¿Querés recibir notificaciones de alertas?

Lunes 26 de enero 2026

Tiene 71 años, limpia casas y cumplió su sueño de escalar el Volcán Lanín

Por Redacción 26/01/2026 - 11.17.hs

Amalia Figueroa es la protagonista de esta historia, tiene 71 años, nació en El Maitén, provincia de Chubut y se crio entre las montañas. El domingo, que suele ser el día elegido para descansar, Amalia eligió otro destino, se levantó temprano, más que temprano, y se preparó para darse el gran desafío de su vida, algo con lo que venía soñando hacía muchísimo tiempo, escalar el Lanín y llegar a la cumbre del volcán que se encuentra a 3.776 metros de altura.

 

Desde La Mañana de Neuquén indicaron que Amalia había intentado escalarlo dos años atrás, pero muy cerca de la cima tuvo que pegar la vuelta (a solo 200 metros) por seguridad y tiempos. En esta ocasión, más preparada y con una favorable clima favorable, logró pudo completar el ascenso y así, cumplir uno de sus sueños.

 

La travesía no la hizo sola, Amalia compartió el ascenso con dos amigas, una es nadadora de aguas abiertas que también se entrenó mucho para poder acompañarla, la otra, es montañista que ya contaba con experiencia para escalar el Volcán Lanín, cuenta con decenas de cumbres realizadas, experiencia clave para llevar el ritmo, ordenarlo y sostenerlo en los tramos de mayor exigencia. 

 

Viento, linternas y nueve horas de esfuerzo

 

El horario pautado para iniciar el ascenso desde el refugio fue a la 1.30 de la madrugada. Se prepararon contra el fío, encendieron las linternas y paso a paso, para que no las tomara desprevenidas el calor y el viento fuerte que se levanta en la montaña, avanzaron. Más tarde Amalia conversó con La Mañana de Neuquén y dijo que caminar de noche la ayuda a no marearse con la pendiente, además de que tiene varias ventajas porque le permitió llegar antes del mediodía, que suele ser cuando el clima se complica. A las 10 de la mañana, después de haber caminado durante nueve horas corridas, alcanzaron la cumbre.

 

Durante el tramo final, hubo un momento, un sector en particular, que fue muy duro: tuvieron que superar una pared de piedras en cuatro patas, con el cuerpo bien pegado a la roca. Había que ganarse cada metro, había que exigirles a los brazos y a las piernas. Tenía que lograrlo. Una vez arriba, después de respirar hondo y sonreír varias veces, entre algunas fotos y comida para recuperar energía, tuvieron que empezar a pensar en la vuelta porque el viento podía intensificarse, indicaron desde el Diario Río Negro. Solo pudieron quedarse poco más de media hora porque .

 

Una advertencia médica la llevó al Lanín

 

La historia que tiene como protagonista a Amalia, inició con un claro punto quiebre. Es que en todas las historias de superación siempre hay algo que motiva a alguien a superarse. En el caso de ella fue su salud. Durante muchos años, Amalia vivía con dolores en las rodillas y sobrepeso. En un control médico le advirtieron que tenía que empezar a moverse para no perder movilidad. Empezó caminando y fue transformando esa rutina en una forma de vida.

 

Cuando cumplió 47 años, empezó a correr y no frenó. Participó de diferentes pruebas de calle y  de aventura, varias veces hizo la K21 y también se animó a correr en la K42. De a poco, en su casa, como si fuera un museo, empezó a coleccionar sus medallas y trofeos, como un recordatorio de que se puede lograr todo lo que una se proponga. Al mismo tiempo, trabajaba limpiando y cuidado personas, además de sostener su vida familiar. “No hay excusa para buscar los sueños, así como yo salí de los problemas que tuve, se puede”.

 

En el momento en el que iniciaron el descenso de la cumbre del volcán, Amalia entendió que ahora tenía que pensar en un nuevo desafío, algo todavía más grande y dijo: "Ahora, me gustaría hacer el Domuyo" (el volcán en el noroeste de Neuquén). En medio del agotamiento y de la emoción todas rieron. 

 

'
'