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Sabado 02 de mayo 2026

Esa gente que deja una huella dorada

Redacción 25/08/2024 - 00.07.hs

En 2016 el Concejo Deliberante de Santa Rosa la declaró “Vecina destacada de la ciudad”. Distinción harto merecida, porque ha sido de esas personas que supieron darle un sentido solidario a sus vidas.

 

MARIO VEGA

 

Hay cierta edad en la vida de las gentes que podría considerarse la de la contemplación, la de la calma para repasar lo transcurrido, y por qué no quizás para regocijarse con la tranquilidad de haber dejado una marca en el camino.

 

Es cierto que cada uno (o una) va tejiendo su propia historia. Que podrá resultar más o menos trascendente para algunos… Y también que la huella que se ha trazado a los ojos de los demás puede ser apenas perceptible, pero no caben dudas que todos dejamos una estela. Que se notará mucho, o no tanto… Supongo que los 92 años es una buena edad para el balance, para repasar de qué modo transcurrió nuestra existencia, con los avatares propios a los que el destino nos expone todo el tiempo.

 

Su familia.

 

Elena Isabel Gil Gatica, Neka para quienes la conocen más, es una destacada vecina de la ciudad. De esa clase de gente de la que bien puede decirse ha sido militante de las causas justas... esas que que le dan un sentido a la acciones que llevamos adelante.

 

Reconocida odontóloga de la ciudad --cuando no eran muchas las damas que estaban en la profesión--, dedicó 60 años y sus mejores esfuerzos y conocimientos en ese derrotero. Más de seis décadas, nada menos.

 

Es hija de José Gil Ogueta que fue martillero público, y de Catalina Paula Gatica que era maestra. Tuvo un único hermano, Hipólito Elpidio (Tatín), que claramente revelaba las preferencias políticas de su padre vinculadas por supuesto al radicalismo. “Hipólito por Yrigoyen y Elpidio por González, que fue su vicepresidente…”, aclara Neka. Tiene dos sobrinos hijos de su hermano: ellos son Andrés Gil Domínguez –valorado constitucionalista radicado en Buenos Aires, pero que vuelve recurrentemente a la ciudad--; y María Celia, psicóloga que vive en Toay.

 

La antigua casona.

 

En su casona de 1º de Mayo 366, Elena se sienta en un sillón del amplio living, deja el bastón con el que se acompaña a un lado y se presta a conversar. Al principio un poco recelosa –me pareció--, pero enseguida más suelta cuando advirtió que algunas coincidencias teníamos.

 

Dice recordar a mi padre y a mi madre, y obviamente esa sola circunstancia distiende la charla. Es que José solía hacer los afiches promocionando sus remates en la imprenta de mi padre, ubicada a pocas cuadras de la casa de los Gil Ogueta.

 

Nacida en Trenel, su familia vivió un tiempo en Castex –su padre se desempeñaba entonces como viajante de comercio-- hasta que decidieron radicarse en Santa Rosa. “Papá compró esta casa adelantando un dinero, creo que en esa época eran 2.000 pesos; pero cuando llegó el momento de venirnos el dueño se negaba a entregar la casa, y tampoco quería devolver la entrega así que hubo que acudir a un abogado. ¿Y a qué no sabe quién era?”, me pregunta.

 

De abogado, Amit.

 

Y obviamente que no supe responder. “El doctor Ismael Amit, que era amigo de papá, vinculados los dos por el radicalismo”, explica. Todo eso, por supuesto, antes que el ex gobernador fundara el Mofepa, su propio partido.

 

Tiene bien presente sus primeros años en esa casona que se alzaba señorial entre tanto terreno baldío de ese tiempo, y algunas otras viviendas de por allí. “Aquí teníamos como entretenimiento el paso del tren… pasaba a pocos metros de nuestra casa…”. Es que las vías están a escasos metros, y apenas un poco más allá está la cárcel ((U.13, ahora de mujeres), que fue puesta en funciones en los albores del siglo pasado.

 

Sus estudios.

 

Elena habría de comenzar el bachillerato en el Colegio Nacional en 1947, para recibirse en 1951. “Era buena alumna…”, dice a la distancia, y a mi pedido menciona a varias personas que fueron sus compañeras de promoción, como Yoli Peralta de Pérez, mi buena amiga Coca Piccirilli y “uno de los Gato Cáceres. Después de eso quise estudiar Abogacía, pero finalmente me decidí por Odontología. Empecé la carrera en la Universidad Nacional de Buenos Aires el 24 de mayo de 1954, y terminé el 29 de diciembre de 1958… así que la hice en cuatro años y siete meses”, puntualiza.

 

En tranvía a la UBA.

