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Sabado 24 de enero 2026

Julieta, forjadora de su destino

Redaccion Avances 08/03/2023 - 10.17.hs

La posibilidad de trabajar de modelo le llegó casi de casualidad, cuando había decidido ir a Buenos Aires a estudiar cine. Este trabajo le abrió las puertas para cumplir su sueño de
viajar por el mundo y así descubrir nuevos lugares y culturas.

REDACCION

Julieta Pérez Dittler tiene hoy 27 años y se fue de Santa Rosa a Buenos Aires cuando terminó el secundario en el Colegio de la Universidad. Su objetivo era estudiar cine pero una amiga que cursaba la carrera de Diseño de Indumentaria le pidió ayuda para un trabajo de su facultad. Y ese pedido le cambió su proyecto de vida casi sin querer.

“Empecé como modelo para mi amiga, después para algunas de sus compañeras, y después para toda la escuela. Así empecé a armar contactos, conseguí una agencia, y al segundo año me propusieron ir a trabajar al exterior”, recuerda la joven santarroseña.

Así se puso en marcha la posibilidad de cumplir uno de sus sueños de siempre, “poder trabajar en el exterior, y conocer nuevas culturas”, asegura Julieta, y recuerda que “el primer país al que me fui a vivir fue a India, a Nueva Dheli. Desde el primer destino tuve que aprender a hablar muy bien en inglés, algo que fui perfeccionando con los viajes”.

Julieta partió hacia su primer destino asiático apenas cumplió los 21 años, algo que fue complicado de asimilar para Ricardo y Patricia, su papá y su mamá. “El primer viaje fue a un lugar muy diferente a lo que nosotros estamos acostumbrados. Yo para mi cumpleaños les pedí de regalo una valija, y ellos no entendían para qué. Cuando les dije que me quería ir a la India por trabajo, ellos no querían saber nada, pero ya tenía hechos hasta los trámites de la visa de trabajo”, recuerda sobre el proceso que la llevó a forjar su propio camino más allá de mandatos y deseos ajenos.

Diferentes destinos.

En principio las opciones de trabajo fueron en India y China, “y no se por qué, pero sentí que tenía que ir a la India. Eran las dos opciones posibles, porque desde esos países invierten en llevar a modelos de tan lejos, quizás en otros países asiáticos no pagan los pasajes para llevar modelos de Argentina. Pero una vez que ya estuve allá, empezaron a salir ofertas de muchos lugares”, explica Julieta, que recorrió gracias al modelaje países como China, Japón, Indonesia, Singapur, Hong Kong, Tailandia. Hasta que llegó a Turquía, y se convirtió en su segundo hogar.

Llegar a India fue todo un choque cultural, “es todo diferente, es hermoso el lugar, de hecho, estuve dos veces viviendo ahí. La primera vez fui seis meses, y la segunda tres. A
cada uno de los destinos que fui, lo hice ya con un contrato de trabajo. Es importante eso para tener la seguridad del lugar donde vivir, un chofer que te lleva a los trabajos, porque
al ser todo tan diferente, no podemos estar a la deriva”, asegura.

“Yo trabajé siempre con una agencia madre, que es la que te consigue los contratos con agencias locales de cada país. Esas agencias más chicas son las que te dan el alojamiento, ponen el chofer, nos van dando algo dinero por semana para manejarnos, y después todas esas cosas se descuentan de los contratos de trabajo. Mi primera agencia madre fue una de Buenos Aires, y después me cambié a una de Dubai, porque tiene muchos más contactos en Asia que fue lo que yo elegí”, explica Julieta, sobre un “mundo laboral” para muchos desconocido.

Además, en los distintos destinos a los que el trabajo la lleva, le toca convivir con chicas de todo el mundo. “La gran mayoría son rusas y ucranianas, pero también con brasileras, venezolanas, mexicanas. Es difícil forjar vínculos de amistad muy fuertes, porque si bien conviviendo somos como una familia, muchas veces a los tres meses de estar juntas te tenés que ir a otro lado, o se van las otras personas, y te volvés a ver mucho tiempo después. Hace poco me pasó que una amiga me vino a visitar a Turquía después de cuatro años sin vernos. Otra gran amiga que hice, que es mexicana, y nos hablamos
siempre por redes porque está viviendo en China”.

Un segundo hogar.

 

“Por sobre todas las cosas, extraño mucho los domingos en familia, la juntada a comer el asado o las pastas, esos son los momentos que más se añoran a la distancia”, admite
Julieta, que actualmente vive en Turquía. “Estoy viviendo en Estambul, desde hace un año y medio y ahora me vuelvo para allá. Es un lugar hermoso, que tiene muchísima historia. Turquía tiene algo muy especial para mí, es como un lugar que enamora, y es muy parecido a Argentina, la gente es muy cálida, creo que por eso se convirtió en mi segundo hogar. Además, es un lugar en el que tengo
mucho trabajo, incluso por mi cuenta, más allá de lo que me consigue la agencia”.

Televisión.

Si bien ha modelado en pasarela, entre sus preferencias está la gráfica y los comerciales de televisión. “Me tocó hacer comerciales de marcas muy importantes como McDonald’s o
Samsung en algunos países. En Turquía hice muchas cosas para la tele, incluso en series y novelas trabajé como extra”, detalla.

“Eso es buenísimo, porque estar en ese tipo de sets de filmación me lleva nuevamente a mi vocación inicial por el cine. Algo que no descarto retomar en algún momento de mi
vida. He compartido con actrices muy famosas de Turquía, aunque ni conozco sus nombres, porque son muy difíciles. Creo que mi futuro puede pasar por ahí, aunque para actuar necesitaría poder hablar en turco, algo que empecé a estudiar, pero me resulta muy difícil”, reconoce.

Respecto a los próximos objetivos, aparece Europa en el horizonte. “Me gustaría empezar a recorrer otros países, España por ejemplo. Ahí hay mucha salida para los comerciales, en Italia por ahí los trabajos son más para pasarela que no es lo que más me gusta, si bien lo hice y lo volvería a hacer. Pero quiero seguir recorriendo y conociendo países en la medida de lo posible. Si salen contratos, me encantaría ir a trabajar por aquellos lados, también me gustaría volver a Japón”, señala Julieta, siempre con ganas de seguir cumpliendo sueños, como ese día que antes de cumplir 21 años les pidió a sus papás una valija. La que siempre está lista para emprender un nuevo destino.

 

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