Pedro y Pabla cumplen 60 años de matrimonio

Redacción 07/01/2022 - 00.37.hs

Pedro Macedo y Pabla Domínguez acaban de cumplir 60 años de matrimonio, un hito que pocas parejas consiguen en estos tiempos. Se casaron el 5 de enero de 1962, en Buenos Aires. Ella había nacido en Algarrobo del Aguila y era la menor de doce hermanos; él había vivido siempre en Capital Federal, pero era nativo de Telén, de donde sus padres emigraron cuando era bebé.

 

Se conocieron en Capital Federal, por medio de una figura emblemática para la cultura pampeana: Julio Domínguez "El Bardino", hermano mayor de Pabla. A mediados de los años 50, Pedro "trabajaba de mozo junto al Bardino en el centro de Educación Física Nº 1. Un día le pregunté si tenía alguna hermana para presentarme. Primero trajo a Tita (Elvira), con quien no congeniamos, pero después me presentó a Pabla", recuerda él.

 

Con ella sí, hubo buena química. Pedro vivía en Saavedra y Pabla trabajaba en Once, a una cuadra de la estación. "Estuvimos siete años de novios, antes de casarnos", relató.

 

Ambos lo recuerdan como una anécdota divertida. "Nos casamos de apuro, pero no porque viniera un hijo, sino para no perder un trabajo". Resultó que les ofrecieron "un buen empleo como caseros en Martínez, pero teníamos que ser matrimonio". Entonces consiguieron turno en el Registro Civil de Belgrano, y después se casaron también por iglesia, aunque no hicieron fiesta porque la mamá de Pedro estaba enferma.

 

Llevaban un par de años casados cuando vinieron de vacaciones a Santa Rosa. "El Bardino trabajaba entonces en el Club Santa Rosa, donde Cantero manejaba la cantina. Necesitaban un mozo, me ofrecieron trabajo y nos terminamos quedando para siempre", recuerda Pedro. Luego vinieron los hijos: Graciela, Claudia, Celeste, Ariel, Maximiliano, Lucas y Marcos. "Siempre soñamos con tener hijos, y ahora también contamos 13 nietos y 11 bisnietos", comentan.

 

Siempre juntos.

 

Para permanecer tantos años casados "no hay ningún secreto, ninguna receta. Solamente saber entenderse y no pelear. Nosotros discutimos, pero no peleamos. Hemos disfrutado cosas muy lindas y también atravesamos situaciones complicadas, pero siempre tirando para el mismo lado". Por la situación sanitaria prefirieron no organizar un festejo grande para este aniversario, aunque Pabla se puso a hacer empanadas "porque todos, hijos, nietos y bisnietos vienen a saludarnos".

 

Mientras tanto, Pedro sigue recordando: con aquel trabajo en la cantina de Atlético Santa Rosa compraron un terreno en Colonia Escalante, donde empezaron a edificar su casa. "En esa época la gente dejaba buenas propinas. Con eso comíamos y el resto lo ahorrábamos para hacer la casa".

 

A principios de los años 80, les ofrecieron hacerse cargo de esa cantina. "Antonio Nemesio era presidente del club. Aceptamos y ampliamos el servicio, pidiéndole permiso a los vecinos para colocar mesas y sillas a lo largo de toda la cuadra. Nunca habían atendido a tanta gente junta en esa cantina", recuerdan.

 

El Bardino, Edgar y Bustriazo.

 

En Colonia Escalante criaron a todos sus hijos. Por aquella casa pasaba siempre El Bardino y también era parada habitual de Juan Carlos Bustriazo. "Además solían venir Edgar Morisoli y distintos referentes de la poesía y el folclore". Otro de los grandes amigos de la familia era Eduardo Ferma, con quien Pedro trabajó algunas temporadas. Terminada su etapa gastronómica en el club Santa Rosa, Macedo ingresó a trabajar como reportero gráfico y fotomecánico en LA ARENA, empresa donde permaneció unos 25 años, hasta jubilarse.

 

"Es muy lindo celebrar tantos aniversarios de casados. Tenemos una familia grande y muy unida. Nos gustan los festejos y todos nuestros hijos y nietos tienen casa con garage o algún espacio similar para organizar reuniones familiares", advierten.

 

En estos tiempos, pocos matrimonios duran tantas décadas. "Lamentablemente, las parejas se separan rápido ahora. Nosotros tuvimos etapas muy buenas y otras no tanto, pero siempre permanecimos juntos, queriéndonos como el primer día. Nos acompañamos en las buenas y en las malas; nunca nos faltó nada y pudimos criar bien a nuestros hijos".

 

Hace tres años, Pedro y Pabla vendieron su casa en Colonia Escalante, que ya les "quedaba muy grande", y ahora residen en una esquina de Villa del Busto. Tienen una perra, una gata y una tortuga. Ambos continúan saludables, valiéndose por sí mismos "y cocinando guisos y comidas de campo que nos gustan mucho. Vivimos felices y en paz, porque es un barrio muy tranquilo", completan.

 

Empiezan a llegar visitantes por el aniversario, termina la entrevista y la última foto muestra a Pedro y Pabla sentados en el sillón del frente de su casa, disfrutando el atardecer, aguardando la llegada de hijos, nietos y bisnietos. Con todos brindarán por este nuevo aniversario, como un viejo ritual, sosteniendo esa hermosa costumbre de compartir en familia ese amor que los mantiene juntos desde hace sesenta años.

 

Un café para el General.

 

Alguna vez Pedro Macedo le sirvió "un café al General Perón". Ocurrió en el Centro de Educación Física Nº 1 de Buenos Aires, hasta donde el entonces presidente llegó "para observar una competencia de esgrima, junto al ministro de Educación, Armando Méndez San Martín". Para llegar hasta donde Perón estaba sentado "había que caminar unos cien metros. Me mandaron con el café ya servido, y llegó frío, pero el General se lo tomó sin decir nada. Sin embargo, después Méndez San Martín le dijo al capataz: a éste me lo echa hoy mismo. Cuando me avisaron que no volvería a trabajar, les respondí: si me echan, voy a contarle al General Perón que me despiden por llevarle un café frío. Al otro día, mi ficha seguía allí. Sabían que iba a cumplir mi amenaza, porque Perón solía llegarse al CEF en moto y yo pensaba esperarlo hasta que volviera", recuerda Pedro.

 

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