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Domingo 15 de febrero 2026

Preparan nueva propuesta para “+ de 40”

Redacción 15/02/2026 - 00.06.hs

Aquellos que andan por la ciudad, los que gustan de mirar sus cambios, los que advierten el advenimiento de los nuevos tiempos, se preguntan qué es de la vieja casona que se levanta en la esquina de Avenida Uruguay y General Pico. Allí donde durante años supo funcionar “Barobar”, un espacio de la noche santarroseña donde tanto se iba a tomar un trago, como a escuchar música y a tratar de pasarla bien.

 

Trabajan en el lugar.

 

Es que desde hace por lo menos un lustro se advierte que hay obreros trabajando, porque parece ser que la idea es reabrir con una propuesta parecida. Pero distinta. Como antes, el lugar será para “personas mayores” –por decirlo de alguna manera… al punto que se llamará “+ de 40”.

 

Edgar Antonio Melado (65), comerciante nacido en Miguel Cané, es quien viene haciendo una muy importante inversión para dejar el inmueble en condiciones “apenas la municipalidad nos habilite”, le dijo a LA ARENA.

 

Las viejas casonas.

 

Hace apenas unos días se produjo una polémica entre vecinos, a partir de la decisión del municipio capitalino de echar abajo una vieja casona ubicada a la entrada misma del Parque Recreativo Don Tomás para instalar, en ese mismo lugar, una plaza en el marco de obras que se vienen llevando a cabo en el entorno de la laguna. Estuvieron los que hablaron del patrimonio urbano y la necesidad de conservarlo en la medida de lo posible, y quienes aducían –incluso con un informe técnico- que el edificio era irrecuperable por el notable deterioro de sus paredes y techo, por lo que era conveniente su demolición.

 

Cambia, todo cambia.

 

Lo cierto es que la modernidad, la adecuación a nuevas normas de construcción van produciendo cambios permanentes, con nuevos edificios que aparecen “de repente” donde antes había alguna vieja casa, de tal modo que la postal de Santa Rosa se va modificando. Las vicisitudes de los tiempos que transcurren, el devenir que nos empuja todo el tiempo obliga a innovaciones, a cambios, que se van dando en distintos aspectos de la vida, la personal -la de cada uno- y la del mundo que nos rodea.

 

Lejos de lo bucólico.

 

Por eso lo que ayer fue hoy ya no es... Los hombres y mujeres, en estas épocas, nos vemos obligados a estar atentos a lo que está sucediendo, a veces teniendo que adaptarnos a transformaciones que pueden venir naturalmente, o quizás forzadas por distintas circunstancias.

 

Y en ese transcurrir podemos observar que la Santa Rosa que pudimos conocer -aquella de casas bajas, de calles ordenadas, la de un tránsito sereno y de un modo de vivir sosegado, casi sin apuros- no existe más. Hoy es una ciudad populosa como tantas otras, llena de urgencias, de gentes apuradas, de estridencias, de vocinglería. Muy lejos de ese pueblo casi bucólico que supo ser.

 

Las antiguas casonas.

 

En estos casi 135 años de existencia de la ciudad, de aquellos primeros caseríos queda solamente alguna que otra construcción que se salvó de la furia de la piqueta.

 

Algunas aparecen todavía con un aspecto señorial, que nos transporta a aquellos buenos y lejanos tiempos. Quedan algunas casonas en plena Avenida San Martín -entre ellas el edificio que supo ocupar la Cámara del Crimen-, y algunas otras diseminadas en diversos lugares que aún se pueden señalar como vestigios de un tiempo que ya no es.

 

Una casona con historia.

 

La casona ubicada en la esquina de Uruguay y Pico tiene su historia. Es una construcción de principios del siglo pasado que fue adquirida por don José Flórez Álvarez, papá de Etelvina Flórez de Forastieri (muy conocida por su vinculación con la Justicia Provincial, donde llegó a desempeñarse como camarista durante muchos años).

 

La propietaria le dijo hace un tiempo a este diario q ue la casa la compró su padre “creo que por los años '40, en tiempos en que la Avenida Uruguay era de tierra". Recordó que cuando bajaron la calle para pavimentarla la casa quedó 'allá' arriba, por lo que hubo que hacer refacciones para solidificar la construcción; además de tener que agregarle los escalones que se veían hasta un tiempo atrás.

 

El almacén de Bastián y una peña.

