Lunes 24 de junio 2024

“El ovni de Villaverde”

Redacción 23/05/2024 - 08.45.hs

La noche del 9 de abril de 2011 se registró en la Estancia Villaverde, ubicada 10 kilómetros al norte de Santa Rosa, un fenómeno extraordinario: “Un plato volador” se detuvo sobre el pastizal unos 300 metros al oeste del casco del establecimiento.

 

Alberto Alcántara –hoy fallecido-- narró luego a los propietarios del lugar que eran poco más de las 11 de la noche cuando “empezó el ladrido de los perros, que era distinto”. El encargado ante la insistencia de los ladridos salió a ver qué estaba pasando y el espectáculo lo deslumbró: A unos 300 metros de la casa había un extraño objeto luminoso de color rojizo que “aparentemente estaba posado en el terreno”.

 

En su narración Alberto explicó al otro día a la familia Fernández Zamponi --dueña de la estancia-- que la potencia de la luz era de tal magnitud que decidió ingresar a la casa para buscar “un par de lentes ahumados” para poder ver mejor esa extraña nave.

 

Agregó que la observación duró “tal vez mas de cinco minutos. Nunca antes había visto algo así”,aseguró el testigo. Al cabo de algunos minutos “la luz” se elevó a velocidad vertiginosa y se perdió en el espacio.

 

Un círculo.

 

Al otro día el propietario del establecimiento dio aviso al Ceufo –y particularmente a “Quique” Mario--, no sin antes confirmar personalmente que en el terreno, a 300 metros del casco de Villaverde, quedó un círculo considerable en la vegetación (tendría unos 50 metros de diámetro) que perdió la coloración natural. Alberto había sido preciso en sus indicaciones dando detalles de lo que lo tuvo como testigo.

 

La palidez del pastizal era visible a simple vista, y en algunos sectores se pudo apreciar que el pasto puna había sido sometido a gran temperatura, aunque sin convertirse en las clásicas cenizas que deja el fuego. Dicen los que dicen saber que la decoloración se habría producido por una energía desconocida que extrajo la clorofila de los vegetales.

 

Enorme resplandor.

 

Hoy, a varios años de ese suceso, Hugo Fernández Zamponi, que fue una de las personas que escuchó aquel vívido relato, rememoró que “eso pasó un sábado 9 de abril, y lo recuerdo muy bien porque era el cumpleaños de mamá”.

 

Y siguió ante el pedido de que diga lo que Alberto le contó: “Lo que nos dijo el encargado fue que él estaba en su casita, ahí detrás del casco, y escuchó ladrar los perros… cuando salió al patio vio hacia el oeste, a unos 300 metros un tremendo resplandor, y lo que describió como una nave que calculaba de unos 50 metros de diámetro suspendida sobre el terreno… largaba como fuego, como si fueran gases y se escuchaba un zumbido como un viento fuerte”.

 

Los perros no dejaban de ladrar y Alberto ingresó a buscar lentes de sol. Estuvo algunos minutos mirando el fenómeno y advirtió que en un momento la nave se alzó un poco, “hizo una especie de zigzag y desapareció”.

 

Asombroso descubrimiento.

 

Fernández Zamponi le dijo a LA ARENA que “nosotros llegamos al día siguiente alrededor de las 12, porque estaba previsto que Alberto iba a preparar un asado dado que como decía era el cumpleaños de mi madre. Y allí nos contó lo que le había pasado… le vimos los ojos medio rojizos, estaba un poquito alterado y con cierto temor, nervioso… hasta los perros estaban como excitados y ladraban por todos lados”.

 

“Se lo veía impactado, y le pedimos que nos indicara bien donde había visto el resplandor, y nos decidimos con Marisa, una amiga,a ir a ver el lugar donde decía que estuvo la nave… fuimos, cruzamos el alambrado, había mucho pasto puna, mucha roseta, estaba muy seco por la época. Cuando llegamos al lugar fue una sorpresa…”, dice Hugo.

 

El propietario de Villaverde y su amiga pudieron ver “con asombro que había un círculo de más o menos unos 50 metros de diámetro, y todo quemado. Pero no quemado como cuando se prende un fuego y toma toda la superficie, sino sectorizado… sería como una explicación de que la nave tenía como escapes de gases, o algo así. En sectores estaba quemado como un color bien humo grisaceo, y la tierra daba la sensación de estar mojada… A mí y mi amiga se nos puso la piel de gallina… pero es más, miramos hacia un lateral y vimos quemado como en zigzag, como en zetas, que habría sido como hizo el ovni al elevarse”, completó.

 

Un documental.

 

Hugo Fernández Zamponi indicó que después de eso decidieron convocar a Oscar “Quique” Mario. “Nosotros mucho no queríamos que se difundiera para que no se creyera que pretendíamos publicitar la estancia, porque siempre aparecen las suspicacias”, agregó.

 

Sobre el testigo y entonces encargado de la estancia, Hugo sostuvo que “era una excelentísima persona, de una confianza absoluta. Y no hay ningún motivo para decir que pudo imaginar o inventigar alguna fantasía. Era un hombre callado, muy educado y preparado. La verdad es que después de lo que yo mismo comprobé me hace sostener la idea que puede haber algún otro tipo de vida,de civilización”, agregó.

 

El ufólogo siguió investigando, y hubo otras personas y producciones que también se encargaron del tema. Incluso una productora porteña estuvo realizando filmaciones para armar su propio documental.

 

Producción pampeana.

 

Pero “El Ovni de Villaverde” es una producción netamente pampeana, dirigida por Mario. Como quedó dicho se presenta el viernes 31 de mayo a las 19 horas en el CMC en Santa Rosa; y el 1 de junio en el auditorio Medanos de General Pico. Está hecha por gente de La Pampa dijo el ufólogo. Más tarde el trabajo se verá en El Bolsón, en Las Grutas, en la provincia de Córdoba y también en La Casa de La Pampa en Capital Federal.

 

“Quique” Mario es “un convencido que (las naves) son de otro planeta, pero tampoco puedo descartar que sean intraterrestres, La Pampa es una de las provincias que está al frente de todas las estadísticas desde hace muchos años, no solo por la cantidad de casos que tiene, sino por la calidad de los casos. Hay muchas zonas que tenemos detectadas y hechos documentados, que presentamos a la comunidad científica internacional”, concluyó.

 

Un monolito.

 

En el sitio donde habría estado asentado el Ovni en la estancia Villaverde, se colocó un monolito para testimoniar el acontecimiento. Según los investigadores hay pruebas suficientes de que verdaderamente el episodio ocurrió.

 

Al punto que el fenómeno llegó a compararse con otros que han sucedido con cierta frecuencia en el cerro Unitorco, en Córdoba.

 

Cabe señalar que algunos años después, en el mismo establecimiento, se dio un caso de mutilación de un animal vacuno. Se trató de una vaca de raza Holando-Argentino preñada. La cabeza y extremidades anteriores del feto quedaron a la vista, como si hubiera estado pariendo al momento en que se habrían producido cortes en la quijada, extracción completa del globo ocular, lengua y aparato digestivo. Un corte superficial en el vientre del animal demostraba que también le habían extraído las ubres.

 

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