 

En aquellos tiempos en Capital Federal vivía “en un departamento en Once. De ahí no me quedaba tan lejos, pero igual me tomaba el tranvía”, un medio de transporte que iba a desaparecer con la modernidad. “Igual me quedé un año más porque hice Ortodoncia, y recién después me vine a Santa Rosa a poner mi propio consultorio”, precisa. Más de 60 años ejercería su profesión… así que resulta imposible calcular qué cantidad de vecinos, de todas las edades, pasaron por sus manos expertas. “Lo que tengo bien clarito es que el primer día que atendí fue un 3 de diciembre, que es el Día del Médico”, cuenta.

 

A Europa.

 

Muy joven tuvo la oportunidad de realizar un viaje a Europa que tiene registrado en su memoria con notable exactitud. “Lo que tengo presente es que fuimos en un barco que hacía su última excursión y se llamaba ‘Yapeyú’… Era muy viejo y tardó varias semanas en llegar, primero a Genoa, estuvimos en la aldea de Carignano, en la zona de Torino; después un breve paso por Portugal. Y también visitamos Firenze, Roma, el sur de Nápoles, y Capri donde conocí esa maravilla que es la Gruta Azul. El viaje de vuelta, por suerte, fue en un barco en mejores condiciones y se hizo mucho más rápido”, sonríe al recordarlo.

 

Una hacedora.

 

Ha sido a su manera una hacedora. Impulsora de la formación del Círculo Odontológico de La Pampa, entidad creada para jerarquizar la profesión desde todo punto de vista. “Estuve desde el primer día, e integré la comisión durante 55 años; varios de ellos en calidad de presidenta”. Hoy, ya retirada Neka sigue no obstante vinculada… “metiendo la nariz”, se sincera. “A veces nos reunimos en este mismo lugar con la gente que ahora está en la directiva y la pasamos muy bien”, agrega.

 

Pero no sólo eso, sino que tuvo desde el principio activa participación en la Asociación Pampeana de Cultura Inglesa, junto a María Herminia de Torroba y Marión de Lordi.

 

Cuando vino Borges.

 

En esta entidad Elena se dio el gusto de gestionar la llegada a la ciudad de destacadas personalidades –músicos, poetas y escritores--, y entre ellas nada menos que la de Jorge Luis Borges. El autor de El Aleph estuvo en Santa Rosa el 22 y el 23 de octubre de 1971 invitado por la Asociación Pampeana de Cultura Inglesa (APCI). En esa oportunidad brindó dos conferencias en la Municipalidad de Santa Rosa dedicada al poeta Samuel T. Coleridge (en inglés), y la otra sobre “La poesía gauchesca” (en castellano).

 

Vecina destacada.

 

Vaya si hay motivos para que Elena Gil Gatica haya sido distinguida como “Vecina destacada de la ciudad”. Fue notable, y una verdadera proeza en lo atinente a la salud bucal, aquella campaña que encabezaron con la doctora Zulma Arrarás, en el marco del Programa Nacional de Prevención, implementado por la Confederación Odontológica Argentina. (ver aparte).

 

Y es verdad, la doctora Gil Gatica ha realizado aportes fundamentales en el campo de la odontología.

 

Tuvieron junto a su colega un punto de partida cuando la marca de dentífrico Colgate les entregó 1.500 kit para distribuir en distintos lugares de La Pampa. Y fue tal la repercusión que “un día llegó un camión con 60 mil kit”, evocó.

 

Eran épocas en que la salud bucal estaba poco menos que en pañales, y no en todos los hogares se consideraba como una costumbre absolutamente necesaria el cepillado de los dientes.

 

Mujer de carácter.

 

En esta etapa de su vida se hace tiempo para encontrarse con gente, relacionarse, salir... “Le gusta la buena mesa, las reuniones y charlar horas con amigas con las que se junta con frecuencia”, aporta alguien que la conoce mucho.

 

Se le reconoce en su círculo como una persona de fuerte carácter. Porque como odontóloga debió desempeñarse cuando la profesión mayormente estaba vinculada a los hombres, y ella conseguía muchas veces imponer su genio y su criterio. “Ha sido una persona de enorme compromiso social, muy de hacer por el bien de la comunidad. De comprometerse con las instituciones y la gente, no sólo con su tiempo sino también con su dinero”, completa quien la define como “una muy buena amiga”.

 

La política.

 

Obviamente en determinados momentos –máxime si se tiene el carácter que exhibe Neka-- las personas no tienen problemas en decir exáctamente lo que piensan. Y ese es su caso: “Hay que tener en cuenta que tengo 92… pero igual me preocupo por los que vienen, y me inquieta el tema de la educación, del hambre, y me angustio por la gente que ha sido despedida… Todo eso es un desastre”, juzga, y le apunta al Gobierno nacional.

 

“A veces pienso que si esto tiene alguna solución ya no lo voy a ver…”, reflexiona. De todos modos aporta que sí le gusta el gobierno de Sergio Ziliotto. “Es muy personal esto, pero pienso que es muy bueno, porque se ubica y es generoso: “no es sólo peronista, sino el gobernador de todos”, lo elogia.

