El campo y sus distintas realidades
La idea de que "el campo" atraviesa una única realidad vuelve a quedar desmentida por los números. El último Monitor de Relaciones Insumo-Producto, elaborado por Coninagro junto a Data Miazzo con datos correspondientes a mayo de 2026, revela un escenario profundamente desigual entre las distintas actividades agropecuarias. El informe mide cuántos kilos o litros de producción necesita un productor para comprar insumos, maquinaria, combustibles, campos, camionetas o pagar salarios. Es decir, refleja el verdadero poder de compra de cada actividad.
Ganadería en el tope.
El sector ganadero es el gran ganador del relevamiento. Impulsado por valores récord del novillo, mejoró en promedio un 25% sus relaciones de intercambio respecto del año pasado y también frente al promedio de los últimos cinco años.Uno de los indicadores más representativos es el costo del alambrado. Hoy un productor necesita apenas 28,8 kilos de ternero para comprar un rollo de alambre 17/15, cuando hace un año requería 39 kilos y el promedio del último lustro superaba los 66 kilos. En términos reales, alambrar un campo cuesta menos de la mitad que el promedio de los últimos cinco años.
La mejora también alcanza a las inversiones. Un tractor John Deere 6135J demanda actualmente casi 30.000 kilos de ternero, contra más de 42.000 kilos hace un año. Lo mismo ocurre con la compra de tierras destinadas a cría, que hoy requieren un 18% menos de kilos de hacienda que en 2025.
La única excepción aparece en la reposición de animales. El precio del ternero creció más que el del novillo, encareciendo la compra de hacienda para quienes realizan recría y engorde.
La agricultura pierde.
La situación es bastante diferente para los productores agrícolas. En soja, si bien mejoró la posibilidad de acceder a maquinaria y camionetas respecto de 2025, el informe advierte que nueve de las principales relaciones económicas siguen siendo peores que el promedio de los últimos cinco años.
El dato más contundente es el valor de la invernada: actualmente hacen falta 14,5 kilos de soja para comprar un kilo de ternero, un 64% más que el promedio histórico. Esto complica especialmente a los establecimientos mixtos que combinan agricultura y ganadería.
En maíz, el principal problema sigue siendo el costo de la urea. Comprar un kilo del fertilizante requiere hoy cinco kilos de maíz, un incremento del 73% respecto del año pasado y un 40% por encima del promedio histórico. A eso se suman mayores costos en semillas híbridas y transporte, mientras que el único rubro que prácticamente mantiene su relación histórica es la compra de una camioneta, destacó Bichos de Campo.
Para el trigo, el panorama también es desafiante. El gasoil y la urea aparecen como los principales factores que deterioran la rentabilidad, con aumentos superiores al 50% respecto del promedio de los últimos cinco años.
Tambos bajo presión.
En la actividad lechera el problema principal continúa siendo el estancamiento del precio que recibe el productor. Como consecuencia, cada vez hacen falta más litros de leche para afrontar los principales costos de producción. Pagar el salario de un trabajador rural demanda hoy 2.195 litros de leche, un 24% más que hace un año.
También aumentó el esfuerzo necesario para comprar maíz destinado a la alimentación del rodeo y para adquirir maquinaria agrícola.
No obstante, el informe detecta algunas mejoras respecto del promedio histórico en la compra de hacienda de reposición, camionetas y semillas de alfalfa, aunque esas mejoras no alcanzan para compensar el incremento de los costos laborales y de inversión.
Yerba, la más golpeada.
Si bien no afecta a nuestra provincia puntualmente, el caso más preocupante del relevamiento se da en la producción yerbatera. Según Coninagro, ninguna de las variables analizadas muestra mejoras respecto de los últimos cinco años, configurando el escenario más crítico de todas las economías regionales evaluadas.
El gasoil prácticamente duplicó su costo en términos de yerba mate. Mientras hace un año hacían falta 4,6 kilos de hoja para comprar un litro de combustible, hoy se necesitan 9 kilos.
También se encarecieron significativamente los herbicidas, fertilizantes y salarios. Para afrontar el sueldo de un trabajador rural ahora son necesarias 2,8 toneladas de yerba, un 63% más que el promedio del último lustro.
La compra de una camioneta tampoco escapa al deterioro: actualmente representa el equivalente a 202 toneladas de yerba mate, un 44% más que el promedio histórico.
Realidades muy distintas.
El informe deja una conclusión clara: no existe una única realidad para el agro argentino. Mientras la ganadería atraviesa uno de los mejores momentos de los últimos años gracias al fuerte poder de compra generado por los precios de la hacienda, la agricultura enfrenta el impacto del encarecimiento de fertilizantes y fletes, la lechería continúa viendo erosionados sus márgenes por el estancamiento del precio de la leche y la producción yerbatera atraviesa una crisis profunda, con un deterioro generalizado de todas sus relaciones económicas.
En ese contexto, el Monitor de Relaciones Insumo-Producto vuelve a mostrar que la evolución de cada cadena productiva depende mucho más de sus precios relativos que de una realidad uniforme del sector agropecuario.
Artículos relacionados
