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Viernes 27 de febrero 2026

Ley de Glaciares: La Pampa advierte por "posible agravante" a la crisis hídrica

Por Redacción 27/02/2026 - 17.47.hs

La Secretaría de Ambiente y Cambio Climático de La Pampa manifestó su alerta por la media sanción que dio el Senado a los cambios en la Ley de Glaciares. Preocupan las medidas que pueda tomar Mendoza respecto a los glaciares que abastecen a los ríos Colorado y Atuel: "Cualquier alteración en las nacientes repercute aguas abajo", advirtieron.

 

"La aprobación en el Senado de la Nación Argentina de la modificación de la Ley de Glaciares encendió alarmas en distintos puntos del país y, particularmente en La Pampa, donde el debate trasciende lo ambiental para instalarse en el terreno de la seguridad hídrica, la producción y la equidad territorial", inicia el comunicado del área ambiental de la provincia.

 

Remarcaron que el proyecto, que será girado en los próximos días a la Cámara de Diputados, se aprobó "en medio de fuertes cuestionamientos de sectores científicos, ambientales y gobiernos provinciales".

 

"Desde la mirada pampeana, no se trata de una discusión técnica aislada. Se trata de la base misma del sistema que garantiza el agua en territorios aguas abajo. La iniciativa aprobada introduce cambios en los criterios de protección del ambiente glaciar y periglacial, abriendo la posibilidad de habilitar actividades económicas -principalmente vinculadas a la minería- en áreas que hasta ahora estaban bajo resguardo", advierten. Remarcan, además, que especialistas y organizaciones alertaron que la nueva ley podría implicar una reducción efectiva de la superficie protegida y una flexibilización de controles.

 

 

Ríos pampeanos.

 

Si bien La Pampa no tiene glaciares, el impacto es concreto ya que los sistemas hídricos que abastecen a la provincia nacen en la cordillera. "Las cuencas del Atuel, del Desaguadero-Salado-Chadileuvú-Curacó y del río Colorado, esenciales para el equilibrio ambiental, social y productivo pampeano, tienen su origen en zonas donde la eventual flexibilización normativa podría generar efectos acumulativos sobre caudales y calidad del agua. En ese marco, la advertencia es clara: cualquier alteración en las nacientes repercute aguas abajo, condicionando no solo los ecosistemas sino también la matriz productiva, el desarrollo regional y la calidad de vida de nuestra población", expresaron desde la Secretaría.

 

A esta situación, se le suma el antecedente del histórico conflicto entre La Pampa y Mendoza por la gestión unilateral del río Atuel. Sostienen que "la experiencia demuestra que las decisiones en territorios aguas arriba generan consecuencias profundas: desertificación, pérdida de biodiversidad, afectación productiva y conflictos sociales persistentes", por lo que la reforma puede leerse como "un posible agravante de la problemática interjurisdiccional", al habilitar que cada provincia defina sus propios estándares de protección de glaciares y zonas periglaciares.

 

“La Pampa tiene una memoria hídrica dolorosa, y en este contexto, nuevamente quedaría en manos de Mendoza la decisión de proteger o no las nacientes de nuestros ríos, dejando a nuestro territorio en una situación de vulnerabilidad”, advirtió la secretaria Vanina Basso, en declaraciones a la Agencia Provincial de Noticias.

 

 

"Retroceso en política ambiental".

 

Anticipando un intenso debate en Diputados, desde Provincia consideraron que "lo que está en juego no es únicamente una ley, sino el modelo de gestión de los bienes comunes en un país federal: si prevalecerá una lógica fragmentada, donde cada provincia define en soledad, o un esquema con reglas comunes que garanticen equidad y sustentabilidad".

 

Por último, sostuvieron que reducir los estándares de protección implica un retroceso en la política ambiental nacional. “La Pampa ya conoce las consecuencias devastadoras de que otras jurisdicciones manejen los recursos hídricos de forma unilateral. No podemos permitir que el concepto de ‘progreso’ de unos pocos condene a nuestra Provincia”, expresó Basso.

 

"Para La Pampa, la discusión tiene una dimensión existencial: sin agua, no hay producción, no hay equidad social, no hay ecosistemas funcionales y no hay futuro posible. Y en esa ecuación, los glaciares -aunque lejanos en geografía- están en el centro del problema", concluyeron.

 

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