Miércoles 29 de mayo 2024

Maní: La Pampa produjo 60 mil toneladas

Redacción 14/01/2023 - 10.27.hs

Los cultivares de maní en La Pampa ya se han consolidado como una oleaginosa más y con perspectivas de seguir avanzando en toda la zona norte de la provincia. Se sembraron 18.692 hectáreas y se cosecharon 18.392, con una producción total de 60.602 toneladas.

 

JUAN JOSE REYES

 

La cosecha fue la cuarta más alta de la historia, y consolidó a la provincia como el tercer distrito productor del país después de Córdoba (77%) y la provincia de Buenos Aires (10%). Los rendimientos promedio del maní en vaina por hectárea treparon a 3.295 kilos por hectárea con máximos de cuatro mil.

 

Aquí la cadena de maní la manejan los departamentos Chapaleufú (23.100), Maracó (15.640); Realicó (10.200); Quemú (4.500); Catriló (3.742) y Rancul con 1.440 toneladas. Los principales ejidos fueron Vértiz, Adolfo Van Praet, Luiggi, Alvear, Larroudé, Villa Mirasol, Realicó, Catriló, Sarah y la localidad de Ceballos.

 

Según datos oficiales de la Secretaria de Agricultura de Nación, en La Pampa está a cargo las delegaciones Santa Rosa y General Pico, dan cuenta de una remontada histórica de la producción de maní rosado después del récord obtenido en las lejanas campaña 2009/10 con 123.500 toneladas y la siguiente con 94.040 toneladas.

 

En la cosecha actual los rendimientos volvieron a crecer en varias localidades linderas a la provincia de Córdoba y en menor proporción a las contiguas con San Luis y Buenos Aires, trepando al 4,44% del total nacional que llegó a las 1,36 millones de toneladas en un área sembrada de 417.115 hectáreas y 406 mil cosechadas con un rendimiento promedio de 3.312 kg/ha hectáreas, por vez primera por debajo de lo obtenido por La Pampa. Lideró Córdoba con 1.054.293 toneladas seguida de Buenos Aires con 135.918; La Pampa 60.602; San Luis 57.145 y Santa Fe con 29.440 toneladas

 

Volvió la rentabilidad.

 

Según reportes de operaciones de arriendo en zonas del noreste pampeano dan cuenta de que la aventura manicera en La Pampa volvió por sus fueros después de una década por problemas en los suelos. Desde el punto de vista botánico, el maní pertenece a la familia de las fabáceas (leguminosas).

 

Se caracteriza por sus frutos en forma de chaucha (vainas) con varias semillas. Su vaina se desarrolla en forma subterránea y además al maní se lo compara con alimentos como las avellanas, las almendras, las pecanas, las castañas, etcétera. En realidad es una nuez, y es consumido como avellanas, pistachos y almendras.

 

De aquel se produce y se comercializa como materia prima de la industria aceitera, maní industrial producción de aceite y pellets), y para consumo humano directo, esto es, maní confitería. Los parámetros de calidad y

 

tipificación que rigen para cada uno de ellos resultan muy diferentes.

 

En el maní industria se cuenta, el contenido de aceite y la calidad del mismo. El primer factor se mide por la cantidad de aceite y compuestos extractables presente en 100 gramos de muestra, y el segundo por la acidez de la materia grasa (gramos de ácido oleico por cada 100 gramos de muestra).

 

El producto más valioso de la industrialización del maní es el aceite, tanto por el contenido de materia grasa de la semilla (alrededor del 40%), como por la calidad del mismo. La deuda ambiental que dejó la explotación desmedida del maní en el norte pampeano fue enorme (pooles de siembre) y de ahí su derrumbe.

 

El mal manejo de los suelos provocó erosión eólica, ya que luego de cosecharla el piso queda muy removido, y los cultivos (verdeos invernales), que se intentaron implantar no prosperaron, aunque en la última campaña recién finalizada se mejoró el buen perfil hídrico del otoño y el invierno. Pero los atinados cambios en las prácticas ambientales controlados por el Estado pampeano han dado sus frutos.

 

Prácticas ambientales.

 

La Pampa es la única provincia del país que cuenta con un reglamento que el productor de maní debe cumplir con el fin de no producir erosión en el suelo. Desde la crisis de erosión del año 2010 el Ministerio de la Producción local empezó a preocuparse por la necesidad de la protección de este recurso. El cultivo del maní ha sido desde la campaña 2007/08 incorporado a los sistemas productivos locales debido a sus enorme

 

ventajas económicas.

 

El reglamento dice que el maní se debe cultivar en franjas alternadas con maíz o sorgo como cultivos protectores. El ancho de las franjas tanto de maní como de maíz o sorgo no debe exceder los 40 metros quedando a criterio del profesional la reducción del ancho de la franja del cultivo cuando los riesgos de erosión sean más elevados de acuerdo a las características edáficas.

 

También el cultivo de protección no serán menores a los 10 metros. El aprovechamiento de las franjas con cultivos protectores deberá realizarse una vez lograda la implantación del cultivo de cobertura realizado posteriormente a la cosecha de maíz y la orientación de las franjas debe ser en dirección este-oeste.

 

Además en suelos con pendientes mayores o iguales al 2% deberá realizarse el cultivo de maní en franjas y curvas de nivel y allí se debe establecer un cultivo de cobertura de un cereal de invierno que cubra el suelo durante el período de post cosecha.

 

Pero es fundamental no implementar el cultivo de maní sobre la misma superficie, sino hasta por lo menos tres años después de la primera vez estableciendo el cultivo con siembra directa para mantener el potrero con suficiente cobertura durante el barbecho para evitar la erosión durante ese período.

 

Finalmente el Reglamento obliga a evitar la excesiva mineralización de la materia orgánica y alterar lo

 

menos posible la frágil estructura de estos suelos, utilizar la menor frecuencia de labores culturales (escardillo) durante el cultivo. Reponer los nutrientes extraídos por el cultivo de maní mediante dosis adecuadas de fertilizantes, en particular para el fósforo.

 

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