 

No es tan conceptuoso con el intendente Luciano Di Nápoli, aunque reconoce que con el aporte de la Provincia “algunas obras se están haciendo. Pero no acuerdo con su forma de hacer política”, sostiene.

 

El ahora.

 

En este tiempo de sosiego se hace lugar para leer, pero sobre todo para seguir por televisión “las novelas turcas… me gustan mucho, son las mejores”, opina Neka con una sonrisa en sus labios.

 

Pero, además, está siempre atenta a sus sobrinos, y particularmente a Andrés, quien cada vez que vuelve a Santa Rosa la visita y la busca para disfrutar una buena comida, y sobre todo para brindarse mutuamente ese amor que sienten el uno por el otro. “La quiero un montón porque me acompañó toda la vida, desde que nací. Tenemos una relación de mucha confidencia, de contención… mi tía acompañó a mis padres hasta último momento... y buena parte de lo que soy se lo debo a ella”, confiesa.

 

Confieso que he vivido.

 

En algún momento de la charla no tiene problemas en hablar de lo inexorable, lo que nos tocará a todos. “No le tengo miedo a la muerte… Pude hacer creo que casi todo lo que me propuse… acompañé hasta el final a mis familiares más cercanos… No, no le temo”, afirma segura.

 

Neka se mostró en este tránsito como una persona comprometida con sus ideas y sus proyectos, exhibiendo en su trayectoria una férrea voluntad para cumplir sus objetivos. Y si a eso se le suma que quienes la tratan la reconocen como “una buena amiga. Siempre pendiente de lo que la otra persona pudiera precisar”, se conforma un combo casi perfecto.

 

Y sí que podría decir como el poeta… “confieso que he vivido”.

 

Elena Gil Gatica… militante de la vida. Dicen que hay personas que –sin proponérselo-- dejan huellas doradas… Y Neka puede estar convencida que eso es lo que ha conseguido… porque al echar la vista atrás comprobará que jalonó su historia con huellas indelebles en la vida de las gentes.

 

Impulsora de campaña.

 

La doctora Gil Gatica fue impulsora de una campaña de concientización para alertar a la población sobre la necesidad de cuidar la salud bucal. Tuvo inicio cuando Colgate empezó con una promoción que otorgó primero 1.500 kits de cepillos de dientes y dentífricos; y que luego llevó nada menos que a 60.000.

 

Fue Elena, y también la doctora Zulma Arrarás las que se pusieron la tarea al hombro.

 

Para ambas, los dientes son quimógrafos. A través de la observación de una arcada dentaria es posible deducir, incluso, dónde la gente ha vivido. Según la edad de la persona y qué grupo de dientes tiene manchado, se puede precisar desde cuándo comenzó a consumir agua con excesivos valores de flúor. “La boca es un mapa para la gente que reside o ha residido en La Pampa”, sostiene Gil Gatica.

 

Dos pioneras.

 

Las dos profesionales, Gil Gatica y Zulma Arrarás, fueron pioneras en el trabajo de campo. Lo llevaron adelante en establecimientos educativos, donde pudieron hacer algunas comprobaciones: como que, por ejemplo, hasta los 6 años la fluorosis estaba presente en el 31% de los chicos.

 

Tomaron como parámetro esas edades porque, además de la edad cronológica, existe una edad dentaria. A los 11 años, de las 32 piezas que tiene el ser humano de la dentición permanente, 28 ya han erupcionado, incluidos los cuatro segundos molares. Y a los 6 años el primer molar ya está presente y está previsto que permanezca toda la vida.

 

En términos de edad, el período crítico para la fluorosis transcurre desde el embarazo hasta los 8 años, porque el fluoruro se añade en el diente en formación y en pleno proceso de mineralización.

 

La calidad del agua.

 

En su momento, ambas profesionales reclamaron una Ley de Agua Potable para La Pampa que adhiera al Código Alimentario Argentino, y que garantice el acceso a agua de calidad para consumo humano al conjunto de la población.

 

La fluorosis afecta tanto a la salud como a la estética bucal, y se caracteriza por la aparición de manchas en los dientes. La exposición excesiva al fluoruro puede producir una enfermedad ósea conocida como fluorosis esquelética, que puede provocar dolor y daño en los huesos y las articulaciones durante mucho tiempo.

 

De allí la importancia de aquella campaña iniciada allá por 1997, y que se prolongó por varios años.

 

Agasajo.

 

Elena Gil Gatica y Nora Gaccio de Buffa, en un agasajo a Neka. Fue presidenta del Círculo Odontológico durante muchos años.

 

Fiesta.

 

La doctora Elena Gil Gatica rodeada de Hugo Pechín, actual presidente del Círculo, y por Nora Buffa. Brindando en una fiesta realizada el año anterior.

 

Celebración.

 

Una celebración del Círculo Odontológico que se hizo el año anterior. Casi todas profesionales, y algunas amigas de Neka en la escena.

 

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