Viernes 13 de mayo 2022

Otro año con caudales bajos

Redacción 28/11/2017 - 02.00.hs

Los ríos cordilleranos de la zona centro del país, en gran parte pertenecientes a la cuenca del Desaguadero - Salado - Chadileuvú, atravesarán otro año hídrico con caudales por debajo de la media histórica. En dos de ellos se calcula que el escurrimiento apenas superará el 50 por ciento del valor medio; en los otros cuatro, estará en un 80 por ciento.
La información fue publicada por el diario Los Andes días atrás. Se trata del octavo año consecutivo de escasez hídrica y por eso cuando los funcionarios del Departamento General de Irrigación de Mendoza presentaron el pronóstico de escurrimiento 2017-2018, también anunciaron las medidas que se adoptarán para hacer frente a este déficit.
Una de ellas, indicó Los Andes, consiste en complementar el agua superficial con la que procede de perforaciones existentes.
Los dos ríos que menor caudal tendrán este año -tomando el cuenta el lapso entre lo que resta de 2017 y septiembre de 2018-, son el Malargüe, con un pronóstico de apenas 53 por ciento de la media histórica, y el Tunuyán, con el 58 por ciento. Ello de acuerdo al cálculo de disponibilidad de agua en función de las nevadas ocurridas durante el invierno,

 

Pobre.
En tanto, se espera un 67 por ciento de la media para el río Grande -donde Mendoza quiere levantar la represa de Portezuelo del Viento-, un 71 por ciento para el río Mendoza, el 72% para el Diamante y el 77% para el Atuel.
En comparación, el pronóstico de escurrimiento de 2016-2017 presentó un 91% para el río Mendoza, un 89% para el Tunuyán y el Diamante, 88% para el Atuel, 66% para el Grande y 45% para el Malargüe.
Esto significa que para los primeros cuatro ríos el lapso 2016-2017 fue un año medianamente pobre, para el quinto, pobre, y para el último, seco.
De ahí que las autoridades del Departamento General de Irrigación advirtieran que si bien son ocho años de emergencia hídrica, los ríos se han ido comportando de modo diferente en cada temporada.

 

Ocupación de los pozos
El superintendente de Irrigación, Sergio Marinelli, emitió una resolución en la que enumera las medidas a adoptar, unas ya se están implementando, para mitigar la escasez del recurso hídrico.
Algunas tienen que ver con infraestructura, pero la mayoría, señaló, con cambios culturales tanto en los agricultores como en las inspecciones de cauce y en la misma estructura del Departamento.
Tal vez la más novedosa de estas medidas sea la ocupación temporaria de las perforaciones, algo que está previsto en la legislación pero no se había aplicado hasta el momento.
Se trata de una invitación a los concesionarios de pozos que, por su ubicación puedan servir a otras propiedades cercanas, a ponerlos a disposición de Irrigación para reforzar los caudales superficiales.

 

Eximición.
Las condiciones de uso y el pago de los gastos de funcionamiento de la perforación serán convenidas entre los particulares, el permisionario y los dueños de las propiedades linderas, y presentados ante la subdelegación que corresponda para homologarlos.
Sin embargo, la Superintendencia también podrá disponer que esa perforación sea ocupada en forma temporaria por un lapso a determinar o mientras persista la emergencia hídrica.
En ambos casos, sea voluntario o dispuesto, los concesionarios podrán solicitar la eximición del canon que abonan por el uso de aguas subterráneas o la indemnización prevista por la ley 1447/75.

 

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