“Ahora depende de si se suicidan los otros gobernadores”
“Ahora todo depende de si se suicidan o no los otros gobernadores”. La frase escuchada en la reunión de gobernadores peronistas con la CGT sintetizó de alguna forma el ánimo y su esfuerzo para que no avance la reforma laboral, pero que evidentemente está condicionado a lo que decidan los “dialoguistas”, que coquetean con la gestión de Javier Milei, pero que claramente se verían perjudicados por la sanción de la reforma tal como está.
En el encuentro participó el mandatario pampeano Sergio Ziliotto, aunque en su caso y el de sus pares de La Rioja y Tierra del Fuego, lo hizo por videoconferencia. El anfitrión fue el bonaerense Axel Kicillof quien recibió en las oficinas del Banco Provincia en la Capital Federal, a los gobernadores de Formosa, Gildo Insfrán, y de Santiago del Estero, Elías Suárez. La intención del encuentro fue buscar una estrategia común para frenar la ley de reforma laboral que impulsa la Casa Rosada.
El matutino porteño Página 12 dio detalles de la reunión. “Es un retroceso a los derechos de los trabajadores”, fue la frase que le adjudicó al riojano Quintela, quien además sumó que el proyecto implica “una quita de recursos para las provincias argentinas a través de una política tributaria y de una política fiscal que se incluye de forma incorrecta e indebida dentro de la reforma laboral”.
Eso mismo es lo que Ziliotto planteó días atrás en la reunión que mantuvo con el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro del Interior Diego Santilli, en la que les dejó en claro que no estaba de acuerdo con la reforma laboral, sobre todo por el recorte que aplica a las provincias.
En su artículo de la víspera, P/12 fue claro al respecto: “El artículo 191 del proyecto de ley libertario modifica la Ley del Impuesto a las Ganancias en beneficio de las grandes empresas con un impacto en la recaudación general que, según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), impactaría sobre la masa coparticipable afectado, además de la recaudación nacional, al reparto de esos dineros a las arcas provinciales. Según el informe del instituto dirigido por Nadin Argañaráz, en Buenos Aires el impacto anual sería de unos 238.558 millones de pesos.”
Los mandatarios peronistas que participaron del encuentro coincidieron en que el conjunto de trabajadores argentinos va a perder, pero también las provincias, que no tendrán recursos para poder abordar incrementos salariales ni mejorar la calidad prestacional de los distintos servicios. Es por eso que los seis presentes en el encuentro acordaron seguir en contacto para definir la estrategia que llevarán adelante para detener el avance “libertario”.
De hecho, una de las primeras consecuencias de la reunión de ayer fue la apertura de la mesa de discusión a los dirigentes de la Confederación General del Trabajo (CGT), entre ellos los secretarios generales Jorge Sola, Cristian Jerónimo, Octavio Argüello; el secretario Adjunto, Andrés Rodríguez y el secretario del Interior, Héctor Daer, entre otros que se sumaron de modo virtual. Según el artículo de P/12, los gremialistas compartieron una comida con los gobernadores.
Sola fue consultado luego de la reunión por un medio capitalino al que explicó que la intención de la reunión con los gobernadores es “que nos entendieran y escucharan” porque “no se tiene que discutir solamente las cuestiones de las coparticipaciones”. “Tuvimos reunión con gobernadores del peronismo y hemos tenido buenas recepciones hacia lo que pensamos y del modo en que lo transitamos”, dijo.
El cegetista lanzó una advertencia para los gobernadores que pertenecen al peronismo pero no participaron de la reunión, como los de Tucumán, Catamarca y Salta: “Tendrán que ser lo suficientemente responsables hacía sus propios trabajadores de sus provincias. Tendrán que ser responsables de lo que hagan y digan en la sesión del miércoles”.
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