La producción metalúrgica cayó 10,3% y el uso de capacidad instalada perforó el 41%
La industria metalúrgica tuvo en febrero una caída interanual de 10,3% y una baja de 1,9% respecto de enero. En los primeros dos meses del año, la actividad del sector se contrajo 8,2%, de acuerdo con el informe mensual elaborado por la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA). Los datos muestran una continuidad de la tendencia iniciada durante el año pasado, en un contexto marcado por la reducción de la demanda interna, el freno de inversiones industriales y la reorganización de costos que atraviesan distintos sectores productivos tras la implementación del programa económico impulsado por el gobierno de Javier Milei.
Uno de los indicadores que expone el nivel de actividad es la utilización de la capacidad instalada. En febrero se ubicó en 40,2%, el valor más bajo de los últimos cuatro años para la industria metalúrgica, según publicó El Destape. El registro representa una caída de 8 puntos porcentuales frente al mismo mes de 2025. En términos productivos, el retroceso alcanzó a todos los subsectores que componen la actividad metalúrgica.
La fundición encabezó las caídas con una baja interanual de 15%. Este segmento es considerado un insumo clave para múltiples cadenas industriales, entre ellas la automotriz, la maquinaria agrícola y la producción de equipamiento industrial. Los bienes de capital registraron un descenso de 14,6%. Este rubro suele reflejar el ritmo de inversión productiva en la economía. Cuando las empresas postergan o suspenden proyectos de ampliación o renovación de maquinaria, la demanda por estos productos se reduce.
El sector autopartista también mostró un retroceso significativo, con una contracción interanual de 12%. La evolución de esta rama está vinculada a la dinámica de la industria automotriz, aunque también se ve influida por el nivel de integración local en la producción de vehículos. Otros segmentos presentaron descensos similares. El equipamiento médico cayó 11,6%, mientras que el sector de equipo eléctrico retrocedió 10,2% en la comparación con febrero del año pasado.
La caída de la actividad también se expresó en las principales provincias con presencia metalúrgica. La provincia de Buenos Aires registró el retroceso más pronunciado, con una baja de 12,9% interanual. Córdoba se ubicó en segundo lugar con una caída de 11,9%, seguida por Mendoza con 10,2%. Entre Ríos registró una contracción de 9,8% y Santa Fe mostró una disminución de 4,3%. En estas jurisdicciones se concentran polos industriales vinculados a la producción de maquinaria agrícola, autopartes, equipamiento eléctrico y componentes industriales.
Desde ADIMRA señalaron que el comienzo del año no mostró señales de recuperación en el corto plazo. Según el informe, la retracción del mercado interno continúa siendo el principal factor que condiciona la actividad de las empresas del sector. El presidente de la entidad, Elio Del Re, señaló que los niveles actuales de producción y de utilización de capacidad instalada reflejan una situación de actividad reducida. “La actividad metalúrgica profundiza su tendencia negativa durante el primer bimestre del año, con niveles de capacidad ociosa críticos y sin señales claras de recuperación en el corto plazo”, indicó.
La dinámica del mercado interno aparece como uno de los ejes centrales para explicar la evolución del sector. La reducción del consumo y la caída de la inversión productiva inciden directamente sobre la demanda de insumos metalúrgicos, que forman parte de múltiples procesos industriales. En ese contexto, Del Re señaló que la contracción del mercado doméstico repercute sobre la estructura económica de las empresas. “La fuerte retracción del mercado interno está impactando directamente sobre la producción y deteriorando la rentabilidad de muchas empresas del sector. Esta situación pone bajo presión el sostenimiento del empleo metalúrgico”, sostuvo.
El informe también incluyó datos sobre el mercado laboral del sector. Durante febrero, el nivel de empleo registró una caída interanual de 1,8%. En la comparación mensual, sin embargo, la cantidad de trabajadores se mantuvo sin cambios respecto de enero. La evolución del empleo metalúrgico suele presentar una dinámica más gradual que la producción.
En general, las empresas tienden a ajustar primero los niveles de actividad, el uso de turnos o la contratación de personal eventual antes de modificar las plantillas permanentes. El sector reúne a pequeñas y medianas empresas que abastecen cadenas productivas como la automotriz, la construcción, la maquinaria agrícola, la energía y el equipamiento industrial. En ese marco, la evolución de la actividad metalúrgica funciona como un indicador del movimiento general de la industria.
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