Sabado 25 de mayo 2024

Con estirpe zapatera

Redacción 20/04/2024 - 00.19.hs

Uno de los negocios más emblemáticos de la ciudad y de la provincia llegó a sus 60 años: Calzados Noy. Creado por Jorge Gatti, mantiene su vigencia gracias a su combinación de calidad, buen precio y mejor atención.

 

El dato sirve para reflejar con claridad lo que significa estar en el lugar indicado y en el momento adecuado y, por supuesto, respaldado con décadas de trayectoria. En una pausa de la entrevista nuestra mirada se dirige hacia el afuera del local. Y lo que sucede es que en un lapso de cinco minutos, decenas de personas se detienen y miran. Otras van con el paso apurado pero al llegar a la vidriera, aminoran la marcha y observan aunque sea de reojo. La escena se multiplica durante toda la jornada, son cientos quienes al pasar por Calzados Noy posan sus ojos en los distintos modelos de zapatos, carteras y otros accesorios que visten a uno de los comercios más tradicionales de la provincia.

 

Es que se trata de la esquina más céntrica de Santa Rosa, en Coronel Gil e Hipólito Yrigoyen, un lugar privilegiado que después de 60 años sigue habitado por una zapatería que más allá de modas, crisis, tendencias o cambios de época se mantiene inalterable gracias a una combinación irresistible de buen precio, calidad y gran atención.

 

“Es un camino largo el que nos trajo hasta acá. Empecé a trabajar desde muy chico y por supuesto que la suerte siempre hace su aporte, pero sobre todo creo que hemos sido muy prolijos, tenemos una forma de trabajar que nos hace muy ordenados y si no te apartás de eso tenés más chances de que te vaya bien”, resalta Jorge Benito Gatti que a sus 82 años recuerda cada detalle de un negocio que no sólo supo mantenerse y crecer sino que también sirvió como “semillero” para otros emprendedores del rubro. Junto a él está su hijo Pablo (50), el heredero natural que hoy tiene todo el manejo de la firma y que se ramifica en su hermana Claudia, a cargo de Adriano, la otra zapatería que la familia convirtió en un clásico de la ciudad y que, entre ambos, dan empleo a siete personas.

 

“Mi padre tenía una fábrica de otro rubro y tuvo que presentar quiebra, fue un momento complicado y hubo que salir a trabajar. Arranqué a los 14 años en distintos empleos y después entré a la semillería El Huerto, hasta que se dio la oportunidad de ingresar a la zapatería que en ese momento era de nombre Tonsa. Pero no tenían mercadería y a los pocos días de empezar mi trabajo llegó un camión y se llevó todo por las deudas, yo no lo podía creer. Ahí empecé a hacer una tarea muy meticulosa de tratar de acomodar las cosas y después de un tiempo pude hacer una oferta y quedarme con el negocio. En ese momento estaba Calzados Nemesio que fue a la quiebra, y me quedaron todos los viajantes y la exclusividad de marcas como Delgado, que en ese momento era un boom. Ese fue un factor suerte que ayudó”, dice con humildad Jorge antes de remarcar las distintas estrategias que le permitieron asentarse y crecer.

 

“Llegué a vender 290 pares de zapatos en un día. Más allá de mi tenacidad, yo tenía muy buenos precios porque lo que quería era asentarme y darle otro perfil al negocio. Y por otro lado hacía muchísima publicidad, lo tenía a Eduardo Ferma que me hacía todos los avisos que después publicaba en LA ARENA y en La Capital, están todos los registros de esos dibujos. Y me ayudó una enormidad porque sobre todo nos hicimos muy conocidos en el interior de la provincia también. Después de tres años de trabajo intensísimo pagué la deuda que había y a los cinco años pude comprar esta esquina”, recuerda Gatti cómodamente sentado en uno de los sillones que sirve de probador.

 

Semillero.

 

Jorge trabajaba junto a su hermano Eduardo -quien luego abrió “Huitrú”, otra zapatería que sigue vigente- y un sobrino, Víctor Sardi, que desde hace muchos años tiene su propio local, “Lo de Víctor”, también en el centro santarroseño.

 

“Para mí es un motivo de orgullo porque, por ejemplo, Víctor empezó con nosotros y estuvo muchos años, luego se fue con Eduardo y después se independizó. Y hoy los tres nos llevamos muy bien, nos ayudamos, nos consultamos. Eso es un valor muy importante, lo mismo que las empleadas que en muchos casos se jubilan acá”, dice Gatti y en ese punto Pablo le recuerda un nombre que quieren destacar, el de Cristina Benéitez. “Estuvo 40 años con nosotros, se jubiló en 2011, y nunca nos cansamos de reconocerla porque siempre fue impecable y le enseñó un montón a otras personas que vinieron después”, agradecen padre e hijo.

 

Pablo es licenciado en Administración de Empresas. Escucha a su padre relatar la historia de Noy pero el presente es de él más allá de las “chicanas” de Jorge quien pasa a veces “a saludar” porque ya está retirado y “muy tranquilo ya que el negocio sigue en las mejores manos”.

 

“Empecé desde muy chico. Cuando me portaba mal me mandaban a juntar cajas de zapatos, me crié acá prácticamente. En el secundario, cuando tenía horas libres, venía y ayudaba en todo. Cuando me fui a estudiar, me recibí un viernes y el lunes ya estaba en el negocio. Creo que el secreto es tener muchísimo orden, llega la mercadería a las 9 y nosotros a las 10 ya pagamos, al contado. Somos reconocidos por todo el gremio por esa conducta, entonces eso te permite contar con la confianza de quienes te proveen. Y lo otro es estar todo el tiempo atentos a lo que pide la gente, a las tendencias. Por supuesto que todo fue cambiando, desde el crecimiento de la ciudad hasta todo el aluvión de compras online que se potenció en la pandemia”, describe Pablo mientras muestra un video que se viralizó en las redes de Noy porque el miércoles, cuando el negocio cumplió sus seis décadas de vida, sorprendieron a la primera clienta que ingresó al negocio regalándole la compra de un par de zapatos, un gesto que en plena crisis económica no pasa desapercibido.

 

Vigencia.

 

Los Gatti recuerdan anécdotas e historias. Y muestran fotos. Algunas en sepia, de esas primeras épocas de Noy en una Santa Rosa hoy remota. La historia se cuenta sola pero, sobre todo, se sigue escribiendo día a día. “En un momento llegamos a tener 5 mil cuentas corrientes. En la actualidad la gente usa mucho las promos del Banco Pampa. Cuando se anuncia el día que van a salir, ese día se llena. Y nosotros siempre tenemos como prioridad a nuestra clientela, por eso trabajamos muchas marcas, ofrecemos precio y la mejor atención posible”, resume Jorge mientras en la vidriera los ojos se multiplican. Es el atractivo de Calzados Noy, sesenta años de una tradición con mucho más para vivir y ofrecer.

 

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