Puelén: La "Velada del Santo", de la familia Cerda, valioso patrimonio inmaterial
El gobernador Sergio Ziliotto encabezó hace unos días la presentación del Relevamiento Provincial del Patrimonio Cultural Inmaterial Pampeano. Se trata de una herramienta de acceso público -disponible en el sitio web www.culturapampeana.ar- que visibiliza saberes, prácticas y memorias que forman parte de la identidad de las comunidades de la Provincia. El trabajo presenta el testimonio de “portadores de saberes tradicionales”, como es el caso del puestero de Puelén, don Joaquín Cerda, seguidor del ceremonial de la “Velada del Santo” que cultiva su familia desde hace casi un siglo.
La actividad cultural se desarrolló en el Salón de Acuerdos de Casa de Gobierno y contó con la participación del secretario de Cultura, Pablo Lucero; la subsecretaria de Coordinación Cultural, Lis Urdaniz; jefes y jefas comunales, además de representantes culturales de las localidades relevadas. Durante el acto, el gobernador destacó la importancia de preservar la identidad cultural como política de Estado y afirmó: “En La Pampa no vamos a perder esa identidad, ese hilo conductor que siempre nos ha caracterizado. La cultura, ese sentido de pertenencia, reconocer las raíces y tomarlas como bandera para seguir luchando es algo innegociable”.
El trabajo, financiado por el Consejo Federal de Inversiones (CFI), es el resultado de talleres realizados en diferentes puntos del territorio pampeano, a partir del encuentro, la escucha y el trabajo compartido entre el Estado y la comunidad. La iniciativa recogió 200 expresiones del patrimonio cultural inmaterial, de las cuales diez fueron desarrolladas en producciones audiovisuales, con fichas técnicas y documentación específica.
“Velada del Santo”.
Uno de los relevamientos, que se pueden ver en el mencionado sitio en la web, fue en el puesto “La Salina”, en cercanías de la localidad de Puelén. Allí está radicada desde casi un siglo la familia Cerda. Allí, cada 16 de julio veneran a la Virgen del Carmen mediante un rito que comenzó don Cerda el siglo pasado.
Una celebración rural y comunitaria basada en la transmisión cultural familiar, que consiste en un encuentro que combina la fe y lo social, que se denomina la “Velada del Santo”. Se trata de una expresión del patrimonio cultural inmaterial que persiste en el oeste pampeano, sostenida por la transmisión entre generaciones y por el compromiso de quienes habitan el territorio.
La actividad está vinculada al día de la Virgen del Carmen y tiene su origen en una práctica iniciada por el padre de Joaquín Cerda, puestero de 82 años, quien hoy continúa con la tradición en su campo. Se trata de una expresión del patrimonio cultural inmaterial que persiste en el oeste pampeano, sostenida por la transmisión entre generaciones y por el compromiso de quienes habitan el territorio.
La ceremonia ancestral.
Todos los 16 de julio, que es el día de la Virgen del Carmen, en el Puesto “La Salina” se viven como un día de festejo. El video que Cultura agrega a la ficha pública inicia con vistas del puesto del oeste pampeano donde prevalece en monte bajo, la llanura y al fondo una barda, lugar hacia donde se hace la procesión que traslada las imágenes de la Virgen del Carmen llevando en sus brazos al niño Jesús.
La celebración comienza -más o menos- a las diez de la mañana y dura casi todo el día. En ese horario comienza la peregrinación, se realiza una cabalgata y también se puede acompañar caminando. La virgen es trasladada de la barda hasta la casa de piedra natural y se prenden velas que tienen que durar todo el festejo, se cuida mucho esa instancia para que siempre permanezca prendida, por eso se las coloca donde no haya corriente de aire para que no se apaguen.
La velada es acompañada por el sacerdote de Puelén y se realiza bajo cualquier circunstancia, llueve o truene. Luego comienza el festejo, finalizada la misa van a la casa de Joaquín Cerda y pasan el día en el lugar, almuerzan, bailan y juegan a las cartas, a la taba, para entretenerse todo el día y toda la noche.
El relevamiento cultural recogió testimonios que señalan que el padre de Joaquín Cerda fue quien inició el ceremonial que en principios se hizo en Colonia El Sauzal, en la casa de los abuelos. Tiempo atrás Joaquín la recuperó e involucró a su hijo –que trabaja con él en el campo- de quien espera la continuidad.
Video testimonial.
La tarea de atesoramiento cultural añade un video que inicia con imágenes del rústico oeste pampeano. Trinan las aves poniendo sonido autóctono. También se ve la “casita de piedra”, una gruta que cada rito alberga a las imágenes veneradas. “Esta casita la conocí cuando era chico y cuidaba las chivas”, cuenta Joaquín.
El video refleja escenas de la vida cotidiana en el puesto. Mateando al lado del hogar donde al rescoldo calienta la pava. En una pared hay un almanaque que marca le fecha: “miércoles 16 de julio de 2025”. También muestra escenas exteriores del lugar, entre ellas al nieto de Joaquín jugando con los caballos.
Don Cerda relata que “velar la Virgen del Carmen es una tradición, una herencia que me ha dejado mi viejo”. Joaquín entrega las imágenes a su nieto y otros jinetes que la trasladan hasta la barda al costado del salar que hay en ése sector, el resto de la gente va en vehículos. “Antes se juntaba mucha gente, la mayoría a caballo, nadie en camioneta, aparecían 70 u 80 tipos a caballo, alguna gente en jardinera”, rememora.
“Los viejos de antes cada uno velaba su santo todo el día y la gente bailaba de día y de noche. A estos encuentros no se invita a nadie, a la gente que viene se la recibe y se la atiende. Se come lo que hay”, dice mientras se me a las mujeres repulgando las empanadas.
A la hora del almuerzo hay empanadas, chivos y pollos asados que se comparten en una camaradería única, la del paisano del oeste que, en un momento, don Cerda bendice el momento levantando su vaso de vino expresando: “¡Buen provecho!”, que es respondido ruidosamente por los presentes.
“Mientras yo viva lo voy a seguir haciendo, luego no sé si mis hijos lo seguirán o no. Pienso que a las tradiciones alguien las tiene que continuar. Tengo la esperanza que algún chico joven, yo tengo varios nietos que hoy justamente están trabajando en el campo y les gusta. A mí me gustaría, porque yo nací acá y voy a morir acá”, es la expresión de Joaquín Cerda que oficia de emotivo cierre del registro documental.
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