Un niño soportó una operación de siete horas y su familia pide ayuda para seguir con el tratamiento
La familia Contreras no pudo dedicar mucho tiempo a las cenas de Navidad y Año Nuevo a fines del año pasado porque sabían que terminarían el 2025 y empezarían el 2026 con una urgencia mucho mayor.
El integrante más pequeño, Lionel, debía viajar a Buenos Aires para someterse a una compleja operación en el hospital Garrahan. Así fue que el 28 de diciembre pasado, todos armaron los bolsos y se fueron juntos a la capital del país.
El 7 de enero, Lionel, de tan solo dos años de edad, ingresó al quirófano por tercera vez en su vida. Las dos veces anteriores fue cuando tenía 21 días y seis meses en este mundo.
Su madre, Solange, contó al diario Río Negro que el diagnóstico del pequeño es una cardiopatía congénita en su corazón “que incluye doble salida del ventrículo derecho, una comunicación interventricular amplia, estenosis subaórtica y una válvula mitral mal ubicada”. Esto puede traducirse como una disposición poco frecuente de las partes de su corazón.
La última intervención quirúrgica fue la “cirugía de Stansel”, contó la madre, al mismo tiempo que confesó que ella y su familia tuvieron “días bastante críticos, momentos en los que sentíamos que no salía”. Sin embargo, el pequeño aguantó las siete horas de operación y salió airoso.
Asimismo, todavía está internado y en observación debido a que presentó algunos inconvenientes posteriores. Neumotórax, picos de temperatura de 40 grados y una presión pulmonar que llegó a tocar límites altos hizo que los médicos estuvieran muy atentos con el suministro de los medicamentos que iban regulando según la evolución.
“Es un gladiador que nos vino a enseñar sobre fortaleza”, sostuvo Solange al recordar la primera noche que pasó junto a la cama de su hijo después de la operación cuando ella lloraba y el nene, incluso con respirador colocado, le secaba las lágrimas.
Actualmente, Lionel está internado en terapia intermedia, según informó el medio citado. Tuvo una infección en la herida de sutura y debe recibir curaciones permanentes y antibióticos.
Gracias a una enfermera que notó el problema a tiempo, ahora lo están tratando. Le debo la vida”, expresó Solange, quien también agradeció a todo el personal del Garrahan por el buen trato recibido.
Además de la salud del más chico de la familia, otro inconveniente para los Contreras es la economía. La obra social solamente cubre los gastos para Lionel y un acompañante, pero como ellos decidieron viajar en unidad deben alquilar un departamento en Capital Federal donde se hospedan los abuelos maternos que se encargan de cuidar a Guada, la hermana de cuatro años de Lionel.
La organización y el estar juntos es fundamental para sobrellevar el difícil momento. Solange pasa las noches junto a su hijo en el hospital y luego es relevada por su marido.
El padre de Lionel trabaja en una empresa de servicios en Neuquén, pero no goza de licencia paga ni vacaciones entonces los días no trabajados se los descuentan y la plata se va acabando.
“Todo conlleva dinero. Alquiler, comida, traslados en Uber a la madrugada ante cualquier urgencia. Los ahorros se van y los números no cierran”, indicó Solange.
Por más que les den el alta, el pequeño de la familia deberá permanecer algunos días más en Buenos Aires para observar cómo evoluciona su presión pulmonar y cómo cicatriza la herida de la operación.
Los médicos también ya les adelantaron que deberán practicarle una nueva cirugía, denominada “de Fontán”, que se desarrollaría a fines del 2026 o principios del 2027.
En este contexto, la familia organizó un bono solidario con premios que fueron donados por amigos y familiares. También reciben donaciones.
Quienes quieran colaborar pueden comunicarse al número de Solange (2996 55-2830). El bono tiene un precio de $ 10.000.
“Solo pido que sigan poniendo al Lio en sus oraciones y lo que puedan aportar, nos ayudarían bastante por mínimo que sea”, indicó la mujer.
Artículos relacionados
