Un mundo submarino que dos veces al día revela maravillas
Hay una playa en la que se transforma la fisonomía del paisaje drásticamente al ritmo de las mareas. Sucede dos veces al día. Se genera un retroceso del océano que termina dejando al descubierto un mundo que por lo general permanece sumergido.
Según lo publicado por la Agencia Noticias Argentinas, es una franja intermareal que está conforma por uno de los ambientes más dinámicos y diversos que se encuentran dentro del ecosistema costero. En el Parque Provincial Patagonia Azul, en la provincia de Chubut, algas, crustáceos, moluscos y microorganismos sobreviven en el límite exacto entre el agua y la tierra.
El entorno es un espacio ideal para hacer caminatas de exploración, también para conocer el límite geográfico que siempre cambia, que siempre es distinto, que siempre revela algo más y que ayuda a comprender los ciclos naturales necesarios para la alimentación de las especies marinas.
Los recorridos que se realizan por esta zona intermareal tiene sectores de acceso público en los que se realizan trayectos de manera autoguiada en Bahía Arredondo, en el interior del Portal Isla Leones y, también, en Arroyo Marea, que es parte del Portal Bahía Bustamante. Además, aquellas personas que quieran hospedarse en Marisma Camps tienen la posibilidad de explorar los alrededores de ese refugio en el medio de la costa.
Si bien el personal del Parque Patagonia Azul destacó que los circuitos son un incentivo para la aventura personal, recomiendan ir acompañados por guías para poder interpretar el paisaje y que se puedan descubrir los detalles biológicos sobre un territorio que se transforma de manera constante.
Marisma Camps
Este canal marítimo sería uno de los escenarios más impactantes que tiene esta área protegida. En este lugar, la corriente entra con tanta potencia que arrastra a la vida marina como a bancos enteros de peces. Allí, aseguran que ver los destellos plateados alimentándose en la superficie resulta un espectáculo constante.
Este ecosistema se descubre cuando el mar se retira y se expone todo un mundo submarino de bosques de algas y gran biodiversidad marina. Abundan anémonas, peces y mejillones. Entre la flora marina hay wakame, es una especie de alga exótica invasora y que tiene que ser extraída para controlar su proliferación.
Los sectores de Marisma Camps funcion como un lugar estratégico para que se alimenten las aves a cielo abierto. Aparecen especies como: ostreros negros, pardos y australes, chorlitos y playeritos y el protagonista indiscutido es el pato vapor, un ave endémica de Chubut.
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