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Sabado 11 de abril 2026

El especialista en motores

Redacción 11/04/2026 - 00.15.hs

Oscar Rudella es un reconocido mecánico de automotores que en su taller de trabajo ofrece garantía y experiencia para los arreglos de motor, del tren delantero, de la inyección o de los frenos. Ha recorrido un largo camino de capacitación y aprendizaje.

 

Cuando vivía en la pequeña Banderaló, la localidad ubicada en el límite que la provincia de Buenos Aires tiene con Córdoba y La Pampa en una especie de esquina geográfica, no se imaginaba para nada metido entre tapas de cilindro, motores rectificados y aceite de autos. Oscar Rudella (53 años) tenía otros planes cuando desembarcó en Santa Rosa, listo para comenzar una carrera en la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam), aunque luego la hoja de ruta se fue modificando su camino laboral.

 

“Cuando terminé el secundario me vine a estudiar, en el ’92. Llegué para estudiar la carrera de Ingeniero Agrónomo, hice cuatro años casi pero en ese momento falleció mi papá y todo se complicó. Mi mamá no me pudo seguir bancando desde lo económico así que empecé a trabajar, levantaba publicidad para una radio y luego estuve un año como mozo en el restaurante que los chinos habían abierto en la avenida San Martín”, cuenta Oscar en una mañana en la que el sol otoñal santarroseño se cuela por la entrada a su taller de la avenida Ameghino 546, casi Lagos García (el número de WhatsApp es 2954-501487).

 

“Con el trabajo se me complicó cada vez más estudiar, Agronomía es una carrera que requiere mucho tiempo más allá de las horas que hay que sentarse a estudiar así que no la terminé. Necesitaba mis ingresos para vivir así que después del trabajo de mozo surgió una posibilidad con Miguel Calamari, a quien conocía porque somos del mismo pueblo y porque lo cruzaba en el autódromo cuando iba a las carreras, que es algo que me gusta mucho. Así que en el ’98 me dio la oportunidad de ingresar a su empresa, en la parte de usados, y enseguida comencé a hacer todos los cursos porque en mecánica yo sabía lo básico, por eso comencé a formarme en las capacitaciones que hacía la Nissan en la concesionaria de Calamari”, recordó Oscar en una nota con LA ARENA.

 

“Luego fui haciendo todos los cursos de Renault en lo relacionado a la parte de inyección y mecánica. Era coordinador técnico en ese momento y luego de muchos años en Calamari estuve un año como jefe de taller en Bhassa, el concesionario de Toyota, y ahí ya venía con la idea de abrir algo por mi cuenta, de emprender un proyecto de taller propio”, agregó.

 

Emprendedor.

 

Oscar cumplió su objetivo y se instaló en la calle Delfín Gallo, donde compartía espacio en el taller de Carlo Aimar, en el barrio de Villa Santillán. “Mucha gente ya me conocía de mis trabajos anteriores así que afortunadamente empecé a recibir clientes enseguida. Ya al mes de que abrí tenía el taller lleno”, agradece quien abre de lunes a viernes en doble turno y los sábados por la mañana. Trabaja diariamente junto a Sebastián y entre ambos resuelven los problemas que surgen en el corazón de un vehículo a motor, de todas las marcas pero especialmente Renault.

 

“Ha cambiado mucho lo que es arreglo de motor, por la tecnología sobre todo. En realidad todo lo relacionado a un auto cambió por las cuestiones de seguridad. Las chapas, el peso y la ubicación del motor. Y en cuanto a los talleres antes por ahí un auto se quedaba durante semanas pero hoy lo más útil es sacarlos rápido. Para las rectificaciones, por ejemplo, el trabajo es mucho más ágil”, explica Oscar.

 

-¿Y cómo repercute la situación económica actual? Para la mayoría es muy costoso afrontar la reparación de un auto.

 

-Sí, sin dudas. En mi caso debo decir que el trabajo se mantiene estable pero sí es cierto que está todo desfasado. Y la gente pide las cuotas del Banco Pampa, formas de pagar estirando un poco la cosa porque si no es muy difícil.

 

Disfrute.

 

Oscar prepara el scanner para pasar por uno de los tantos autos que tiene en su lugar de trabajo mientras valora la ubicación en la que se encuentra su taller.

 

“Es un lugar de muchísimo tránsito y muy cerca del centro, y eso es valorado porque por ejemplo quien le hace un service o un trabajo que se termina en el día se puede ir caminando a tomar un café o hacer otras cosas. Eso pasa mucho con la gente que viene de otros pueblos, que valora que no tiene que tomarse un taxi para ir a un lugar y luego volver”, remarca Oscar y menciona a clientes de Victorica, Catriló o General Acha.

 

Tren delantero, inyección, tapas de cilindro, frenos, distribución. En “la casa” de Rudella habitan todas las soluciones y de la mano de un experto, que además disfruta de lo que hace. “Me gusta mucho estar acá y hacer mi trabajo. Lo disfruto porque es mi hábitat y me siento muy cómodo en este lugar. Creo que esas cosas son fundamentales para poder hacer bien lo que le ofrecés a la gente”.

 

-¿Y qué perspectiva ves a futuro respecto a tu taller, te gustaría hacer otras cosas o tener un lugar más grande?

 

-Uno siempre piensa qué puede hacer para crecer o mejorar, pero estoy conforme y satisfecho con lo que tengo. Por supuesto que en un lugar más amplio se puede trabajar con más comodidad, pero es difícil conciliar todas las posibilidades así que valoro esta ubicación y lo que me brinda mi espacio.

 

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