Masivas marchas por la memoria a 50 años del golpe de Estado
El clima fue festivo, aunque lo que se conmemoraba era el comienzo de uno de los episodios más sangrientos y oscuros de nuestra historia: el inicio de la dictadura cívico-militar el 24 de marzo de 1976.
Como todos los años, la plaza San Martín fue el punto de concentración de centenares que se acercaron para mantener vivas en la memoria a las más de 30 mil personas detenidas-desaparecidas tras el golpe de Estado y sostener la lucha de madres y abuelas de Plaza de Mayo que lucharon de manera implacable en búsqueda de la verdad y la justicia. También fue una oportunidad para dejar en claro que "acá no olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos", un claro mensaje contra el negacionismo y los cómplices de hoy del genocidio.
La jornada contó múltiples expresiones artísticas, desde el histórico tendal de poesía hasta batucadas, murgas y bailes. Todas nucleadas bajo el lema "Memoria, Verdad y Justicia".
De esta manera, desde las 17 comenzaron a teñir la plaza. "Luche como una abuela", "cárcel a los genocidas", "Nunca Más" y "que digan donde están", fueron algunas de las consignas que se pudieron leer. El color que sobresalió fue el blanco de los pañuelos en homenaje a aquellas "locas" que salieron a buscar a sus hijos y sus nietos. Inclusive, la glorieta estuvo rodeada con ese símbolo.
En una de las diagonales de la plaza también se colgó una bandera en la que se habían bordado los nombres de desaparecidos y desaparecidas. A su vez, previo a la lectura del documento hubo un homenaje a Sara Vidart, Norma Alvarado, Raquel Pumilla y Cristian Ovando, quienes fallecieron en el último tiempo.
Pasadas las 18, la nutrida columna comenzó a marchar hacia la Seccional Primera, lugar que se busca convertir en un Espacio de la Memoria por su rol durante la última dictadura. En el predio lindante, donde se ubica el Parque Provincial de la Memoria, se llevó a cabo el festival "Jóvenes por Jóvenes".
"Nunca Más".
Bajo el título “A 50 años del Golpe: Nunca Más guerras, entrega y genocidio”, el documento consensuado por las organizaciones sociales y políticas planteó una lucha "contra el odio y por una nueva política a favor del pueblo".
"Este 24 de marzo nos encuentra con el pueblo más hambreado, la Nación en venta y castigados por las mismas injusticias contra las que lucharon les 30 mil", remarcó. "Aquí estamos con voluntad y convicción para recuperar la esperanza de que venceremos ¡Ganemos la calle, disputemos el territorio y el sentido común en todos los frentes, llevando la palabra de resistencia a vecinos y multiplicando la militancia!", añadió.
El escrito recordó que "la dictadura fue un plan de saqueo que requirió del exterminio para llevarse a cabo. El gobierno militar impuso una política de endeudamiento feroz, apertura indiscriminada de la economía y destrucción de la industria nacional. Se consolidó así una Argentina dependiente, al servicio de grandes corporaciones y el capital financiero. El rol del FMI fue ser financista y beneficiario directo".
También advirtió que dicho modelo "no terminó con la dictadura: su matriz sigue vigente y hoy se profundiza con Milei. Los mismos grupos que se enriquecieron son los que hoy celebran al presidente. Pero si en los 70 no pudieron acallar la resistencia, hoy tampoco lo lograrán".
Represión actual.
Tras destacar la resistencia del pueblo argentino, el documento sostuvo que "vivimos un Estado de Excepción permanente que sostiene la injusticia y la crueldad diaria. La represión es la respuesta del poder a quienes enfrentan el ajuste. La dictadura lo impuso con el terrorismo de Estado; Milei lo impone con la criminalización de la protesta. Mientras se multiplican los despidos y el hambre avanza, la violencia estatal busca disciplinar a quienes luchan".
Tal como en el 76, indicó que "se profundiza la persecución y quita de derechos sobre mujeres, juventudes y disidencias. Ayer el disciplinamiento fue a través del terror clandestino; hoy se ejerce mediante la violencia institucional, mediática y judicial, pero con el mismo objetivo: controlar y someter a quienes cuestionan el orden impuesto".
Un párrafo especial estuvo dedicado a la impunidad en La Pampa, con "el dictamen de la liberación paradójica por 'buena conducta' de Carlos Reinhart, principal torturador de la subzona 1.4, ignorando la opinión de las y los sobrevivientes y sometiéndoles nuevamente a la revictimización. En este contexto de negacionismo, su liberación no solo es una afrenta a la memoria, sino que representa un peligro para toda la comunidad".
También se exigió que "la Justicia haga cumplir las condenas a los represores Baraldini, Cenizo, Merenchino y Pérez Onetto. Además, instamos al Consejo Superior Médico de La Pampa a retirar la matrícula del único represor civil condenado, Pérez Onetto".
"La memoria es nuestro presente, la lucha no cesa. El pueblo no olvida y sigue en las calles", concluyó y enumeró una serie de consignas, en las que se incluyó el rechazo a las políticas del Gobierno nacional y sus aliados.
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