Buscan soluciones para que las infancias usen menos pantallas
Los distintos dispositivos tecnológicos que inundaron la vida cotidiana hace ya una importante cantidad de años se volvieron una especie de “mamadera tecnológica” para padres y madres que suelen facilitárselos a sus hijos pequeños cuando una situación los sobrepasa.
Incluso hay familias donde los menores tienen acceso libre y directo a estos aparatos. Sin embargo, las consecuencias que pueden tener en el desarrollo cognitivo y psicológico de los más chicos está vastamente estudiado.
En la provincia de Córdoba se conformó una mesa intersectorial que empezó a debatir estrategias para abordar esta problemática. Distintos actores vinculados a las infancias se reunieron para pensar políticas públicas que ayuden a construir un contexto donde las niñeces crezcan más sanas.
“Con algunas iniciativas en curso y otras en planificación, referentes de la salud, la investigación, del Ministerio de Educación y organizaciones de la sociedad civil cordobesa compartieron un diagnóstico común y la necesidad de construir consensos en pos de reducir el uso problemático de las pantallas y desarrollar hábitos saludables”, destacó un artículo del diario La Voz del Interior.
El intercambio, según el medio citado, permitió compartir experiencias, aportes académicos y diferentes opciones de abordaje que dio lugar a un análisis abarcativo del problema, que generó la posibilidad de identificar desafíos y oportunidades.
Estudios médicos variados han llegado a las mismas conclusiones sobre los efectos que la tecnología provoca en las infancias: problemas de atención, alteraciones del sueño, retrasos en el lenguaje y habilidades sociales, sedentarismo y mayor riesgo de ansiedad o adicción.
Tres niveles
Se trata de una problemática que debe abordarse en el plano escolar, familiar y estatal. En función de ello, la reunión planteó una visión “niñocéntrica”, donde los niños, niñas y adolescentes sean al núcleo de las iniciativas públicas a implementarse.
"Entendemos la preocupación y la compartimos. Desde el Ministerio pudimos explicar nuestra postura de uso restringido. Fue muy valioso escucharnos. Sería bueno sumar a estudiantes en una próxima instancia", expresó la subdirectora de Entornos Educativos Saludables del Ministerio de Educación, Estefanía Chapuy.
Otro elemento que se resaltó en el encuentro fue la valoración del juego como instancia de desarrollo integral de los más jóvenes.
"Debemos trabajarlo desde un enfoque de derechos, no puede depender de la autonomía o buena voluntad de una persona la decisión de cuidar de pantallas. No puede depender del azar del capital social y cultural de la familia en que uno crece, si realmente creemos que es un derecho, debemos trabajar para efectivizarlo", mencionó el abogado y docente Ramiro Benavídez.
Acuerdos entre adultos
Los acuerdos parentales para establecer una coordinación entre los adultos responsables de los niños y niñas, principalmente entre aquellos que concurren a un mismo grado escolar, se vienen consolidando.
En Córdoba, según el medio citado, fueron bien recibidos y replican experiencias que se vienen implementando en Mendoza y Buenos Aires.
A través de estos acuerdos, las personas adultas deciden entre sí a qué edad o en qué momento entregarles un celular a sus hijos, establecen criterios compartidos de uso, lo cual ayuda a soportar de otra manera la presión social y poner límites más sólidos.
Leonardo Limia, legislador que impulsa la construcción de iniciativas contra este problema, también promueve que existan espacios apuntalados por la recreación, lo lúdico y la interacción para que las infancias encuentren una posibilidad más concreta de desarrollarse de forma integral. Estos lugares están pensados en negocios gastronómicos.
Para Limia, es fundamental que el uso de pantallas sea desplazado por propuestas de otro carácter para no quedar solo en la restricción o regulación. La idea es que se empiece por restaurantes y bares, para luego hacerlo extensivo a otros espacios públicos.
La psicopedagoga Carolina Armeloni coincidió con esta postura: "Estamos a tiempo de revertir esta tendencia, pero para eso necesitamos avanzar hacia un nuevo acuerdo social que ordene y regule el uso de estas tecnologías, poniendo en el centro el desarrollo saludable de las nuevas generaciones".
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