Proyectan inflación del 3 % en enero con la nueva medición
La salida de Marco Lavagna del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), y la postergación de la actualización en la medición del Indice de Precios al Consumidor que se iba a poner en marcha la próxima semana, pusieron de relieve la manipulación política del organismo y sus estadísticas. Con la nuestra estructura, según una proyección privada, la inflación hubiera sido del 3 %.
Según informó El Destape, un reciente trabajo de la consultora PxQ “aporta elementos para analizar cómo los cambios —anunciados, postergados o parcialmente aplicados— modifican la lectura de la inflación y, en consecuencia, del poder adquisitivo de los salarios. De acuerdo con la consultora que conduce el ex viceministro de Economía Emmanuel Álvarez Agis, el dato de enero, con la nueva estructura metodológica, habría arrojado una alza de 3% mensual, con mayor incidencia en provincias donde la discrecionalidad del relevamiento es más significativa”.
“De acuerdo con los estándares internacionales, los índices de precios deben actualizar sus ponderadores cada cinco años para reflejar los cambios en los patrones de consumo de los hogares. En Argentina, ese proceso se demoró durante décadas. El IPC vigente se apoya en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2004/05, a pesar de que existe una encuesta más reciente correspondiente a 2017/18. Según señala PxQ, esa postergación respondió tanto a los costos que implica relevar nuevas encuestas como a la inestabilidad macroeconómica que atravesó el país de manera recurrente”, añadió el medio.
Nación había anunciado la actualización a partir de enero de este año, pero luego decidió postergar la medida. En una entrevista radial, el ministro de Economía, Luis Caputo, explicó el criterio oficial: “renunció porque se ha estado trabajado en la nueva metodología y Marco quería implementarlo ahora. Con el presidente siempre tuvimos la visión de que había que implementar un cambio una vez que el proceso de desinflación ya esté consolidado. (…) Vamos a mantener esta metodología hasta que el proceso de desinflación ya esté consolidado”.
Tapar el sol con la mano.
El trabajo de PxQ reconstruye una estimación a partir de los ponderadores de la ENGHo 2017/18. El ejercicio permite comparar qué hubiera ocurrido si el índice de enero de 2026 se hubiese calculado con la nueva estructura de consumo. Según el informe, publicado por El Destape, el IPC de ese mes habría registrado un aumento de 3,0%, por encima del 2,5% que esperaba el Gobierno y que el propio Caputo ratificó públicamente.
La diferencia no surge de un cambio generalizado en los precios, sino del peso que adquieren ciertos rubros en la nueva metodología. En particular, los aumentos tarifarios aplicados por las provincias tienen un impacto mayor cuando se utilizan los ponderadores de la ENGHo 2017/18. PxQ estima que esos ajustes habrían aportado 0,8 puntos porcentuales al IPC de enero, frente a 0,5 puntos bajo la metodología vigente.
“El informe subraya un aspecto clave del proceso: el Indec toma conocimiento de los aumentos tarifarios provinciales durante diciembre, pero esa información solo se vuelve plenamente accesible para analistas y público general una vez que las provincias publican los cuadros tarifarios, lo que en este caso ocurrió el 2 de febrero. Algo similar sucede con las tarifas de servicios públicos de alcance nacional. En estos casos, la diferencia de impacto entre metodologías ronda los 0,3 puntos porcentuales”, amplió el medio.
Cambios estructurales.
La consultora marcó diferencias estructurales entre las dos encuestas. “Los cambios tecnológicos y los nuevos patrones de consumo reducen el peso relativo de los bienes —en especial alimentos— y aumentan la participación de los servicios. En términos de ponderadores, las mayores caídas se observan en Alimentos y bebidas no alcohólicas (-4,3 puntos porcentuales), Prendas de vestir y calzado (-3,1) y Restaurantes y hoteles (-2,4). En sentido contrario, crecen Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (5,1), Transporte (2,3) y Comunicación (2,3)”, detalló El Destape.
Cuando se reconstruye la inflación mensual con ambas metodologías, las diferencias no resultan significativas en la mayoría de los períodos, con una excepción clara: 2024. Ese año, marcado por el proceso de recomposición de precios relativos y fuertes aumentos tarifarios, muestra divergencias relevantes entre ambos índices. Según PxQ, con la metodología basada en la ENGHo 2017/18, la inflación anual de 2024 habría sido de 132,2%, frente al 117,8% informado oficialmente, lo que implica una brecha de 16,1 puntos porcentuales. En cambio, en 2025 los resultados prácticamente coinciden: 31,5% con la metodología actual y 31,9% con la nueva.
Si se toma como base noviembre de 2023, inicio del actual gobierno, la inflación acumulada asciende a 259,4% con el IPC vigente y a 275,6% con el calculado sobre la ENGHo 2017/18. Estas divergencias no son solo estadísticas. Tienen efectos directos sobre la medición del salario real.
En relación al salario privado registrado, muestra una caída de 1,2 % respecto a noviembre de 2023. “Con la nueva metodología, la pérdida asciende a 5,5%. Es decir, el cambio en la medición del IPC amplía la caída del poder adquisitivo desde el inicio de la gestión de Javier Milei”, completó.
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