 

En una época estuvo en esa esquina "El almacén de Bastián", que estuvo muchos años; y en su momento, más tarde, fue alquilada por Tincho Pérez Isa para que funcionara en el lugar la Peña "Coru Hué" que duró bastante tiempo.

 

Como quedó dicho "Barobar" –manejado por Tutuca García- abrió en ese lugar allá por 1997, y cerró sus puertas varios años más tarde. Luego Marcela Fernández –cantante- la arrendó y abrió "Re Sostenido", emprendimiento que finalmente frustró la pandemia.

 

En ese momento el bar reunía las condiciones para funcionar como los mejores pubs, porque contaba con amplitud, una buena ambientación, pista de baile, equipo de sonido, y era una alternativa de la noche santarroseña. Pero el coronavirus también actuó en contra de esas y muchas otras iniciativas. Debió cerrar sus puertas.

 

Aparece un inversor.

 

Los amigos de Melado lo instaron a que hiciera “algo”, que invirtiera para volver a darle vida al lugar. Dudó un poco, porque en realidad siempre había estado del otro lado del mostrador.

 

El hombre ahora mismo tiene una fotocopiadora y librería entre Pellegrini y Mitre, y ciertamente no tenía pensado un comercio nocturno pero finalmente se decidió y arrendó el inmueble.

 

Por estos días le mostró a este diario las refacciones que vino haciendo en casi cinco años. Desde mejorar todo lo que es la parte eléctrica, eliminar el desnivel con escalones que había en el ingreso y arreglar los pisos, hasta construir una rampa para discapacitados que conduce al salón.

 

Los cambios.

 

Pero, además, quienes iban a “Barobar” saben que los artistas –Foreto como la gran atracción permanente- actuaban en un pequeño escenario ubicado en el fondo, y eso ahora cambió. Melado construyó precisamente en el sector opuesto una suerte de balcón hacia la pista de baile; y desde allí tocarán los músicos. Y también el patio está siendo objeto de reacondicionamiento.

 

Los baños fueron refaccionados, y hubo trabajos de refuerzo de distintos lugares de la construcción, donde el óxido había provocado problemas. “Invertí unos buenos pesos, y ahora lo que estoy esperando es que la municipalidad nos habilite para abrirlo al público”, contó.

 

Una opción.

 

La idea de Edgar Melado es que de entrada empiece a estar abierto desde las 20 horas, para que más adelante actúe como cafetería ya desde horas de la mañana. Por ahora un par de letreros en la fachada dan cuenta que allí estará “+ de 40”, un emprendimiento que será sino la continuidad de “Barobar”, una opción en la noche santarroseña. Falta poco, y al menos ahora sabemos de qué se trata eso de ver obreros trabajando en esa esquina desde hace casi un lustro.

 

Cuatro mesas y una mudanza.

 

En Avenida Uruguay, en su intersección con calle Pico, se alza una edificación que llama la atención. Hoy pintada su fachada de amarillo, sobresale claramente frente al gimnasio del Colegio Domingo Savio y la Escuela N° 74.

 

En ese lugar, durante 25 años funcionó "Barobar", un pub que supo de buenos momentos. El 11 de febrero de 1994 empezó a hacerse conocido -primero en un local ubicado en la galería que está ubicada en calle Yrigoyen casi esquina Rivadavia-, hasta que luego se corrió a esa esquina donde próximamente estará “+ de 40”.

 

Barobar había nacido como una idea de Juan Carlos "Tutuca" García y Marcela Fernández. Luego la cantante puso allí “Re Sostenido”, hasta que el ciclo fue interrumpido por la pandemia.

 

El primer “Barobar”.

 

La primera sede de "Barobar" fue en la galería del "Paseo del Sol", en calle Yrigoyen. Arrancó con cuatro mesitas y empezó a ir gente y gente, así que el pub tuvo que correrse al fondo de la galería, a un lugar más amplio.

 

Y allí fueron cayendo aquellos caballeros de la noche: Foreto Chavez, Tucky Montano y otros; y hasta El Negro (Alberto Ismael) Cuello prestó un piano donde cualquiera podía ir y ponerse a tocar.

 

Todo era fantástico, hasta que llegó el tiempo de la “ley seca” en la ciudad, que obligaba a cerrar a las 2 de la mañana y se produjo el traslado a la avenida Uruguay, hasta que a 25 años de su apertura “Barobar” dejó de ser.

 

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