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Viernes 17 de abril 2026

Algo parece estar cambiando

Redacción 17/04/2026 - 00.14.hs

Si, como parece, a Donald Trump no le va muy bien en las elecciones de noviembre próximo, seguramente repercutirá en el gobierno libertario y en el propio Javier Milei.

 

Eduardo Lucita *

 

Puede que algo esté cambiando. El humor social parece encarnar este cambio, que venía procesándose lentamente pero que esa formidable muestra colectiva que fue la movilización del 24 de marzo pasado lo hizo emerger. Son problemas económicos, sociales y morales los que estarían en la base de esta mutación.

 

Ya en otros momentos el gobierno estuvo a la defensiva. Sin embargo en todos esos casos y no sin dificultades, logró reponerse y recuperar iniciativa. ¿Qué condiciones hay ahora para que tenga dificultades, tanto para salir de su actitud defensiva como para recuperar agenda política?

 

El contenido del 24M.

 

La formidable y masiva manifestación ha sido calificada por varios analistas como un “Momento bisagra”, que determinaría “Un antes y un después de este día”, incluso hay quiénes se preguntan “¿Que viene después de Milei?” Se apoyan para estas caracterizaciones no solo en la masividad (para algunos la concentración más grande de las últimas cuatro décadas), en la fuerte presencia juvenil (mayor que en años anteriores), en que fue federal (la masividad recorrió todo el país). Sino que junto con la conmemoración de los 50 años del inicio de “la noche más oscura de nuestra historia”, también se rechazó la concepción de “memoria completa” que quiere imponer el oficialismo y que, como nunca antes, también se rechazó y denunció el plan económico en curso y sus consecuencias sociales, así como la inserción internacional y la subordinación a los EEUU.

 

Esa potencialidad social y política que mostró la marcha estaría en la base de lo que puede considerarse un nuevo clima social. Este nuevo clima está dominado por dos imponderables. Uno la guerra en Medio Oriente que ha abierto una gran incertidumbre mundial y que está contribuyendo a dificultar la política antiinflacionaria del gobierno. Otro el culebrón Adorni, una corruptela que ha desatado una fuerte indignación social y que ha pegado fuerte en la imagen del gobierno.

 

El laberinto mileísta.

 

La deriva política adoptó un ritmo vertiginoso este mes de marzo. El gobierno se consumió en pocos días el capital político logrado con la aprobación de varias leyes parlamentarias que consideraba fundamentales, a tal punto que no pudo capitalizar la controvertida baja de los índices de pobreza e indigencia. Tampoco el fallo de una corte de Nueva York que eximió al país de pagar 16.000 millones de dólares (otra ayuda del amigo americano).

 

Es que está en un laberinto del que no encuentra salida (al menos por ahora). Laberinto que combina diversos problemas. Económicos (bajos salarios, caída del consumo, no hay crecimiento integrado, crece la desocupación, el gobierno compra dólares que se los lleva la deuda y no hay acumulación de reservas, la inflación no cede y la recaudación cae…). Escándalos de corrupción (el culebrón Adorni; la estafa de la cripto $Libra; las coimas en la ANDIS; préstamos vip del Nación a funcionarios y legisladores oficialistas). Contratiempos judiciales (la justicia confirmó la medida cautelar que ordena aplicar la ley de financiamiento educativo universitario y recomposición salarial docente; suspendió la aplicación de 82 artículos de la ley de reforma laboral; obligó a FATE a pagar los salarios devengados y a respetar el acuerdo de no despedir hasta junio).

 

Cambio de clima.

 

Por debajo de todo esto se desenvuelve la crisis económica. Una situación que genera cada vez mayor incertidumbre sobre el futuro, que altera los mercados y promueve la devaluación, que llevó a las familias a un alto nivel de endeudamiento, al mismo tiempo que la inflación, principal logro político del gobierno, está recrudeciendo.

 

Todo contribuye a un malestar social creciente que se evidencia en el cambio de prioridades del que dan cuenta las encuestas. La principal preocupación que manifiestan los encuestados gira en torno a los bajos salarios y la corrupción seguidos por el temor a la desocupación y la suba de los precios. Así el centro de los problemas lo ubican primero en el modelo económico, luego en la corrupción. Ambos se realimentan mutuamente.

 

Encuestas.

 

Según esas encuestas el nivel de aprobación del gobierno está en baja, hoy es del orden del 35 a 37% (por primera vez esta debajo del 40%), mientras que la desaprobación va del 56 al 59%. Otro tanto puede decirse de las expectativas de mejora económica, las positivas cayeron al 35%, mientras que las negativas siguen por arriba del 50%. Para la consultora Analía del Franco “es el peor momento de Milei, porque la situación del caso Adorni y de $Libra se produce en el marco de una gran tensión económica. Hay desilusión, decepción y pareciera que se está perdiendo la paciencia”.

 

¿En qué momento esta combinación de percepciones negativas da un salto a la política? Es un gran interrogante cuando estamos en los prolegómenos de un año electoral que puede ser decisivo. Esas mismas encuestas no dejan de señalar que el principal acervo del oficialismo es la falta de una oposición sólida y coherente con posibilidades de recambio.

 

¿Adonde irían los votos?

 

Es evidente, la crisis del peronismo no termina de resolverse, aunque ya hay algunos indicios de que irían a una “unidad amplia”. La falta de un liderazgo abarcador y de un programa compartido dilata definir ese proyecto de unificación. También es posible q ue muchos desilusionados con el mileismo decidan sumarse al abstencionismo.

 

Se ha creado así un vacío que algunos analistas como Carlos Pagni en la Nación+ de hace semanas atrás se preguntaba, a propósito de que la Dip. Myriam Bregman aparecía con una de las imágenes positivas más alta entre los dirigentes políticos, ¿Empieza a haber frente a este gobierno una radicalización hacia la izquierda? Mientras que el periodista Pablo Rossi en TN mostraba con cierta preocupación que la consultora Tendencias daba datos de intención de voto a la dirigente del PTS-FITU del 11%. Ambos concluían que los votos que estaría perdiendo el kirchnerismo se volcaban al trotskismo. Ernesto Tenembaun en Radio Con Vos señalaba que promediando las encuestas la intención de voto era del orden del 10%, agregando “con esa intención de voto la izquierda define las elecciones”.

 

¿Será que esta vez la crisis comienza a saldar por izquierda?

 

Es posible que grupos desencantados del peronismo, o que no se sientan incluidos en esa alianza amplia, que parece ir tomando forma, estén en la búsqueda de un alternativa mas confrontativa. Y no hay dudas que Bregman y la izquierda anticapitalista dan muestras de ello, tanto en el parlamento como en la calle.

 

Todo no deja de ser una foto del momento, veremos cuando de inicio la campaña electoral, para la que falta mucho. Aunque hay momentos en que los tiempos políticos van más rápido que el calendario. Las presidenciales de fines del 2027 ya están en el aire.

 

En todo caso son variadas muestras de la crisis.

 

* Integrante del colectivo EDI (Economistas de Izquierda).

 

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