El 80% de la basura en las playas bonaerenses son plásticos
Teniendo en cuenta los datos recopilados en el 8º Censo Provincial de Basura Costera Marina (2025), un trabajo en conjunto con otras 50 instituciones costeras distribuidas en 17 localidades y puntos turísticos bonaerenses, ocho de cada diez residuos en las playas de la provincia de Buenos Aires son plásticos. Esta es una tendencia que se mantiene desde hace años, además de las colillas de cigarrillo que los turistas suelen dejar en la arena, y se convierten en los principales contaminantes que tienen origen urbano y son llevados a las costas bonaerenses.
Este estudio fue impulsado por la Red Costera Bonaerense (Recobo) que integran medio centenar de instituciones no gubernamentales y gubernamentales de 17 municipios, estudio que indicó que el total de 78,36% de los desechos registrados entre septiembre y octubre de 2025 son diferentes variedades de plásticos. Este porcentaje se convierte en un nuevo máximo ya que en 2024 el porcentaje era de 74,05%. Por lo tanto, se evidencia la magnitud del problema más allá de los esfuerzos de prevención y concientización que se vienen realizando en las diferentes localidades.
Los autores del informe indicaron que 39.826 residuos fueron contabilizados en una superficie de 172.359 metros cuadrados de playas. Entre las localidades censadas se encuentran San Pedro, Punta Lara, Punta Indio, Reserva Natural El Destino, San Clemente del Tuyú, Santa Teresita, Mar de Ajó, Pinamar, Villa Gesell, Mar Chiquita, Mar del Plata, Necochea, Quequén, Marisol (Coronel Dorrego), Coronel Rosales, Villa del Mar, Ingeniero White, Bahía Blanca y Daniel Cerri.
Lo que se indica en estos resultados es que la basura plástica domina dentro de la composición de los residuos costeros y que tienen un gran impacto en los ecosistemas marinos y la fauna de estos ambientes. Como bien se indicó, los fragmentos plásticos fueron el ítem más encontrado, en muchos casos los fragmentos vienen de la degradación de objetos plásticos de mayor tamaño que no se biodegradan, sino que se van fragmentando de a poco en piezas cada vez más pequeñas, entro los que se incluye microplásticos, que terminan siendo ingeridos por distintas especies.
Diego Albareda, de la ONG Vida Silvestre, indicó que “Los plásticos, en todas sus formas, ya están presentes en cada ecosistema y en nuestra alimentación. Esta problemática dejó de ser exclusiva de los ambientes naturales y de la fauna: hoy es también una cuestión de salud pública. Pequeñas partículas de plásticos llegan a nuestro organismo a través de alimentos y bebidas. Para revertir esta tendencia, es indispensable reducir la producción de embalajes y plásticos de un solo uso, promover hábitos de consumo responsable y garantizar sistemas eficaces de disposición final y recuperación, que siguen siendo una deuda pendiente."
El problema de los cigarrillos
Las colillas de cigarrillo alcanzaron el 21,34% del total de residuos. Aunque suelen tener tamaños menores y pueden pasar desapercibidas, las colillas son un residuo altamente contaminante: compuestas principalmente por acetato de celulosa (un tipo de plástico que no es biodegradable), que durante su degradación libera nicotina, metales pesados y otros compuestos químicos tóxicos. Estas sustancias no solo afectan la calidad del agua, sino también resultar perjudiciales para la fauna marina, sobre todo para aves y animales costeros que pueden ingerirlas.
A estos tipos de basura se le suman restos de redes, sogas, líneas de pesca y otros desechos vinculados a la peca, también registrados en el censo. Basura de alto riesgo para la fauna marina, ya que puede provocar enmalles, enredos y lesiones, lo que suele dificultar la vida y la supervivencia de los animales. Mamíferos marinos, aves y tortugas suelen quedar atrapados en estos materiales aunque ya no están en uso, pero quedan abandonados en el ambiente.
“Una gran proporción de los animales marinos que asistimos presentan interacción con residuos de origen antrópico, principalmente plásticos, ya sea por ingestión, enmalles o lesiones asociadas. En el caso de las tortugas marinas, estos residuos representan un problema especialmente grave, ya que suelen confundir bolsas, envoltorios y otros fragmentos plásticos con su alimento natural”, explicó Karina Álvarez, bióloga y responsable de proyectos de conservación de la Fundación Mundo Marino.
“En muchos casos, la ingestión de plástico provoca obstrucciones, desnutrición y cuadros clínicos complejos que requieren atención veterinaria especializada. Reducir la cantidad de residuos que llegan al mar es una medida directa de protección para estas especies”, agregó.
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