Monsalve vetó la “emergencia hídrica” en 25 de Mayo
(25 de Mayo) - El intendente de ésta ciudad, Leonel Monsalve, envió al Concejo Deliberante una resolución en la que veta la ordenanza que establecía la “Emergencia Hídrica”. En el documento, el jefe comunal admite la problemática, pero rechaza la norma porque dispone acciones que, afirma, son tareas que el municipio está ejecutando. “Se presenta como redundante, innecesaria, declarativa y administrativamente inconveniente porque avanza sobre competencias que no les son propias”, consideró.
La “emergencia hídrica”.
A mediados de enero, las edilas del Movimiento Popular Veinticinqueño, Vanesa Sosa y Marianela Fernández, presentaron una ordenanza pidiendo se declara la “emergencia hídrica” ante una gran problemática en el servicio de agua potable. A la hora de la votación, la norma fua aprobada con cinco adhesiones: las integrantes del MPV, a quien se sumaron la concejala del PJ, Cecilia Bascur; y los representantes del radicalismo, Rosendo López y Aldo Sánchez. En tanto solo lo rechazaron las concejalas oficialistas Marina Álvarez y Malén Pineda. Por su parte Durán se abstuvo.
En ésta sesión extraordinaria, sorpresivamente, el oficialismo perdió los aliados que lo han acompañado durante estos dos años en decisiones claves, puntualmente la concejala justicialista Cecilia Bascur y el radical Aldo López.
El veto de Monsalve.
Este viernes se supo que el intendente Leonel Monsalve, tal como había trascendido, emitió la Resolución 52/2026 con fecha del miércoles 28 de enero, en la que resolvió: “decrétese el veto total a la ordenanza nº 1/2026. El documento fue entregado en la mesa de entradas del CD el jueves 29 de enero a las 9.10 horas.
Según el texto de la resolución municipal, al que accedió LA ARENA, el municipio reconoce que la problemática “resulta atendible”, aunque es el resultado de condicionantes estructurales acumulado a través de varias gestiones municipales, relacionadas con la antigüedad del sistema, el crecimiento urbano y la histórica falta de inversiones integrales”.
También analiza Monsalve que “es propio de una infraestructura que requiere de mejoras progresivas, y que es una situación que viene siendo abordada de manera técnica y operativa por distintas áreas de la municipalidad”.
Monsalve asegura que “hay una presencia activa” de su gestión. Entre las acciones que enumeró hay varias que son requeridas en la ordenanza que logró “sacar” la oposición. Una es que asegura que “con camiones cisterna se está asistiendo al llenado de tanques domiciliarios”. También que “están asistiendo con subsidios sociales para adquisición de bidones de agua potable a familias en situación del vulnerabilidad”, y que “se prioriza” a hogares donde residen niños, niñas, adolescentes, adultos mayores, y personas con discapacidad.
Otra de las “superposiciones” a las que aduce Monsalve es el reclamo de la oposición de crear un Registro de personas que padecen la falta de agua. “La Secretaría de Acción Social ya cuenta con un relevamiento integral actualizado y permanente de la situación de los vecinos que permite identificar con precisión cada caso”, asegura el jefe comunal.
Avanzan sobre competencias.
En el rechazo a la ordenanza, Monsalve asegura que “desde la Secretaría de Obras Públicas se vienen ejecutando de manera permanente tareas de mantenimiento, reparaciones, optimización de la infraestructura, y encontrándose previstas otras intervenciones en el plan anual de obras”.
Y se quejó que los ediles opositores antes de elaborar el proyecto de ordenanza “no incluyeron instancias formales de diálogo institucional, ni espacios de de trabajo en conjunto y promovidos por el Concejo”.
Finalmente, el documento del veto de Monsalve, señala que “si bien el objetivo declarado por la ordenanza resulta atendible resulta atendible, la misma se presenta como redundante, innecesaria, declarativamente inconveniente, al superponerse con acciones en curso. Además por carecer de sustento presupuestario vigente (el Presupuesto 2026 no fue aprobado por el CD) y por avanzar sobre competencias que no le son propias al cuerpo deliberativo”.
“Genera rechazo”.
El bloque de concejales del Movimiento Popular Veinticinqueño, que integran Vanesa Sosa y Marianela Fernández, le entregaron a LA ARENA un comunicado. En el mismo aseguran que la ordenanza de “emergencia hídrica” fue trabajada a fin de “brindarle al Ejecutivo Municipal una herramienta fundamental: reconocer oficialmente la emergencia para poder presentarse ante el Gobierno provincial y solicitar recursos extraordinarios y también como ayuda controlada a la sociedad que no tiene recursos de acceder a bidones ni a pagar un viaje de agua para llenar su cisterna de acopio”.
Las edilas opositoras señalaron que el veto del intendente Leonel Monsalve, “es una decisión que genera fuerte preocupación y malestar, ya que declarar la emergencia hídrica no es un gesto político, sino una herramienta administrativa y legal que permite decir con claridad: Estamos en emergencia y necesitamos ayuda”.
Entendieron que “frente a una situación crítica como la falta de agua potable, el Gobierno Provincial difícilmente podría desentenderse de un pedido formal de estas características. Sin embargo, el Ejecutivo Municipal optó por rechazar esa herramienta”.
“La gravedad del contexto no admite eufemismos. Ayer, la temperatura alcanzó los 44,3 grados, y gran parte de la ciudad permaneció sin agua. Familias enteras sin poder bañarse, sin poder lavar ropa, sin poder cubrir una necesidad básica en medio de una ola de calor extrema. La falta de agua dejó al descubierto algo más profundo: desidia, ausencia de empatía y una preocupante desconexión con la realidad cotidiana de los vecinos”, fue la queja airada de ambas.
“Mientras la comunidad atraviesa dificultades económicas y enfrenta condiciones climáticas extremas, el gobierno municipal decidió vetar una ordenanza pensada para asistir, no para confrontar”, aseguraron.
“El veto a la emergencia hídrica no solo es una decisión administrativa: es un mensaje político. Un mensaje que deja la sensación de que este gobierno no quiere —o no sabe— gobernar para la gente. Lejos de asumir la gravedad del problema, parece optar por el silencio y la inacción”, ampliaron.
“En una ciudad sin agua, con temperaturas récord y vecinos al límite, rechazar una declaración de emergencia es rechazar la realidad. Y cuando la emergencia se encuentra con la indiferencia, las consecuencias las paga siempre la gente”, concluyeron.
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