Hito en la Armada: una joven obtuvo el mejor promedio de egreso en la Escuela Naval
El esfuerzo y la perseverancia no aseguran buenos resultados, pero son el único camino para acercarse a las metas que una persona se propone. Más allá de que al final no se consigan los logros ansiados, la actitud puede marcar una gran diferencia en el sentimiento de quien lo intentó.
Selene Soledad Santana consiguió su propósito de tal manera que pasó a la historia al convertirse en la primera mujer Infante de Marina que egresó con el mejor promedio de su promoción.
El portal Gaceta Marinera destacó que la joven, de tan solo 23 años de edad, obtuvo 18 premios al culminar sus estudios y así encabezó el orden de mérito de la promoción 154° de la Escuela Naval Militar. De esta manera, se convirtió en la primera mujer que lideró el orden de mérito de una promoción de Cuerpo Comando de Infantería de Marina.
La Guardiamarina Santana es oriunda de la localidad de Hernandarias, provincia de Entre Ríos, pero actualmente forma parte de la Infantería de Marina de la Armada Argentina y está destinada en la Brigada de Infantería de Marina, que se encuentra en Puerto Belgrano, al suroeste de la provincia de Buenos Aires.
El medio citado indicó que la joven empezó a pensar en ingresar a la Armada durante su último año de secundaria porque siempre practicó deporte y quería dedicarse a una profesión que combinara formación profesional y actividad física.
Pudo interiorizarse sobre el ingreso a la institución a partir de un compañero de trabajo de su madre. El hombre trabajaba como profesional en la fuerza. Selene buscó más información en la web de la Escuela Naval y con ayuda de su familia pudo completar el proceso de aceptación.
“Para hacer los estudios médicos tuve que viajar a la capital porque en Hernandarias no se realizaban todos los estudios específicos. También tuve que trasladarme para rendir el psicotécnico y para presentar la documentación. Fue un esfuerzo económico para mi familia, pero tuve todo su apoyo”, relató la chica.
La espera de los resultados también fue una situación de mucho nervio que, por suerte, tuvo un final feliz. “Estaba con mi mamá buscando mi nombre en la lista. Cuando lo encontramos fue una felicidad enorme para las dos […] mi mamá fue un apoyo fundamental. Al principio le costó cuando me fui a vivir a La Plata para estudiar, porque soy la hija menor. Pero siempre me acompañó y respetó mis decisiones”, recordó la joven entrerriana.
Trayecto de formación
El diario UNO de Entre Ríos detalló que Santana participó de distintas instancias de entrenamiento y estudio durante sus primeros años en la Escuela Naval Militar. Ya en segundo año se presentó a una preselección para pasar a integrar el escalafón de Infantería de Marina, donde fue seleccionada junto a otros nueve cadetes.
En cuarto año la designaron Encargada de la Sala de Armas, donde debía administrar el material que le asignaran, controlarlo y supervisar que se mantenga en condiciones.
El último año de formación le dio la oportunidad de hacer el tradicional viaje de instrucción a bordo de la fragata ARA “Libertad”. A lo largo de seis meses, Selene tuvo que realizar prácticas reales de navegación y ampliar su acervo cultural, a partir de los vínculos creados en los distintos puertos extranjeros que visitaron.
"En la formación se nos exige igual a todos y creo que ser mujer no es una limitación. Tal vez requiere más esfuerzo alcanzar ciertos niveles de exigencia, pero no hay límites para lograr los objetivos que una se propone", expresó la mujer, según el diario citado.
Por otro lado, la joven admitió que el primer año fue el que más le costó: “uno tiene que adaptarse a la rutina militar. Después con el tiempo una se acostumbra. Hay que organizar bien las horas porque además de las materias hay muchas actividades físicas y de formación militar”.
Su próximo objetivo en Puerto Belgrano es continuar con su desarrollo profesional en el ámbito de la Artillería de Campaña. Seguramente el carácter de esta entrerriana le dará mucha ventaja para alcanzar sus nuevas metas. Ya demostró que la exigencia y el esfuerzo no son circunstancias a las que les escape, sino todo lo contrario.
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