Jueves 20 de junio 2024

El sello de la elegancia

Redacción 04/11/2023 - 00.16.hs

El nombre de Gladis O. de De Biasi es sinónimo de un negocio de ropa femenina que atravesó épocas, modas y crisis. Siempre con la distinción y la calidad de las prendas, su creadora traspasó el legado a su hija Natalia y la consigna se mantiene: “darle la mejor opción a la clientela”.

 

Surgió la pregunta y enseguida a Natalia se le ocurrió lanzar un concurso cuya consigna sería algo así como “¿qué significa la O.?” en clara referencia a esa letra que aparece intercalada en el nombre completo y que está asociada directamente a la identidad de una tienda de indumentaria femenina que es emblemática en Santa Rosa y la provincia.

 

“La letra O es la inicial de Ostanelli que es mi apellido. Mucha gente piensa que es de un segundo nombre como Olga o algo así, de hecho muchos proveedores o clientes mandan cosas a nombre de Olga, es muy loco pero no, me empezaron a decir así, ‘en lo de De Biasi’, y de esa forma perdí mi apellido para el nombre del negocio”, revela entre risas Gladis sobre esa historia que por estas horas puede aparecer en las historias de Instagram de GODB como un juego para quienes siguen a ese apellido en forma de local de ropa que atraviesa las épocas y ha vestido (y viste) a generaciones de pampeanas.

 

“Recuerdo que una vez fui a un Congreso Internacional de mujeres empresarias y decían que nunca había que perder el apellido, y yo fui lo primero que perdí, de hecho ya hoy ni aclaro que la O es de mi apellido, ya quedó así", se resigna no sin una sonrisa radiante Gladis Ostanelli de De Biasi, que nació en Santa Rosa, tiene 74 años, y sigue al frente de un emprendimiento que hoy comparte junto a su hija Natalia (44) en la esquina de Escalante y Pico, en el centro de la ciudad.

 

Gladis cursó el secundario en el colegio Nacional y luego emigró para hacer una diplomatura en Comercio Interior, en Mar del Plata. “Cuando volví entré a trabajar en el Sanatorio Santa Rosa, en el área administrativa, y me hice cargo de la farmacia. La empecé a organizar y lo hice bien así que ahí comencé a pensar en organizar algo para mí. Vendía algunas prendas para niños que fabricaban en una localidad de la provincia de Buenos Aires que después tuvo que cerrar por una inundación muy grande de esa época y me puse a trabajar con una distribuidora de Rosario, hasta que me decidí y abrí un localcito acá enfrente”, señala Gladis desde el interior de su coqueta tienda actual.

 

“Yo tenía un timbre en la cocina de mi casa que me avisaba cuando entraba alguien, pero en un momento iba tanto, me tenía que cruzar tantas veces que decidí acondicionar el escritorio de mi casa y poner la tienda ahí", recuerda Gladis que, por ejemplo, en la década del ‘80 fue una referencia respecto a la venta de tapados de piel.

 

“Eso fue un boom, tenía de pieles de todo tipo. Hoy ya no se usan, de hecho están mal vistos y salieron del mercado totalmente, pero todo el mundo lo tiene y le da lástima desecharlos. También recuerdo que en una época vendí los uniformes del Casino, de todos, desde el de Ushuaia hasta el de Misiones. Para mí una de las prioridades siempre fue estar a la vanguardia y ofrecer lo mejor, por eso viajaba mucho al exterior para ir a buscar las tendencias. No era como hoy que tenés todo a mano a través del celular, antes había que ir a buscarlas y saber cómo venía la mano”.

 

Legado.

 

Gladis recuerda distintos momentos, épocas y anécdotas. Y a su lado Natalia le apunta datos, historias y momentos compartidos. “A los 9 años ya empecé a vender al público, me crié acá prácticamente y fui aprendiendo todo. Cuando finalicé el colegio me fui a Buenos Aires a estudiar la carrera de Ingeniera Agrónoma. Ejercí un tiempo la profesión, pero después fui mamá y dejé de trabajar. Cuando estaba en Buenos Aires me encargaba de ir a las fábricas, de hacer los contactos, las compras, todo lo relacionado a la tienda. Hoy hacemos al revés, la que viaja es ella y yo estoy en el local”, detalla quien tomó el legado del negocio céntrico.

 

“Somos re versátiles y nos vamos acomodando a las necesidades y tiempos de cada una, a lo que demanda el negocio. Podemos cambiar sin problemas, y las dos tenemos claro que éste es un lugar que tiene la característica de pocos: te viste por completo. Las prendas, los zapatos, el cinto. Y nosotras damos un servicio porque asesoramos y brindamos el mejor respaldo. No es que solo comprás una remera y te la llevás. Ofrecemos un servicio de modista que te soluciona, por ejemplo, si hay que hacer un ajuste porque un detalle hace que mejore la caída o lo que sea que le gusta a la clienta”, destaca Natalia.

 

“La característica es que te vestimos completa y no tenés que ir a otro lugar, y si querés vestir a tu hija, a tu mamá y a vos para una fiesta ya salen todas listas. A lo largo de tantos años hemos acompañado egresos, casamientos, divorcios. Las épocas van cambiando y nosotras siempre tenemos vigencia. Y eso es un privilegio”, añade Gladis.

 

Expansión.

 

Junto a madre e hija están las empleadas de un local que hace unos años tuvo una reforma y se agrandó hacia la calle Pico con un sector que ofrece ropa infantil de marcas de primera calidad.

 

“El vestir es una necesidad primaria, y vos comunicás al vestirte. Por acá han pasado generaciones enteras porque hay mujeres que mi mamá las vio nacer y hoy las hijas vienen conmigo y ya traen a las nuevas generaciones. Tenemos el sello de saber lo que necesita cada clienta, por eso decimos que no se trata solo de vender y nada más, hay mucho más porque es un servicio completo y a nosotras nos encanta eso”, asegura Natalia.

 

La tradición y vigencia de GODB se registra no sólo en Santa Rosa sino en el interior de la provincia ya que gran parte de la clientela llega desde distintas localidades. “Además, tenemos tres polos en el interior donde nos compran al por mayor. Hoy estamos organizando el stock para vender online. Ya lo hacemos por WhatsApp y además contamos con el servicio de ‘La valija de Gladis’. La verdad es que pensamos en la clientela constantemente y ese sin dudas es el sello de la tienda”, sostiene Natalia al describir las características de un lugar que es conocido por su calidad y excelente atención y que se identifica por un apellido pero al que antecede una O con puntito seguido. Es la inicial de Ostanelli, el apellido de Gladis, un nombre con sello de distinción.

 

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