Marcha por Brenda, Morena y Lara: “Víctimas de un sistema que expulsa”
El triple femicidio de Florencio Varela provocó oleadas de repudio. La movilización porteña, desde la Casa Rosada hasta el Congreso, se replicó en diversas ciudades del país. En Santa Rosa una multitud se concentró en la plaza y marchó por las calles.
“¡¡Che peluca, che peluca, no te lo decimos más, si se meten con nosotras, qué quilombo se va armar!!” Fue uno de los cánticos más reiterados, junto a la tradicional consigna “Ni Una Menos, vivas nos queremos” durante la marcha desarrollada ayer en Santa Rosa para reclamar “justicia por Brenda, Morena y Lara”.
La movilización fue convocada para repudiar los femicidios de Brenda del Castillo, Morena Verdi y Lara Gutiérrez, tres jóvenes de Ciudad Evita asesinadas la semana pasada en Florencio Varela, en un macabro episodio que conmovió al país y generó convocatorias similares en todas las provincias.
“En Argentina ocurre un femicidio cada 35 horas. Cada día nos matan. Nos preguntamos: ¿Hasta cuándo? ¿Dónde están las políticas públicas para prevenir, asistir y erradicar las violencias? Hoy, la maquinaria de discursos de crueldad tiene en el gobierno de Milei su mayor exponente. A la violencia que llega desde el Estado nacional se suma el desmantelamiento de los organismos específicos que deberían protegernos. Cuando decimos estamos hartas de que nos maten, no es una frase hecha; es una realidad que lastima, que nos duele”, alertaron las agrupaciones participantes desde el documento unificado que leyeron en la plaza.
A la convocatoria asistieron múltiples agrupaciones de nuestra provincia, entre ellas Ni Una Menos de General Acha, Pan y Rosas (del PTS), Todas Somos Andrea, Mujeres Originarias, Corriente Clasista y Combativa, Sindicato de Trabajadores Judiciales, Mujeres de ATE, el Programa de Género de la UNLPam, además de estudiantes, referentes de partidos políticos y organizaciones sociales.
“No negar el femicidio”.
En la marcha estuvieron también la diputada nacional Varinia Marín, la ex vicegobernadora Norma Durango y la concejala Lorena Guaquián. “Es un contexto muy complejo y dramático. Este gobierno ataca absolutamente a todos los sectores vulnerables y también nos ataca a nosotras, las mujeres. Este presidente tiene una obsesión contra las mujeres y tal vez por eso hoy nos cuestionan desde los grandes medios, los cuales reflejan lo que piensa este gobierno. Ahora están poniendo en duda estos femicidios, presentándolos como un caso de narcotráfico, quitándole perspectiva, como si ser mujeres no influyera para nada. Pero claro que influye: el femicidio es muy duro, es horrible, y lo que no podemos hacer es negarlo”, advirtió la diputada Marín.
“No debemos negar los femicidios”. Lo mismo decía el documento leído durante la concentración en la plaza: “En este escenario de narcocriminalidad y ajuste severo, las más perjudicadas somos las mujeres de los sectores populares. El retiro del Estado deja el terreno libre para que las redes de narco y prostitución profundicen la violencia en nuestros barrios. Brenda, Morena y Lara fueron víctimas de un sistema que expulsa, precariza, empobrece y prostituye a las mujeres. La violencia machista existe y se expresa con toda su crudeza en crímenes como éste. Mientras tanto, algunos sectores reaccionarios y medios de comunicación niegan que se trate de femicidios. Pretenden disfrazar este triple crimen como ajuste de cuentas. Pero son femicidios: la manifestación más brutal del odio machista hacia las mujeres”.
Marcha por las calles.
Después de esa lectura y de gritar “Presente! Por ellas y por todas las que ya no están” marcharon por las calles. Alrededor de la plaza y por Avenida San Martín. Cantando, agitando pañuelos, coreando consignas, alzando banderas e interpelando con la protesta callejera a vecinos y vecinas que paseaban por el centro con ese ánimo indiferente que, cuando las tragedias ocurren ante nuestros ojos, casi resulta complicidad.
