Ganaron un premio millonario y decidieron repartirlo con sus contrincantes
La costumbre de encender un fuego y asar algún pedazo de carne conlleva una serie de prácticas que quizás son menos visibles o pasan desapercibidas, pero son la esencia de ese acto culinario.
En nuestro país, hacer un asado es más que comer. Es reunirse para compartir, charlar, interactuar y disfrutar en compañía. No es casualidad que sea poco común que alguien prenda un fuego para cocinarse a uno mismo. Tampoco es casualidad que seamos uno de los pocos países donde existe la costumbre de la sobremesa, que se extiende por horas.
El pasado sábado 22 de marzo se realizó la 14° Fiesta de la Vaquillona en la localidad de Justo Daract, ubicada al sureste de la provincia de San Luis, cerca del límite con Córdoba. La celebración se dio en el marco del 119° Aniversario de la fundación de la ciudad y, como es tradición, se llevó a cabo la competencia de asadores.
Sin embargo, lo que distinguió a la edición de este año es que el equipo ganador tuvo un gesto que resume a la perfección el espíritu del asar. Los integrantes del Club Pringles, que obtuvo el primer premio de $ 3.000.000, decidieron repartir el dinero entre los 15 participantes que habían competido con ellos.
Según publicó El Diario de la República, los vencedores comunicaron su decisión inmediatamente después de que recibieron el premio, lo cual generó una ola de aplausos en el predio que estaba colmado de gente.
“De ese modo, no solo cada grupo recibió los 250 mil pesos por participación, sino que también se distribuyó entre todos el monto correspondiente al equipo ganador”, describió el medio citado.
Otro dato que aportó un plus a la actitud de camadería del equipo ganador es que el Club Pringles está transitando su año 100 de existencia y el gesto de solidaridad que tuvieron con sus contrincantes fue una forma de celebrar la esencia comunitaria que siempre identifica a los clubes en Argentina.
El Diario de la República informó que la jornada festivalera de fines de marzo reunió a más de 10.000 personas de la región que “se acercaron para disfrutar de la tradicional cocción de la vaquillona con cuero, una técnica que demanda horas de fuego lento y la experiencia de los asadores”.
Otra particularidad de la fiesta fue que tuvo la premisa de realizarse libre de bebidas alcohólicas. Esta situación generó un ambiente más familiar y seguro para el desarrollo de las diferentes actividades programadas, ya que había stands de emprendedores, instituciones y artesanos, además de espectáculos musicales y de baile.
Todos los elementos se conjugaron de manera perfecta para que la Fiesta de la Vaquillona con Cuero se convierta en un verdadero evento de encuentro social, con aroma a carne asada, ritmo folklórico y un acto solidario que dio un ejemplo de solidaridad y compañerismo.
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