La cuota alimentaria la termina pagando el Estado
Paula Inchaurraga, directora de Políticas de Género y Diversidad de la Municipalidad de Santa Rosa, pidió un profundo cambio en el modo en que se piensa la cuota alimentaria en la provincia. Consideró que los padres que no pagan no provocan un problema en el hogar que debe ser resuelto por la Justicia, sino un enorme agujero en las economías de municipios, provincias y el propio Estado nacional.
Su interesante punto de vista fue explicado por ella misma durante su visita a La Parte y el Todo, en la TVPP. “Para poder pensar la cuota alimentaria, necesariamente hay que poner sobre la mesa el rol de la crianza. A partir de que se creó el Ministerio de la Mujer, Géneros y Diversidad se planteó la política de cuidado planteada como un gasto. Cuidar es un gasto, ponerle las zapatillas para ir a la escuela es un gasto, llevarlo a futbol y traerlo es un gasto…”, afirmó.
En ese sentido, planteó que construir el Indice de Crianza permite que dentro del Poder Judicial, que es el que debe ejecutar los procesos de cuota alimentaria, puedan tener un parámetro. “Eso pone sobre la mesa que el índice de crianza es medible. Entonces no se calcula sobre lo que el varón puede entregar, o lo que la mujer en términos de facturas y boletas lleva para calcular esa cuota. Hay una página web que se llama crianzayderechos.ar donde se puede ver el calculador del índice de crianza”, explicó.
-¿Y con eso una persona puede ir a la Justicia y decir: “Esto es lo que me cuesta”?
-Esto es lo que puede decir. La Justicia en La Pampa tiene otro mecanismo, a nivel nacional existen otras formas y maneras, pero actualmente la situación en Santa Rosa es muy compleja. Estamos viendo que el proceso de crianza es carísimo, que creció enormemente en los hogares monoparentales donde solo está la mujer con los hijos. Y que la ausencia de la cuota alimentaria necesariamente es un indicador de pobreza. ¿Por qué? Porque si tengo cuatro hijos, y tengo que comprarles zapatillas, el pantalón, la pechera y llevarlos a la escuela con lo mismo que gano trabajando mayoritariamente en casas particulares o con changas, no lo puedo solventar, termino recayendo en los servicios sociales para poder pagar la luz, el gas, el comedor…
-¿Eso se ve hoy en Santa Rosa?
-Sí claro.
-Más mujeres que varones.
-Siempre. En comedores estamos en un promedio de 40 % de mujeres de hogares monoparentales que no cobran cuota alimentaria que están incluidas en las viandas de los comedores. Luego podés mirar barrio a barrio y ver cómo esos indicadores van cambiando. En Zona Norte uno puede ver que el 50 % de esa población es la que asiste a los comedores, en Villa Parque estamos en el 30 %, en el Santa María de La Pampa estamos en un promedio del 70 por ciento. Cada barrio da cuenta de la problemática.
-Es decir que es un índice social indirecto pero certero.
-Sí, pero además hay un problema grave: tiene que existir la necesidad de modificar la forma de pensar la cuota alimentaria. Hoy está pensada como un problema que existe en los hogares y se resuelve en la Justicia, pero en realidad es un problema de la macroeconomía. ¿Por qué? Porque quien termina pagando la deuda del varón progenitor que no paga la cuota alimentaria es el cuerpo de la mujer, que redobla el esfuerzo de trabajo y el cuidado, y el Estado en todas sus formas, con asistencia social, económica, alimentaria... Inclusive generando el andamiaje del Poder Judicial para mediar en estos casos. Entonces, hay que pensar la cuota alimentaria más allá del registro de deudores y casi te diría también que más allá de la lógica financiera de los bancos porque en muchas de las casas monoparentales que atraviesan estas situaciones, las mujeres están excluidas de los sistemas financieros, porque el endeudamiento es altísimo. Hoy cuando hablás con las mujeres muchas tienen las billeteras virtuales, préstamos, pero como están excluidas del sistema bancario dónde van.
-A la usura de algunas financieras o al prestamista del barrio.
-Es una cadena.
-Hay madres que reciben cuotas alimentarias de $ 30 mil. Y eso a partir de un fallo judicial, entonces, ¿qué es lo que está fallando?
-Todo. Los porcentajes son alarmantes. En Santa Rosa vemos que el 90 % no recibe la cuota que le corresponde según la edad de su hijo y el índice de crianza, pero en provincia de Buenos Aires es el 66 %.
-¿Estamos por encima de la media en La Pampa? ¿Por qué?
-En primer lugar hay un problema cultural. Nosotros estamos corriendo la deuda. La mujer termina siendo acreedora de la deuda del varón. Los varones tienen que hacerse cargo de ser progenitores. Después, el Poder Judicial tiene que acelerar el proceso, pero también es cierto que las defensorías están atiborradas. El Código Procesal es una catarata de trabas. La mujer tiene que ser ella la que inicia la demanda. Tiene que ir a decir que el hombre no paga y que además se separó. Tiene que llevar las boletas. ¿Cuántas mujeres tienen acceso a la Justicia? Poquísimas.
-Y muy pocas tienen tiempo para ir, que le digan que vuelvan el mes que viene, que envíen un WhatsApp que luego nadie responde...
-Exacto. Todo eso es lo que pasa, hace mucho que es así y la Legislatura lo tiene que saber. Hoy no hay proyectos para cambiar el Código Procesal, no hay una propuesta para que se sienten los tres poderes para ver cómo darle solución.
Inchaurraga elogió el sistema existente actualmente en la provincia de Buenos Aires y también casos como los de Colombia y Perú. En ese sentido, propuso que actores de los tres poderes del Estado se sienten a buscar una solución integral en función de los modelos que ya existen.
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