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Martes 31 de marzo 2026

24M, YPF y ONU contra el lado Milei de la vida

Redacción 31/03/2026 - 00.14.hs

Fiel soldado que aplica la misma receta económica de la dictadura; perturbado por el fallo sobre YPF que lo confronta con su voluntad expresa de pagar a los buitres y aferrado a los pantalones de Trump y Netayahu en la ONU. Milei prisionero de sí.

 

SERGIO SANTESTEBAN

 

Argentina es el único país del mundo en donde tiene lugar un fenómeno político imponente. La defensa de los derechos humanos y la condena al genocidio perpetrado por su última dictadura moviliza a multitudes que, cada 24 de marzo, salen a ocupar los espacios públicos en toda la extensión de su territorio nacional. No lo dice quien esto escribe sino personalidades del arte, el periodismo o la política de todo el planeta. Muchos de ellos, incluso, viajan a nuestro país para participar de una experiencia tan fuerte y se convierten en divulgadores en sus respectivas sociedades.

 

Entre las razones de esta “anomalía” global está el hecho de que Argentina logró llevar adelante el enjuiciamiento y la condena de los perpetradores del terrorismo de Estado que provocó un baño de sangre a escala nunca vista. En este terreno también nuestro país es un caso único en el mundo.

 

La semana pasada, a 50 años exactos de aquel ominoso día de 1976, las plazas argentinas reventaron de gente. Y ello ocurrió no solo en las ciudades más grandes, ya conocidas por su capacidad de movilización. Fueron millones los argentinos que salieron a militar la consigna “Memoria, verdad y justicia” en cada rincón del país en una acción colectiva de dimensiones extraordinarias. Muchos analistas estimaron que fue la mayor de todas las movilizaciones convocadas por esta fecha histórica, y aunque eso es imposible de certificar sí vale para corroborar, una vez más, que la conciencia de una parte sustancial de nuestra sociedad no ha arriado sus convicciones a pesar del tiempo transcurrido y de los gobiernos negacionistas que supimos conseguir en los últimos años.

 

El combustible que mantiene viva la llama de la memoria son, qué duda cabe, las organizaciones defensoras de los derechos humanos y sus figuras más relevantes que a esta altura se han convertido en emblemas para una parte sustancial de los argentinos. Bonafini, Carlotto, Pérez Esquivel, Almeyda o Cortiñas entre muchos otros, son referentes ineludibles entre tantos que no olvidan a los secuestrados, los torturados, los desaparecidos o los bebes apropiados, es decir, los crímenes más horrendos que pueden cometerse contra la dignidad de las personas.

 

Pero si este aniversario “especial”, por así decir en referencia al medio siglo que se cumplió del inicio de la dictadura, tuvo un papel relevante en la monumental convocatoria de la semana pasada, no lo fue menos el gobierno -y la propia figura- del presidente Javier Milei. Su brutal desprecio por los derechos humanos, su no menos brutal negación de las espantosas consecuencias de la dictadura, su complicidad con quienes ya no solo niegan sino reivindican la dictadura como la vicepresidenta Victoria Villarruel, y su defensa del mismo modelo económico que instauraron las juntas militares operaron también como un estímulo por oposición en tantos millones que se volcaron a las calles.

 

La pata civil de la dictadura, salvo contadas excepciones, nunca fue juzgada a pesar de su enorme responsabilidad política y económica en aquel gobierno surgido de un golpe de Estado. El poderoso empresario Carlos Blaquier, por ejemplo, murió en libertad sin siquiera pisar un tribunal. El aparato judicial jujeño y nacional hicieron lo imposible por demorar el comienzo del juicio contra quien fuera un actor decisivo en la llamada “Noche del apagón” ocurrida en el Ingenio Ledesma de su propiedad. En julio de 1976, en Libertador General San Martín y Calilegua, fueron secuestrados unos 400 trabajadores, de los cuales 55 continúan desaparecidos, en vehículos aportados por la compañía de Blaquier.

 

Infinidad de casos como este duermen en los despachos de jueces y fiscales. Es un indicativo contundente de cómo el poder económico logró niveles de impunidad que no tuvo el poder militar.

 

YPF y las mentiras.

 

El inesperado fallo de la Cámara de Apelaciones de Nueva York a favor de la Argentina y en contra del fondo buitre Burford, quien pretendía cobrar una “indemnización” de 16 mil millones de dólares por la expropiación de YPF, puso al gobierno de Milei en una encerrona. Partidario confeso de “arreglar” con Burford pagando hasta el último centavo -siguiendo el ejemplo de Macri con el buitre Singer-, el presidente se vio en la necesidad de salir públicamente en un acting cargado de sobreactuaciones y fingido patriotismo. Lo mismo le pasó al propio Macri -que había mandado a sus legisladores a votar en contra de la expropiación de YPF en el Congreso- que tuvo que balbucear entre dientes sus consabidas incoherencias.

 

Es que tanto el uno como el otro, al igual que el coro de economistas, periodistas y políticos de la derecha argenta, habían disparado munición gruesa contra los protagonistas de la expropiación: Cristina Kirchner y Axel Kicillof con acusaciones que, ahora se demostró palmariamente, eran una sarta de falacias e invectivas. El tribunal neoyorkino concluyó que el proceso se ajustó a derecho, acorde a la normativa legal y la Constitución argentinas, y se permitió retar a la jueza Loretta Preska que, en primera instancia había fallado a favor del buitre con argumentos flojos de papeles.

 

Se sabe, la derecha es buena para mentir e insultar, no para argumentar con rigor y datos.

 

Patria no, colonia sí.

 

El jueves pasado, en la reunión de la Asamblea General de la ONU, solo tres países votaron en contra de la resolución que califica a la trata transatlántica de esclavos africanos como “el crimen de lesa humanidad más grave” de la historia: Estados Unidos, Israel y... Argentina. La iniciativa fue presentada por una coalición de 60 países africanos, caribeños y sudamericanos, aliados de nuestro país a la hora de respaldar el reclamo soberano por las Islas Malvinas, y contó con una amplísima mayoría: 123 adhesiones. Los que se abstuvieron fueron los europeos, que usufructuaron el infame comercio de esclavos, y Japón.

 

Milei sigue demostrando que no tiene límites a la hora de subordinarse en forma ciega y pusilánime con los dos gobiernos más violentos del planeta que ahora, con la reciente agresión a Irán, están poniendo la economía mundial patas para arriba.

 

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