Emprendedora multifacética

Redacción Avances 30/10/2021 - 05.51.hs

La joven de Macachín se especializó en maquillaje artístico y social pero además da clases a emprendedores. Milita contra la idea de cuerpos hegemónicos.

 

“Creo que soy emprendedora desde antes de que se creara esa palabra”, se ríe con frescura Valentina y, aunque su edad se contradiga con la afirmación, sí es cierto que el espíritu de hacer y generar lo tiene impregnado desde muy pequeña. “A los 9 años ya armé un proyecto de accesorios con mi mamá y después otro en el que pintaba lugares de casas con expresión artística”, agrega como para que nadie dude de lo que dice.

 

Valentina Festa Gebruers tiene 19 años, vive en Macachín y estudia Escenografía en Buenos Aires, aunque una pandemia mundial conocida como coronavirus modificó los planes el año pasado y por eso hace la carrera de manera virtual desde su casa. Pero en su perfil, ella se presenta como maquilladora, activista gorda, modelo plus size, creadora y encargada de brindar clases de uso de redes a emprendedores.

 

“Cuando tenía 12 años me interesó el tema de maquillaje así que empecé a hacer cursos y me especialicé. Así como soy de activa también me aburro muy fácil de las cosas, por eso le tenía que demostrar a mi mamá que valía la pena la inversión en los cursos de maquillaje para después dedicarme a eso. Hago artístico y social, que me encanta, sobre todo con novias, quinceañeras y egresadas. Cuando hay egresadas de colegios las traigo a mi casa, les preparo un combo de merienda, las atiendo de primera; me encanta todo eso”.

 

Valentina no solo hace su trabajo y nada más. Se identifica y levanta las banderas del feminismo, a favor de la despenalización del aborto, en contra de los cuerpos hegemónicos y heteronormados.

 

“En cada 8 de marzo, para el día de la Mujer, hago videos con maquillajes políticos y los subo, mi idea es siempre contar una historia y a partir de eso fue que también empecé a hacer activismo gordo. Siempre fui gorda y siempre sufrí bullying y todo tipo de comentarios y miradas reprobatorias. Todo el mundo te dice que está mal como sos y te obligan a estar contra vos misma. Antes de ser activista gorda te tenés que admitir como persona gorda, eso me llevó un tiempo y no es fácil. En un momento hice un video en el que aparecí maquillada como una vaca con una bikini dorada y eso pegó muchísimo, también para el día del niño grabé un video donde le canto a la niña Valentina y le digo que todo va a estar bien. Ha sido todo un proceso duro pero muy valioso”.

 

Imagen pública.

 

Una decisión que ayudó a que Valentina diera ese paso de aceptarse como es, fue hace casi un año, cuando dos emprendedoras llevaron adelante la campaña “Verano mágico”, una idea que surgió ante la falta de talles en locales de ropa y, sobre todo, la falta de talles de trajes de baño para quienes no se ajustan al molde hegemónico de flacura.

 

“Fue algo increíble, aparecí en una foto sobre esa campaña en una nota de LA ARENA y literalmente explotó. Acá en Macachín tuvo una repercusión increíble y me llamaron para hacerme notas. De pronto aparecía en bikini por todos lados y eso fue fuerte pero sirvió de mucho porque el mensaje era bien político”, valora la joven.

 

La propuesta de “Verano mágico” estuvo a cargo de Agustina Bonafine (fotógrafa) y de Micaela Moneo (diseñadora) y consistió en regalar una sesión de fotos a las marcas que incluyeran en sus trajes de baño seis talles, del S al triple XL, de los 85 centímetros de cadera hasta los 130.

 

“Creo que es algo que hay que apoyar, tiene que haber un cambio cultural porque yo lo sufrí de chica pero le pasa a gente de todas las edades, sobre todo si son jóvenes”, lamenta Valentina que en pocos días hará, en la plaza San Martín de Santa Rosa, su propia movida en ese sentido.

 

“El domingo 7 de noviembre voy a ir a la plaza con 100 etiquetas de talles hechas en cerámica y voy a llevar un palo de amasar para que la gente busque su talle y las destruya. La iniciativa se va a llamar ‘Entalladas’ porque justamente lo que se busca es romper con lo impuesto, con los talles. Desde hace un tiempo que estoy en un taller de cerámica así que yo misma estoy preparando todo para llevarlo adelante”.

 

Curso.

 

Valentina suelta una carcajada cuando se le pregunta si le alcanza el día para tantas cosas que hace, piensa y enseguida cuenta que comenzó a brindar cursos para que emprendedores y emprendedoras aprendan a manejar cuestiones de imagen y comunicación.

 

“Hace poco di un curso presencial y virtual y apareció alguien desde Corrientes, no lo podía creer. Hubo unos diez emprendimientos en total y a lo que apunto más que nada es a la gente que recién arranca, que no tiene muchas herramientas a mano para difundir su producto o lo que hace. Me gusta mucho eso y por suerte tengo buena respuesta”.

 

Valentina cuenta acerca de otros proyectos, detalla sus trabajos e ideas y se ilusiona con nuevas puertas que se abren. Su proceso interno generó olas alrededor y las tradujo en arte y dedicación.

 

“El 2020 siento que me pateó, me pasaron tantas cosas que ahora toda esa explosión que se venía gestando está acá conmigo, en el día a día y con la gente que me contacta y se suma a mis ideas. Está muy bueno eso y ojalá sirva para que en muchas cosas se empiecen a confirmar cambios sociales que son muy necesarios”.

 

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