Omar Guardia y Fernanda Geleano relataron su padecimiento en primera persona: "Somos infancias sobrevivientes"
En el marco del acto central del Día de la Memoria, por la Verdad y la Justicia, a 50 años del golpe de Estado, dieron su testimonio Omar José Guardia, que relató las violencias que atravesaron con sus hermanos siendo niños, luego de la detención de su padre, y Fernanda Galeano, hija de un detenido desaparecido y nacida durante el cautiverio de su madre en un centro clandestino de detención.
Omar José Guardia, hijo de Rafael Guardia —secuestrado durante la dictadura— relató la historia de su familia y la violencia a que fueron sometidos durante seis años junto a sus hermanos, siendo niños luego de la detención de su padre. “Hoy, a 50 años del golpe cívico-militar, levanto la bandera de memoria por la verdad y la justicia. Mi padre fue detenido en febrero de 1977 en la localidad de Rancul, desde su humilde rancho, ya que era un hachero que luchaba contra el golpe de Estado. Nosotros estábamos presentes cuando se lo llevaron”, recordó.
Y añadió que tras ese hecho, él y sus cuatro hermanos quedaron bajo tutela del Poder Ejecutivo Nacional y fueron trasladados a un hogar en Guatraché, donde permanecieron bajo el cuidado de una familia de alemanes hasta el retorno de la democracia en 1983. En ese lugar, contó, vivieron años de privaciones y maltratos. “Fuimos presos, porque no teníamos libertades como cualquier otro niño. Solo podíamos ir a la escuela y a la iglesia como obligación. Esclavos, porque la limpieza y el mantenimiento del hogar estaba a cargo nuestro. Cada uno tenía sus tareas sin importar la edad”, expresó Guardia.
Y añadió: “Fuimos torturados, el maltrato se hizo presente con golpes realizados con rebenques, cables, cintos. Las penitencias eran crueles. Arrodillados sobre maíz con las manos levantadas. Encerrados bajo llave por horas. Mojados bajo la ducha fría. Por las noches, las puertas de las habitaciones estaban cerradas con llaves. Y muchas veces teníamos miedo de morir. Ya que si llorábamos, nos hacían el submarino”, dijo entre lágrimas, y describió que “nos metían la cabeza en las piletas del lavadero llena de agua. Fuimos agredidos verbal y psicológicamente por tener un padre preso político y por el abandono de nuestra madre. Tuvimos desarraigo familiar, cultural, y de identidad. No existe el registro. Borraron todos los paraderos durante esos años. Todo esto nos ocurrió siendo pequeños. Yo tenía dos años cuando llegamos a Guatraché; Marta tenía cinco; Félix, seis; Sonia, siete y la mayor, que era Mechi, tenía nueve”.
“Toda esa tortura duró seis años en los cuales jamás contamos los que no estaban pasando por miedo. Fuimos declarados ex presos y desaparecidos por la ley 25914. Nosotros, más allá de todo sufrimiento, podemos contar nuestra historia. Muchos niños y adolescentes no. Somos la voz de todos aquellos inocentes en este genocidio. Por la verdad, son más de 30.000 desaparecidos. Justicia: los genocidas deben seguir presos”, concluyó.
Nacida en cautiverio.
Fernanda Galeano, hija de un detenido desaparecido y nacida durante el cautiverio de su madre en un centro clandestino de detención, comenzó emocionada su intervención invitando a reflexionar sobre el peso del silencio que atravesó a muchas víctimas durante años.
Recordó que en 1978 un grupo armado irrumpió en su casa, en la localidad bonaerense de Moreno, y secuestró a sus padres y a sus tres hermanos. Su madre estaba embarazada de ocho meses y fue trasladada al centro clandestino de detención de Campo de Mayo. “A mi papá no lo vimos nunca más, es uno más de los 30.000 detenidos desaparecidos”, expresó.
Relató además que su madre fue obligada a parir en cautiverio, luego de ser sometida a torturas. “La indujeron al parto mientras estaba encapuchada. Lo único que pidió fue poder verme, aunque fuera un instante”, contó, al recordar que los represores le permitieron verla con la condición de que no emitiera ningún sonido durante el nacimiento.
Tras el parto, relató, que su madre continuó detenida “le tiraban la comida, y la trataban de la peor manera posible. Incluso no tenía nombre, era la número dos”, dijo. Y añadió que “tiempo después fuimos liberadas juntos. Me trajeron recién nacida en una bolsa, como si fuese una basura. Tenemos la suerte y el milagro de ser de las pocas que sobrevivimos juntas”, dijo.
Y añadió que al regresar con su familia, “me llevaron al médico porque era una bebé recién nacida, no tenía 20 días. Y detectaron que me habían reventado un ojo y me habían arrancado las uñas. No creo que nadie que tenga una pizca de amor en su corazón pudiera estar al lado de quienes perpetraron este tipo de crímenes contra las personas que pensaban y cuestionaban el poder de turno. Contras las personas que querían cambiar el mundo. Y contra las infancias como escuchamos recién acá. Sobrevivimos. Somos infancias sobrevivientes. No queremos venganza, queremos justicia. Y si quieren la memoria completa o la historia completa, que nos digan dónde están”, afirmó.
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