Semana Santa en crisis: cayó la venta de pescados en Santa Rosa respecto al pasado
La llegada de Semana Santa evidencia como ocurre en los últimos años la crisis económica que viene sumergida Argentina desde que Javier Milei es presidente. Son notorias las secuencias en comercios y supermercados de la capital pampeana donde en los últimos días casi no hay ofertas ni clientes comprando pescados, ni huevos de Pascua ni ningún otro producto alusivo a la festividad religiosa. Por ejemplo, desde que llegó Milei al poder, el pescado aumentó casi un 800 por ciento y el consumo cayó al nivel más bajo en 50 años.
El propietario de una reconocida pescadería de Santa Rosa le relató a LA ARENA que las ventas cayeron en el comercio respecto al año pasado lo que evidencia lo ocurrido en todo el territorio nacional.
"La gente viene a comprar, pero vinieron muchas menos personas, respecto del año pasado", sostuvo el comerciante en diálogo con este diario.
Y agregó: "Cada compra suele ser parecida, en cuanto a cantidad, pero vino menos gente".
Un informe del Observatorio de Consumo de la Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera (Fulasp) advirtió sobre la distorsión de precios en los mostradores. Según esta reconocida fundación, los aumentos actuales no se explican por el valor en origen, sino por la intermediación comercial.
El relevamiento, realizado entre el 10 y el 28 de marzo en 364 comercios de todo el país —incluyendo supermercados, autoservicios y pescaderías—, concluye que el precio que paga el consumidor final se multiplicó a niveles “abismales” respecto del valor del pescado en puerto.
Según el estudio, el kilo de merluza fresca tiene un valor cercano a los 1.700 pesos el kilo en puerto. Sin embargo, al ingresar al circuito mayorista asciende a unos 5.000, y finalmente llega al consumidor a un promedio de 14.000 pesos el kilo. “El aumento en puerto explica apenas el 13 por ciento del precio final”, afirmó Raúl Cereseto, presidente de Fulasp.
Esto implica que el precio puede multiplicarse hasta ocho veces entre su origen y la venta final, con un incremento cercano al 723 por ciento dentro de la cadena comercial. La relación actual —1 a 3 entre puerto y mayorista, y 1 a 8 entre puerto y consumidor— representa la mayor distorsión registrada en la última década.
Este fenómeno no se limita a la merluza, otras especies también se dispararon en los últimos tres años. El salmón rosado, pasó de 14.000 pesos en 2023 a 55.000 pesos el kilo en 2026, con lo cual anota una suba del 292 por ciento. Mientras que las rabas de calamar pasaron de 5.000 pesos el kilo a 30.000 pesos en igual período, anotando una suba del 500 por ciento. Estos incrementos consolidan la tendencia de encarecimiento sostenido de esta carne blanca en el mercado interno.
Consumo en mínimos históricos
Como consecuencia de estos precios, el consumo nacional de pescado se ubica hoy en torno a los 5,1 kilos por habitante al año, el registro más bajo de los últimos 50 años en Argentina, advirtió la Fulasp. Esa cifra es ínfima comparada con Chile (13 kilos), Brasil (10 kilos) o el promedio global, que supera los 20 kilos.
Desde la fundación advierten que, a pesar de que el país captura más de 700.000 toneladas anuales de pescado, la producción se destina casi totalmente al mercado externo. “El pescado argentino termina siendo accesible en los mercados internacionales, pero cada vez más caro para los propios argentinos por la especulación comercial”, concluyó Cereseto, quien reclama políticas urgentes de trazabilidad de precios desde el puerto hasta la góndola.
Protesta pesquera en Mar del Plata
Por otra parte, armadores de la flota costera y fresquera denunciaron que la actividad es "inviable y atraviesa una crisis terminal" por "la suba descontrolada del gasoil" y apuntaron contra la falta de respuestas oficiales y la ausencia de medidas concretas para sostener al sector.
Advirtieron que "si no hay respuestas la flota se para". En un comunicado de Aepcyf, dejaron en claro que "están dejando morir a la pesca. Salir a trabajar ahora es fundirse".
Según expresaron, "la combinación de costos portuarios, presión fiscal y el alza del combustible vuelven inviable cualquier operación. El Estado mira para otro lado mientras se destruyen miles de puestos de trabajo".
Para poder dimensionar su angustia explicaron la pérdida total de rentabilidad. "Mientras en 2010 un kilo de corvina permitía comprar 1,44 litros de gasoil, hoy apenas alcanza para 0,69 litro, reflejando un deterioro estructural que ya no admite más dilaciones", señalaron desde Aepcyf. Exigen declarar la emergencia pesquera.
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