El arte en la cabeza
Mariana y Daniela son cuñadas y juntas abrieron el primer local de la provincia dedicado exclusivamente a realizar trenzas en el cabello. En “Trenzarte” ofrecen un enorme abanico de posibilidades en una costumbre milenaria que es mucho más que un simple peinado.
Es probable que mucha gente crea que usar trenzas en el pelo es una cuestión de moda, de una creación reciente que se popularizó y que se hizo muy conocida porque las usan artistas o deportistas famosos. Pero a lo largo de la historia, el trenzado se utilizó por diversas razones: desde definir tribus, estatus social y otras clasificaciones sociales hasta trazar rutas de escape para esclavos. En los últimos 5 mil años, la apariencia de las trenzas se fue modificando, pero las técnicas representadas a través de dibujos y figuras antiguas se mantuvieron inalteradas.
Y en Santa Rosa, desde hace apenas unos pocos días, se abrió el primer local dedicado con exclusividad al oficio de hacer las trenzas en el cabello. De la mano de Mariana Baigorria (42) y Daniela Díaz (39), “Trenzarte” se ubica en pleno centro de la ciudad, en la calle 9 de Julio 330 (entre Villegas y González), cuyo Instagram es trenzarte.md y el WhatsApp para pedir turnos es el número 2954-527018.
“Durante un buen tiempo hice mucho atletismo y en un momento fui al Cruce, que es en la montaña, en una competencia de tres días, y ahí no tenés un lugar para bañarte. Yo necesitaba algo que me quedara bien y que no me molestara durante ese tiempo en que estaba ahí para la prueba atlética así que me hice unas trenzas y me encantó. Las hice comunes, sin mucho trabajo, pero me propuse aprender y capacitarme. Fue como un bichito que me picó. Hice un curso inicial y luego me fui metiendo cada vez más en el tema. Empecé a hacerlas a domicilio, en un lugarcito en mi casa, después ya ocupé el living hasta que no dio para más, no había lugar. Hablé con Dani y ahí empezamos a pensar en lo del local”, le cuenta Mariana a LA ARENA sobre un momento en el que tomó una decisión clave.
“Por la mañana trabajo como empleada del Estado y llegó un punto en el que dije, ‘o me quedo en el molde y hago lo de las trenzas como hobby, o le metemos con todo y vamos a fondo’. Las dos nos convencimos de que era el momento así que hace una semana abrimos al público. Somos el primer local de La Pampa dedicado a hacer trenzas, porque hay mucha gente que lo hace y trabaja de esto, pero están en peluquerías, barberías o en domicilios. Nosotras abrimos en horario de comercio porque más allá de los turnos la idea es que vos pasés por la vereda, mires por la vidriera y entres a hacerte un lateral, que con tres trencitas al costado y es un trabajo de poquito tiempo. Si bien el verano es la temporada alta, nuestro objetivo es que sea algo constante durante todo el año”, agregó Mariana.
“A la mañana estoy yo y por la tarde viene Mariana, pero dependerá de la demanda, los fines de semana se trabaja muchísimo, por supuesto. Cuando estábamos en la casa no dábamos abasto. Por ejemplo hay muchas escuelas de baile, de boxeo, de telas. Y hacen una presentación o algo especial y capaz que tenés 90 nenas para hacerse trencitas. Empezábamos a las 7 de la mañana y estábamos hasta las 22. Llegamos a un techo”, valora Daniela.
Unisex.
Aunque las famosas trenzas se vean mayormente en cabezas de niñas, chicas y mujeres, los hombres también son cultores de esa opción. “Viene gente de todas las edades, realmente. Y para los hombres es mucho más común de lo que se cree. Con la moda que impuso el jugador Rodrigo De Paul, por ejemplo, fue un boom, pero igual es algo que siempre está activo. Para las mujeres quizás es más fácil porque usualmente tienen el pelo largo. Pero acá podés traer a una niña y estamos varias horas, así que el padre o la madre la deja, va y viene. Es un lugar para el bienestar, para salir con una sonrisa en el rostro”, resalta Mariana.
Las trenzas, en realidad, son una práctica ancestral con miles de años de historia, documentada desde el antiguo Egipto (3.500-6.000 a.C.) hasta culturas celtas, vikingas, asiáticas e indígenas. Más que estética, han tenido un rol de identidad, estatus social, estado civil y, crucialmente, como símbolos de resistencia y mapas de escape durante la esclavitud en América. En diversas culturas, trenzar el cabello es un acto de conexión espiritual y orgullo de raíces.
Bienestar.
“En la medida que vas conociendo y estudiando te encontrás con cosas apasionantes. Así como a mí lo de las trenzas me surgió como una necesidad específica para un momento determinado, para otras personas puede tener significancias muy diferentes. Pero está claro que se trata de bienestar, de sentirse bien con uno mismo”, remarcan las dueñas de ‘Trenzarte’ en su amplio y cómodo local.
Allí también se pueden encontrar extensiones de muy diferentes colores y medidas, elementos y productos relacionados a todo el trabajo que se realiza con las trenzas; y también todas las recomendaciones y consejos de las expertas que, además de ser cuñadas, comparten su empuje emprendedor.
“Creo que abrimos en el momento justo, hay decisiones que las tenés que tomar y mandarte convencida. Nos animamos y eso nos pone muy contentas además de darnos un empuje terrible para que esto funcione y ande bien. Por supuesto que en ciudades como Buenos Aires hay muchísima gente laburando y haciendo cosas. En octubre estuvimos en un congreso espectacular, con trenzadoras de distintos países, y de ahí se armó un grupo de WhatsApp con gente de todo el país, y nosotras podemos decir que abrimos el primer negocio de la provincia dedicado a las trenzas. Y eso está buenísimo”.
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