En Río Negro cuestionan el traspaso de las rutas sin plata
En Río Negro, el acuerdo entre el gobernador Alberto Weretilneck y las autoridades nacionales que prevé el traspaso de las rutas nacionales 22, 151 y 242 no está siendo observado con el optimismo que se trasmitió al momento del anuncio. Así lo reveló un artículo publicado por el diario Río Negro, el cual cuestiona que Nación no acompañe el pase de responsabilidades con los fondos que recauda para destinar específicamente a mantener las rutas.
Desde que comenzó la presidencia de Javier Milei varios gobernadores han denunciado que Nación recauda el Impuesto a los Combustibles que pagan quienes cargan combustible en los surtidores pero no lo invierte para sostener la infraestructura vial, sino que lo envía a rentas generales para sostener el cada vez más cuestionados superávit fiscal.
El matutino sostuvo en su informe que la medida, presentada como una herramienta de “federalismo operativo” en la medida que habilita a los distritos a asumir la administración, mantenimiento y concesión mediante peajes de corredores estratégicos, esconde un “desafío de proporciones”, ya que los gobernadores (incluye al neuquino Rolando Figueroa) “deberán gestionar una red vial compleja en estado calamitoso, producto de años de desinversión, desidia y hechos de corrupción”.
“Esto explica la cautela de las administraciones provinciales, que alertaron sobre importantes detalles legales y técnicos a definir antes de asumir el control en sus territorios de las rutas 22,151 y 242, estratégicas para la zona. El nuevo sistema no llega con una dote presupuestaria acorde, sino más bien con una hoja de ruta de obstáculos que pondrán a prueba la solvencia técnica y política de las administraciones” de Río Negro y Neuquén, advierte el artículo.
El diario rionegrino dijo que durante décadas las rutas nacionales han sido el sistema circulatorio de la producción regional, pero actualmente está en falla multiorgánica: un deterioro que llega al 70% de la red vial nacional y una desinversión real del 75% respecto al 2023, según un informe de la Federación de Personal de Vialidad Nacional de enero de este año.
Como ejemplo pusieron la situación de la Ruta 151, a la que describieron como crucial para la logística de Vaca Muerta y el turismo, pero con un presente crítico. “El bacheo ya no es una solución: necesita una reconstrucción total que el gobierno central se ha negado a financiar aduciendo restricciones presupuestarias en busca del equilibrio fiscal”, explicaron.
“Esto a pesar de que el Impuesto a los Combustibles, que debiera financiar las obras de mejora, se sigue cobrando con puntualidad británica en todo el país cuando cada automovilista carga su tanque. La posible implementación de concesiones con peajes para financiar obras y pesajes obligatorios para prevenir el deterioro surgen como alternativas ante la destrucción de las calzadas por el tránsito pesado y la falta de respuestas de Nación”, añadieron.
“Sin embargo, plantean el problema de la comunicación de esta distorsión fiscal: el usuario que ya paga un tributo específico para los caminos, que Nación seguirá recaudando sin invertir, ahora deberá abonar, además, un peaje provincial para que esa ruta sea transitable. El ciudadano queda atrapado entre un Estado nacional que cobra pero no invierte y provincias que deben gravar el tránsito para no perder conectividad”, alertaron.
En ese sentido, advirtieron que en el norte patagónico, donde la competitividad depende fuertemente de la logística, esto podría ser fuente de mayores costos y pérdida de eficiencia para la economía.
Pero si faltaba algo para complicar más la posibilidad de las provincias de administrar esas rutas, el artículo menciona que la Dirección Nacional de Vialidad, el órgano rector de la ingeniería vial nacional, atraviesa un proceso de reestructuración profunda, marcado por la disolución formal de sus estructuras técnicas y recorte de fondos, lo cual hará prácticamente imposible que sirva a apoyo a las vialidades provinciales para que estas puedan absorber el mantenimiento de rutas diseñadas para el transporte pesado y el tránsito internacional.
Pocas respuestas.
El distrito pampeano de la Dirección Nacional de Vialidad tuvo pocas respuestas a las peticiones que le hizo el intendente de General Acha, Abel Sabarots. El jefe comunal reclamó ayer por un “urgente” bacheo de la ruta nacional 152; la reparación de una calle que es acceso a la ciudad y la cesión a la comuna de parte del predio que VN ocupa en Acha.
Desde la conducción provincial del distrito se comprometieron a trasladar al nivel central las inquietudes, pero anticiparon que la repartición “no cuenta con presupuesto” para las tareas que el intendente reclamó para el tramo de la ruta que va desde el kilómetro 0, en Padre Buodo, hasta El Carancho. El estado de la vital vía de comunicación es cada vez peor en ese tramo, “especialmente desde el kilómetro 32”, es decir al Oeste de la ciudad.
Sí tuvo repuesta favorable el pedido de reparación de la calle Pibotto, uno de los accesos desde la ruta 152 hacia el interior de la ciudad. En este caso se comprometieron a trabajar en el lugar desde esta misma semana en una obra con colaboración de la municipalidad.
Sabarots pidió también a VN que le ceda al municipio parte del espacio que la repartición ocupa en la ciudad. Se trata del sector norte del predio, lo que permitiría darle curso a la continuación de la calle Santina Massolo y así aumentar la visibilidad de esa vía garantizando la seguridad vial.
En este caso también los funcionarios locales respondieron que trasladarán a nivel central el pedido ya que no está en su ámbito este tipo de decisiones. Lo mismo sucederá con el pedido de reparación del importante tramo de ruta, hoy con alto tránsito incrementado día a día por el tránsito de camiones hacia y desde Vaca Muerta. Anticiparon que VN “no cuenta hoy con presupuesto” para obras de ese tipo.
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