Hay un pueblo turístico que fue rescatado por la solidaridad de los vecinos
A veces los pueblos cobran vida cuando todo se mueve, cuando se levantan paredes y se siente el olor a la comida. A veces, cuando los vecinos quieren que la vida no se pierda. Ahí en donde la Ruta Provincial 36 casi se termina, en la Ruta Interbalnearia 11, la que recorre toda las costa de provincia de Buenos Aires, desde la localidad de Ensenada hasta el Mar del Sur, Pipinas apareció en diciembre de 1913, como sucedió con la mayoría de los pueblos, cuando llegó el Ferrocarril.
Lo que le dio el nombre al pueblo fue un objeto, las Pipinas, se trata de la punta de riel del ramal que empezaba en la capital de Buenos Aires. También está relacionado con el nombre que habían elegido para hacer alusión a dos niñas de la alta sociedad: Sara Josefina y Josefina Dielh. Sus familias las llamaban “Las Pipinas”.
Al principio, en los primeros años, el pueblo fue el típico refugio rural y en el año 1938 se instaló la Corporación Cementera Argentina, la empresa que durante muchos muchos años fue el latido del corazón de Pipinas. Comenzaron a construir más casas, se construyó un cine, también un club y un hotel para que fueran sus empleados y los visitantes del pueblo. En ese entonces llegó a tener cerca de cuatro mil habitantes.
En el año 94, Loma Negra adquirió Corcemar. Al principio, esta compra parecía algo positivo, pero no fue así. Se despidieron a 250 de los 300 empleados que tenía la cementera. La planta se terminó convirtiendo en una calera y siete años después, cerró. Sin tener un claro rumbo económico, la población fue cayendo por debajo de los mil habitantes. Era solo la cuarta parte de los habitantes que habían residido en Las Pipinas en los buenos tiempos. Así empezó el riesgo de que ese pueblo se convirtiera en una pueblo fantasma
Sin embargo, nadie se salva solo. Este pueblo no estaba listo para bajar los brazos. Según lo publicado por la Agencia Dib, para que pudiera cortar con la emigración, en el año 2003, los jóvenes vecinos se unieron y formaron una cooperativa de trabajo Pipinas Viva. El objetivo del proyecto era orientar la economía del pueblo y generar interés turístico, que se pueda explotar el encanto de la ruralidad. Además, es un pueblo muy cercano a las playas del Río de La Plata en el Parque Costero del Sur.
El primero de los logros que consiguió Pipinas Viva, fue el de la recuperación del antiguo hotel de la cementera que en su momento había sido abandonado. En la actualidad, el Hotel Cooperativo Pipinas se erige como un pueblo que no afloja, no se rinde, y que recupera habitantes. Hoy llegan a los 1200. El pueblo es un ejemplo de que todo se puede mantener si la comunidad pone todo su esfuerzo.
¿Qué se puede hacer en Pipinas?
Lo preponderante es la calma, la paz, sus calles de tierra y un gran contenido cultural. Es una escapada ideal para los fines de semana. Se puede visitar el MAPI (Museo a Cielo Abierto de Pipinas), el Centro Cívico y Espacial, donde hay una réplica del cohete Tronador II.
También se puede ir a conocer la Chimenea de Corcemar y el sendero educativo: "Un gigante, cenizas para el recuerdo" y la Reserva de Biósfera Parque Costero del Sur.
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