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Viernes 27 de febrero 2026

Diseña prendas hechas con tela de trapo y las vende en euros

Por Redacción 27/02/2026 - 12.38.hs

A veces la basura de uno es el tesoro de otro. Suele suceder que cuando alguna prenda está rota o muy gastada, pasa a convertirse en trapo. Y a alguien se le ocurrió que las cosas podían ser distintas, que un trapo, un trapo de piso, un repasador, una rejilla, se podía convertir en una prenda. Este idea se le ocurrió a Mariano Contreras, de Choele Choel, provincia de Río Negro.

 

Mariano tiene otra manera de vincularse con la rutina, más aún con los elementos diarios requeridos para la limpieza. Donde unos veían trapo, él, prenda y pasarela. Fue así que creó la marca "Trapo, el medio de la moda” (o @trapo.fashionfear en Instagram) con diseño de ropa a partir de repasadores y rejillas. 

 

Trapo: 20 años de historia

 

Detrás de “Trapo" hay una muchos años de historia, en el norte argentino, cuando Mariano decidió ponerse la mochila y viajar durante la crisis del 2001. En uno de los pueblos que estaba conociendo en la provincia de Salta se encontró con una mujer que estaba hilando lana en el río. El río la ayudaba, la corriente armaba el ovillo. “Le pregunté qué hacía con eso y me dijo que después hacía trapos para limpiar. Yo le dije: ‘No puedo creer que con esto haga trapos. Yo con esto haría alta costura’”. 

 

Mariano Contreras, cuentan en El Diario de Río Negro, trabajó muchos años en el cine, es más, fue el productor de la película Plan B. Más tarde volvió a Choele Choel decidido a aprender corte y confección. Pero no quería aprender de cualquier manera. Quería una maestra. Alguien que tuviera años y años de oficio: la entrañable costurera del pueblo a la que generaciones de generaciones le llevaban sus prendas para arreglar.

 

“Aprendí acá, en Choele, con Angela. Ella me enseñó lo básico, el oficio. Yo venía con la idea, pero necesitaba las manos, la técnica”, cuenta y agrega que también estaba la memoria familiar, el constante recuerdo de su abuela. La idea era muy sencilla, pero radical. Iba a hacer ropa con trapos. Para probar se compró diez repasadores de los clásicos, de los que hay en casi todas las cocinas de la Argentina, los de rayitas francesas, los que secan más. Con eso confeccionó la primera chomba. La subió a sus redes sociales y el impacto fue como un golpe inmediato. Empezaron a escribirle: "‘Yo quiero’. Uno me pidió treinta para el otro día. Ahí dije: acá hay algo”.

 

Después llegaron los pantalones, los monos, los sacos, hasta algunos vestidos de novia. La viralización de sus diseños generó que tuviera una invitación impensada. Lo invitaron a la semana de la moda en Salerno: “No tenía nada preparado. Hice diez pasadas con lo que tenía y me dieron una mención a la creatividad”. Es que el diferencial de sus diseños no solo está en el uso de los recursos y en la creatividad para general de algo tan básico una prenda de diseño, sino también en lo simbólico: “Todo el mundo reconoce el repasador. Te dicen: ‘Yo tengo ese en mi casa’. Es algo cotidiano transformado en otra cosa”.

 

Mariano tiene un local de Palermo, CABA, y sus principales clientes suelen ser extranjeros. Lo que se busca es la pieza únicas: “Las chombas son más en serie. Pero los sacos, los trajes, esos son piezas únicas. Es diseño y exclusividad”.

 

Si bien la demanda crece, Mariano sabe que no quiere perder su humanidad, su contacto con lo simple, con la gente, con lo invisible de lo cotidiano. “Quiero disfrutarlo. No quiero que sea una picadora de carne. Esto no lo hice por plata, lo hice por amor”.

 

 

 

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