Crece el pago con tarjeta
El uso de la tarjeta de crédito atraviesa una transformación profunda. Lejos de impulsar el consumo o mejorar la calidad de vida, el dinero plástico pasó a funcionar como un recurso defensivo frente a la crisis económica. Cada vez más personas recurren al crédito para estirar el mes y administrar gastos básicos.
Según El Destape, la tarjeta de crédito era sinónimo de financiamiento, cuotas y acceso a bienes durables. El informe de la consultora D’Alessio IROL muestra que el “tarjeteo” ya no responde a expectativas de crecimiento personal, sino a la necesidad de cubrir gastos corrientes ante ingresos que no alcanzan.
Cabe destacar, que el 90,7% de las operaciones con tarjeta se realizan en un solo pago. La tarjeta ya no se utiliza para financiar compras en cuotas, sino para diferir el pago unos días y ganar aire hasta el próximo ingreso.
El nuevo patrón de uso viene acompañado de señales de alerta. La morosidad en el financiamiento con tarjeta de crédito alcanzó el 8%, un nivel que expone la fragilidad financiera de amplios sectores de la clase media.
La tarjeta se convirtió en un instrumento para resistir el ajuste.
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