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Martes 24 de marzo 2026

"El miedo fue una herramienta"

Por Redacción 24/03/2026 - 15.50.hs

Un emotivo acto se llevó cabo frente al Instituto José Ingenieros de Jacinto Arauz, en el marco de la conmemoración de los 50 años del sangriento golpe cívico militar del 24 de marzo de 1976. Con la presencia de Víctor Pozo Grados, uno de los profesores secuestrados el 14 de julio de ese año tras el copamiento militar de la localidad, el intendente Santiago Goñi, la secretaria de la Mujer, Género y Diversidad Gabriela Labourié, concejales, autoridades locales y vecinos, hubo palabras alusivas, se colocó una ofrenda floral en memoria de los detenidos desaparecidos, se plantó un árbol y se realizó una suelta de palomas.

 

La primer a en dirigirse a los presentes fue la viceintendenta Mariángeles Sequeira. “Hoy nos reunimos para reflexionar sobre los 50 años de inicio de la última dictadura civil comunitaria en Argentina, el llamado proceso de reorganización nacional en el cual el Estado usó el poder para secuestrar, torturar y hacer desaparecer personas. La sociedad argentina fue víctima de una violencia extrema”, señaló.

 

Dijo que “el miedo no fue solo una consecuencia, fue una herramienta, un mecanismo de control que invadió los hogares, generó desconfianza, silencio, enajenación, hasta percibía al vecino como una amenaza. Poco a poco el tejido social comenzó a romperse, se instaló algo muy difícil de nombrar, un sufrimiento colectivo que muchas veces no pudo ser dicho”.

 

Y agregó: “Las madres y abuelas de Plaza de Mayo forjaron resiliencia, formaron el dolor en lucha. No solo reclamaron por sus hijos y nietos, sino también por una sociedad que había internalizado el silencio como forma de sobrevivir. Hoy, gracias a esa lucha, más de 140 nietos recuperaron su identidad y la búsqueda continúa. A 50 años del golpe cívico militar, la memoria sigue siendo una herramienta para construir identidad colectiva, para que estos avasallamientos a los derechos humanos no vuelvan a ocurrir. Porque el miedo en una sociedad no desaparece, se transforma”.

 

Por último, expresó: “Por eso, hoy no solo recordamos, también nos preguntamos, ¿qué huellas siguen presentes en nosotros de aquella etapa oscura? Porque si el miedo fragmenta, la memoria une, deja de ser pasado y se convierte en compromiso presente. Porque este duelo aún no está saldado. Por cada nombre que falta, por cada historia interrumpida, por cada nieto que aún no aparece, por cada brazo que repara, por cada pedido de justicia, hoy elegimos no mirar hacia otro lado. Elegimos construir una sociedad más justa, más humana, más solidaria e inclusiva. Porque la democracia no se hereda, se construye. Se cuida y se defiende. Por eso hoy, con memoria, con respeto y con convicción, decimos nunca más al terrorismo del Estado, nunca más al silencio, nunca más al odio, nunca más”.

 

Dolor.

 

A su turno, el director del colegio secundario Alfredo Gonnet comenzó parafraseando parte de una canción de León Gieco. “Sólo le pido a Dios que el dolor no me sea indiferente. Sólo le pido a Dios que lo injusto no me sea indiferente. Sólo le pido a Dios que el engaño no me sea indiferente. Si un traidor puede más que unos cuantos, que esos cuantos no lo olviden fácilmente. Sólo le pido a Dios que el futuro no me sea indiferente. Estos fragmentos, escritos por León Gieco en 1978, formaron parte de las listas negras de canciones prohibidas por la dictadura militar”.

 

Y siguió: “En Arauz supimos de la forma más dolorosa que los profesores podían desaparecer. Y que los vecinos podían desaparecer. Hoy nos reunimos para conmemorar el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. Estamos a 50 años del golpe y a las puertas de cumplirse medio siglo del operativo Arauz. Pasaron 50 años y sin embargo todavía hoy debemos respirar profundo antes de hablar. Todavía hoy planificamos cada frase y cada actividad con extremo cuidado para no reabrir heridas, para no generar divisiones, para evitar el odio”.

 

Recordó que hace ocho años atrás, “cuando llevamos a los alumnos de quinto y sexto año a una de las audiencias del juicio de la Subzona 14, mi mamá, con ese amor genuino y protector, me preguntó. 'Nene, ¿estás seguro de lo que estás haciendo? Tené cuidado'. Aquella pregunta resumía décadas de silencio. Estábamos visibilizando lo que por años se realizó, entiendo yo, bajo la idea de conservar una convivencia pacífica".

 

"Cuesta imaginar a 200 uniformados desplegando un operativo de semejante magnitud en un pueblo como el nuestro. Cuesta creerlo, pero pasó. Para que no vuelva a ocurrir nunca más, debemos seguir fortaleciendo la democracia como el espacio donde se puede debatir, disentir y acordar, respetando siempre la identidad del otro. Este año nuestra institución dará continuidad pedagógica al trabajo sobre memoria y derechos humanos, tendiendo un puente con el 14 de julio, Día de los Derechos Humanos en la provincia de La Pampa. Queremos que nuestros estudiantes no solo estudien, sino que ejerzan la reflexión crítica. Realizaremos actividades intermedias, internas y también otras abiertas a la comunidad donde invitamos a unirse a instituciones del medio que deseen participar. Lo haremos bajo una premisa de Eduardo Galeano. La memoria viva no nació para ancla, tiene más bien vocación de catapulta”, agregó.

 

Finalmente, expresó: “Y hoy nos preguntamos, ¿cómo puede la memoria ser nuestra catapulta hacia un futuro mejor? La respuesta está en cada joven que hoy pregunta, en cada vecino que hoy recuerda y en este compromiso colectivo de transformar el dolor en aprendizaje y el silencio en justicia”.

 

"Recordar es educar".

 

A su momento, la recientemente elegida Paisana Flor Micaela Cicaré manifestó: “Cada día de la memoria por la verdad y la justicia nos invita a detenernos, a escuchar las voces de quienes ya no están y acompañar a quienes durante décadas sostuvieron la lucha por la memoria, la verdad y la justicia. El golpe de Estado en la Argentina de 1976 marcó uno de los periodos más dolorosos de nuestra historia. Miles de personas fueron perseguidas, silenciadas y desaparecidas".

 

"Detrás de cada uno hubo una vida, una familia, sueños y proyectos que fueron interrumpidos. Pero también hubo valentía, hubo madres, abuelas, hijos, compañeros y compañeras que transformaron ese dolor en lucha y que nos enseñaron que la memoria no es solo un recuerdo, es un acto de resistencia y de amor por la verdad. Como embajadora de este gran pueblo, creo profundamente que la cultura es una de las formas más poderosas de mantener viva la memoria. La memoria no pertenece solo al pasado, nos interpela hoy. Nos pide que defendamos los derechos humanos, que rechacemos la violencia, la indiferencia y el olvido. Recordar es construir identidad. Recordar es educar a las nuevas generaciones para que sepan que la democracia se cuida todos los días. Recordar es decir con convicciones y esperanzas nunca más. Que este compromiso no quede solo en palabras. Por ellos y por nosotros y por el futuro de todos, memoria, verdad y justicia siempre”, cerró.

 

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