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Lunes 26 de enero 2026

Las antenas argentinas un aporte científico clave para viajar a la Luna

Por Redacción 26/01/2026 - 12.45.hs

La comunidad científica argentina está de nuevo en un lugar destacado a nivel mundial, ya que, actualmente, se encuentra participando de la misión Artemis II de la NASA, que después de más de 50 años va a volver a lanzar un vuelo tripulado hacia la órbita de la Luna.

 

Este nuevo hito histórico, que se vive en un contexto de desfinanciamiento del sistema científico nacional, está vinculado a la firma por parte de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) de los Acuerdos Artemis en 2023, lo que le generó al país ser parte de esta misión histórica. La colaboración argentina en este proyecto se genero mediante el microsatélite ATENEA, que va a viajar como carga secundaria a bordo del cohete Space Launch System (SLS) de la agencia espacial estadounidense. El despegue está previsto entre el 6 de febrero y el mes de abril.

 

Bajo la dirección de la CONAE, este satélite es un trabajo conjunto de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata, la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (FUBA), el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la empresa VENG S.A.

 

El aporte científico bonaerense fue determinante. Sobre todo, de la participación del IAR en junto con la UNLP y el Conicet, en conjunto con el SENyT*, que tuvieron el desafío de realizar la precalificación electromagnética de las antenas para garantizar la comunicación con ATENEA cuando se ubique a la distancia récord para un satélite argentino a 70.000km de la Tierra.

 

“El IAR participó en toda la caracterización y validación de las antenas y la caracterización electromagnética del satélite. Probamos cómo se comportaban las antenas con el satélite, porque cuando se acoplan con la estructura de éste, tienen un comportamiento distinto al que presentan de forma aislada. Entonces medimos todo el conjunto y validamos su comportamiento electromagnético general”, detalló Martín Salibe, responsable del Área de Transferencia y Vinculación Tecnológica del IAR, donde trabaja desde hace más de veinte años. 

 

La precisión del trabajo, requiere de una rigurosidad extrema por la distancia en la que se va a ubicar el objeto en cuestión: “hay que pensar que va a estar a 70.000 kilómetros. Cualquier movimiento influye sobre los lóbulos de radiación de las antenas. Por eso, una buena caracterización nos permite actuar en función de esos datos para lograr las comunicaciones”.

 

El objetivo de ATENEA

 

Desde la UNSAM indicaron que Atenea es un CubeSat de clase 12U (30 x 20 x 20 cm) que va a viajar a bordo del poderoso cohete SLS desde el Centro Espacial Kennedy como parte del despliegue de cargas útiles que acompañarán a la nave Orion en su vuelo alrededor de la Luna. Es una misión clave porque va a ser la primera vez desde la misión del Apolo 17 (1972), que astronautas orbitarán nuestro satélite natural.

 

El microsatélite de origen argentino tiene la misión de validar tecnologías críticas para futuras misiones espaciales. Va a medir radiación en órbitas profundas,va a evaluar componentes para uso espacial, será el encargado de captar datos GPS para órbitas de transferencia geoestacionaria y validará enlaces de comunicación de largo alcance. “Es, básicamente, un observatorio en miniatura”, apuntó Martín Salibe.

 

Toda la información que pueda ser captada por ATENEA puede llegar a ser clave para el futuro de la exploración espacial. “Esperamos que nuestro trabajo sea trascendente y que los datos recopilados contribuyan al desarrollo de la humanidad”, dijo Salibe para concluir.

 

 

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