Miércoles 10 de agosto 2022

El cartero que repartía en sulky

Redacción 17/06/2022 - 08.53.hs

A esta altura de los acontecimientos -con tanta modernidad que nos rodea- diera la impresión que hasta es necesario explicar que es (¿o era?) un sulky. Quienes tienen algunos años, los vinculados a las tareas campestres saben que se trataba de un pequeño carruaje tirado por un caballo, generalmente con capacidad para dos personas, que se utilizaba a modo de transporte en las zonas rurales. Obviamente hoy casi un objeto de museo. ¿Pero a qué viene este comentario?

 

El tema es que hace algunos días publicamos en estas páginas una nota referido a un personaje de las ciudades, como era -y sigue siendo, al parecer- el cartero. Se hacía mención a Beto Schneider, que desde hace 33 años recorre las calles de Santa Rosa llevando la correspondencia, en su caso montado a una bicicleta con la que incansablemente pedalea cada día para realizar su trabajo.

 

Pues bien, esa publicación mereció especialmente la atención de una habitual lectora de La Arena. La vecina Nelly Piccirilli se sintió movida a enviar una breve esquela a modo de devolución de aquella nota periodística, recordando cómo se desarrollaba el cartero de su pueblo la tarea.

 

Cartero en sulky.

 

Lo siguiente: "Me encantó el rescate reivindicativo que hace el diario LA ARENA referido al cartero. Figura que acompañó mi infancia, en Anguil, con el protagonismo de Rinaldo Caumo, al que recuerdo en su sulky repartiendo sobres y paquetes casa por casa, transitando las arenosas calles de entonces".

 

Y agrega: "Lo esperábamos ansiosas cuando calculábamos la llegada de los zapatos que nuestra madre nos compraba por catálogo y contra reembolso. O sea que el cobrador era el cartero. Otras épocas...".

 

Y sigue Nelly: "Otras costumbres, otros quehaceres. Por eso la nota con Beto Schneider, nos refresca hermosos momentos, cuando reinaba la autenticidad. Autenticidad que continúa con su pedalear, su sonrisa y, seguramente, su buen humor (dice mencionando al cartero santarroseño). Es verdad que la correspondencia, sobre todo manuscrita, se ha ido perdiendo, que los adelantos técnicos llegan en tropel, que a veces, resultan asfixiantes, en especial cuando el medio siglo va quedando atrás. Entonces, como bien dice Beto, ahora molesta todo, nada viene bien".

 

Expresa además que Beto "habla con la sabiduría del hombre que recorre calles y gentes, sin sorprenderse ya de nada. Una historia narrada en primera persona, donde incluye a Mimí (su esposa) definitivamente incorporada a su vida. ¡Que lindo! ¡Qué bueno encontrar personas así!, que se muestran como son... si hasta entró al Registro Civil como un día más, de cartero, a pedir fecha para su casamiento con Mimí. Único ese entrevistado. Único, y me atrevo a decir, irrepetible. Felicitaciones, amigo y gracias".

 

"Una bella persona".

 

Nelly de todos modos hizo un aporte más, al mencionar sus épocas de la niñez: "Les cuento que Rinaldo Caumo, de Anguil él y toda su familia, fue el padre y también abuelo de los Caumo de 'Elece', donde venden ropa para hombres. Una bella persona a quien ahora el artículo sobre Beto Schneider me hace recordar con viva emoción".

 

Rinaldo hijo (contador el hombre) se emociona cuando toma conocimiento de lo que la vecina (Nelly) dice sobre "el cartero de Anguil". Caumo es uno de los dos hijos que tuvo "Don" Rinaldo -la otra fue Lilia, quien fuera conocida preceptora del Colegio Comercial (fallecida en una accidente)-, y también rememora aspectos de su padre: "A veces, siendo yo muy chiquito, me llevaba en el sulky a repartir las cartas y encomiendas... él no se bajaba: pegaba el grito de '¡Cartero!' y los vecinos salían a la vereda a recibir lo que le habían enviado".

 

Destaca que además "era de hacer bromas... cuando sabía que alguna chica estaba esperando alguna carta romántica pegaba el grito y azuzaba la yegua, que se llamaba 'La Tranquila' para alejarse, mientras la piba se desesperaba porque esperaba noticias de su novio".

 

Un querido vecino.

 

Dicen que "Don" Rinaldo Caumo fue, también, uno de los mejores jugadores de fútbol que nacieron en estas tierras; y que jugó en Anguil, pero alguna vez en los inicios del profesionalismo (allá por 1933) se fue a probar a Velez Sarsfield, pero "al final decidió volverse".

 

Hoy una de las calles de su pueblo lleva su nombre... en recuerdo del "cartero que andaba en sulky", del gran jugador de fútbol que fue, y como querido vecino de Anguil. La lectora, Nelly, se encargó de recordarlo con mucha precisión... (M.V.)

 

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