“Aquí estamos. Así como lo hicimos masivamente en 2015, el movimiento de mujeres y el feminismo vuelve a salir a la calle: ruidoso, colectivo, imparable. Porque no importa qué partido gobierne, en el orden nacional, provincial o municipal: la violencia machista existe. Tenemos leyes, tenemos derechos y exigimos a funcionarios y funcionarias el cumplimiento de las políticas públicas. Que no sean cómplices por acción, ni por omisión.
Nosotras estamos juntas y dispuestas a tomar las calles diciendo cada día desde el lugar en el que estemos: ¡Basta de femicidios!”.
“Una atrocidad”.
“Fueron días de terror. No sabíamos nada, hacíamos especulaciones y rezábamos para que aparecieran vivas. Teníamos la expectativa de que estuvieran en algún hospital, alguna comisaría, y siempre descartamos lo peor. A veces surgía alguna especulación sobre lo peor que podría suceder, pero jamás de esta manera: esto que pasó fue una atrocidad que no tiene sentido”, reflexiona Javier Del Castillo.
Estaba sentado en un banco de la plaza, en medio de la movilización de ayer. “¿Usted es familiar de las chicas”? “Sí”, respondió. “Soy tío de Brenda y Morena. Brenda es hija de mi hermano Leonel y Morena, de mi hermana Sabrina. Lara era una amiga, viven las tres en el mismo barrio”.
Javier reside en Santa Rosa desde hace 24 años. Trabaja como vendedor ambulante de artículos de limpieza y viaja todos los meses a Buenos Aires para visitar a su madre. La semana pasada estaba en Ciudad Evita cuando sus sobrinas desaparecieron. “Llegué anoche. Me vine porque necesitaba trabajar”, confiesa.
“Como movilizaban en todo el país, estuve preguntando si había marcha Ni Una menos en Santa Rosa, pero nadie sabía. Estaba durmiendo la siesta, cuando escuché los bombos y cantos: me levanté de un salto y me vine a la plaza”.
Y allí lo encontró LA ARENA. Vestía una remera estampada con los rostros de sus sobrinas y el texto “Justicia por Brenda y Morena. Ni una menos”.
“Hermosas y alegres”.
“Somos seis hermanos, todos vivos, gracias a Dios. Mi familia vive en Ciudad Evita, en los monoblocks de La Tablada. Viajé para allá el 10 de septiembre, porque el 14 festejábamos los 15 años de mi hija Jazmín. Al día siguiente se descompuso mi hermana y la llevamos al hospital Posadas, así que me quedé esa semana. Decidí volver el lunes 22: pensé ¿para qué voy a estar el fin de semana en Santa Rosa, si no puedo vender nada? Y el sábado 20 pasó esto: las chicas salieron el viernes a la noche en una camioneta y no volvieron. Ellas siempre vuelven, a las 3, a más tardar las 4. Pero esta vez no. El 20 hicimos la denuncia y empezamos a activar porque necesitábamos que se visibilizara, para que aparecieran. Por eso cortamos la rotonda, para que vinieran los canales de televisión”, confiesa.
Suena su celular: “son videos de la marcha en Buenos Aires. Van desde la Casa Rosada hasta el Congreso”, explica.
Y sigue hablando de sus sobrinas, en tiempo presente. “Leonel tiene tres nenas: Brenda es la mayor, de su primer matrimonio. Mi hermana Sabrina tiene un varón y tres nenas: Morena es la segunda, de su primer matrimonio. Ambas tienen 20 años, excelentes chicas. Conmigo tenían una linda relación, aunque nos veíamos poco”.
“El barrio nos acompañó”.
Javier lamenta que “la policía y la justicia hicieron todo mal”. “No está bien esperar 24 horas para una denuncia de averiguación de paradero. Esperar 24 horas es una locura. Las chicas se fueron a las 11 de la noche y a las 2 de la mañana ya estaban muertas. Estas cosas tienen que cambiar en Argentina”, afirma.
En medio de tanto dolor, las marchas populares lo reconfortan un poco. “Necesitamos que la gente nos acompañe. Yo tengo mucha fe de que se hará justicia por las chicas. Aunque estoy desilusionado con la justicia argentina, tengo fe, y creo que toda esta movilización va a servir”, concluye.
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