Cuestionamientos a la conducción del Frigorífico Pico
(General Pico / Agencia) - Un grupo inversor que participó financieramente del Frigorífico Pico, que afronta un concurso de acreedores, cuestionó el manejo de la familia Lowenstein y aseguró que la empresa atraviesa una “situación crítica”.
A través de un comunicado que difundió Maracodigital, un grupo inversor, identificado como LTF Argentina, cuestionó el manejo de la familia Lowenstein.
“En medio de la crisis que atraviesa el Frigorífico General Pico, comienza a consolidarse un dato clave: mientras la empresa quedó al borde del colapso bajo la conducción de la familia Lowenstein, inversores y accionistas que sostuvieron financieramente la operación impulsan ahora su continuidad para preservar más de 400 puestos de trabajo. La compañía enfrenta una situación crítica que combina deuda millonaria, caída de la actividad y un fuerte conflicto interno”, señala el comunicado y agrega: “ Sin embargo, lejos de retirarse, los actores que aportaron financiamiento en los últimos años buscan mantener la planta operativa en un contexto económico nacional complejo, donde cada fuente de empleo resulta estratégica”.
Además, se indicó que desde 2022 LTF Argentina asiste al frigorífico “con financiamiento clave” y que en “2024, ante pedidos del propio directorio encabezado por la familia Lowenstein, no solo amplió su apoyo, sino que incluso capitalizó su crédito para evitar la paralización de la planta”.
Según explicaron, “ese respaldo permitió que el frigorífico operara a plena capacidad durante meses, aun cuando el contexto del sector ya mostraba señales de deterioro”.
En la actualidad, el grupo comunicó que, “en un escenario más adverso”, mantienen la postura de “sostener la actividad, preservar los activos y evitar el cierre definitivo”.
Información.
También marcaron que “la decisión de presentar a la compañía en concurso preventivo fue tomada por el directorio sin informar previamente a todos los accionistas, incluyendo a quienes poseen una participación significativa y venían sosteniendo financieramente la operación”.
Otro de los cuestionamientos que hicieron fue que “durante meses no se habrían presentado balances ni reportes contables actualizados, y los pedidos formales de información habrían sido respondidos de manera parcial o directamente ignorados”.
El comunicado expresa que “la tensión quedó expuesta en la asamblea del 24 de abril, donde se ratificó la presentación en concurso”, dado que “allí, el directorio impulsado por la familia Lowenstein avanzó con una decisión controvertida: excluir del voto a los accionistas que cuestionaban la gestión, bajo el argumento de un supuesto conflicto de interés. A pesar de ese escenario, los inversores decidieron acompañar el proceso concursal para evitar un daño mayor”.
En otro punto, indican que, si bien “existen interesados en hacerse cargo de la operación”, sin embargo, “condicionan su participación a un cambio en la conducción”.
En los párrafos finales del comunicado se indica que el escenario actual abre una doble lectura: por un lado, una crisis profunda que pone bajo cuestionamiento a la conducción de la familia Lowenstein; por otro, la aparición de actores dispuestos a sostener y reordenar la empresa. La resolución del conflicto definirá no solo el futuro societario del frigorífico, sino también la posibilidad concreta de preservar empleo y reactivar una actividad clave en la región”.
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