“Con 74 años y capital, es fácil no tener empatía”
El secretario general del Centro Empleados de Comercio de Santa Rosa, Rodrigo Genoni, salió al cruce de las declaraciones de Natalio Grinman, presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), que ponderó el cambio que impulsa el gobierno nacional, aunque haya comercios que queden en el camino.
“Cuando el presidente de la CAC dice que si ‘queda un 15% de empresas en el camino’ es parte del proceso, lo dice desde una realidad muy distinta a la del comerciante o trabajador común. Lo dice un dirigente de 74 años, que no figura con empleados a cargo en registros públicos, que no tiene que pagar sueldos todos los meses ni enfrentar la caída del consumo en el mostrador”, advirtió Genoni.
Y añadió: “Es muy distinto hablar desde una estructura institucional que desde la responsabilidad concreta de sostener empleo real. Yo tengo muchos años menos. Estoy pensando en el futuro de mis hijos y de los hijos de los trabajadores que represento. En el país que les vamos a dejar, no en el balance del próximo trimestre”.
Cierre de Pymes.
En esa línea, el gremialista pampeano dijo que “cuando una PyME cierra no es ‘depuración’. Es concentración. Es más marginalidad y es menos trabajo. Argentina necesita equilibrio fiscal, claro que sí. Necesita credibilidad, reglas claras y comercio exterior inteligente”.
“Pero también necesita proteger su industria nacional, que es la que genera trabajo genuino y activa el consumo con buenos salarios. Sin producción no hay empleo. Sin empleo no hay consumo. Sin consumo no hay comercio. Desde el movimiento sindical no hablamos en abstracto, conducimos instituciones donde los dueños son los propios trabajadores”, destacó.
“El Centro Empleados de Comercio, a través de su mutual, ha generado cientos de puestos de trabajo reales, sostenidos con gestión y responsabilidad. No creemos en un modelo donde sobreviven los grandes y caen los chicos”, agregó.
Finalmente, señaló que “con capital atrás cualquiera es Gardel. El desafío es construir desarrollo cuidando a quienes producen y trabajan todos los días. Totalmente en disidencia con esa mirada, sostengo que el camino es otro: equilibrio fiscal con protección del trabajo argentino, apertura inteligente, industria nacional fuerte y salarios que reactiven el mercado interno. Ese es el país que vale la pena construir”, concluyó.
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