tiene motor aspirado” (¡!!).

 

México.

 

Así fue que anduvieron por Zárate, “de ahí a Gualeguaychú, luego Concordia, y cruzamos a Uruguay donde estuvimos casi un año. Nuestro objetivo, lo que nos hemos propuesto es llegar a México… y ahí vamos, andando”, cuenta Cristian.

 

Lo cierto es que no se fijan límites, ni están pensando en volver. Más vale todo lo contrario, piensan en seguir yendo. “Hemos empezado a grabar el viaje, a ponerlo en YouTube y a mostrarlo en las redes. Nos pueden buscar en Instragam como ‘almaslibres.explorando, y en Facebook como ‘almas libres’. Que eso es lo que somos”, afirman.

 

Sobre las bondades de su forma de vivir apuntan que pasa por “poder manejar los propios tiempos y disfrutar en familia. Esta es la idea, criar a nuestro hijo de otra forma, compartir tiempo”, completa Inés.

 

Para nada se consideran que llevan adelante un modo anti sistema de vivir. “Eso es casi imposible en este tiempo de teléfonos celulares, de internet donde uno se entera de todo lo que pasa, pero tiene sus ventajas”. Y continúa Cristian: “Con sólo ver el día a día de la gente, que no saluda, o que anda a las apuradas decís ‘¡guau!… Pero igual siento que nunca se termina de salir del sistema”, razona.

 

Sonríen los dos cuando piensan que en su pueblo, “ni los familiares ni nuestros vecinos nos tenían fe. Vivimos como nos gusta y somos felices así. Creemos que cada uno puede vivir como le guste, y todo es válido. Son elecciones, y nosotros elegimos esta. Sí, se puede decir que somos almas libres”. (M.V.)

 

'
'