Martes 23 de abril 2024

Bloqueo de EE.UU. para asfixiar a la revolución

Redacción 24/05/2023 - 08.07.hs

La situación económica y social de Cuba es muy grave, afectada por la pandemia de Covid 19, y el criminal bloqueo que las diferentes administraciones norteamericanas han aplicado desde 1962.

 

IRINA SANTESTEBAN

 

Desde hace más de 60 años el pueblo cubano sufre un bloqueo ilegal impuesto por los Estados Unidos. Fue el demócrata John F. Kennedy quien lo decretó luego del fracaso de la invasión en Playa Girón, donde los mercenarios con apoyo yanqui fueron vencidos por las fuerzas revolucionarias cubanas.

 

En la cuestión del bloqueo, no ha habido casi diferencias entre los gobiernos demócratas y republicanos, pues ambos vienen aplicando esa injusta e ilegal medida que perjudica la economía de Cuba, con graves consecuencias para el pueblo.

 

Al final de la gestión de Barak Obama hubo un pequeño respiro en esa guerra no declarada de la mayor potencia del mundo contra la pequeña isla socialista, cuando se reabrieron embajadas en ambos países y se flexibilizaron algunas de las medidas coercitivas económicas. Aunque fue una promesa suya de campaña, Obama no cumplió con cerrar la base de Guantánamo, verdadero centro clandestino de detención y tortura de prisioneros, en territorio usurpado por USA desde 1902.

 

Perjuicio económico.

 

Durante la presidencia de Donald Trump, el bloqueo se agravó con 243 medidas, entre ellas la activación de los Títulos III y IV de la Ley Helms-Burton y la inclusión de Cuba en la lista de países que apoyan el terrorismo.

 

Esa ley, sancionada durante el gobierno del demócrata Bill Clinton, habilita que ciudadanos estadounidenses puedan demandar a empresas que realicen intercambios económicos o mantengan actividades o que involucren propiedades decomisadas en Cuba.

 

El perjuicio económico contra la isla fue tremendo: se estima que en los últimos 60 años la economía cubana perdió unos 150.000 millones de dólares, a precios constantes; y más de un billón de dólares si se tiene en cuenta la depreciación del dólar frente al oro.

 

Desde EEUU y la gusanería de Miami se difunde que el bloqueo no es la causa de la crisis que afecta a la economía cubana, sino las deficiencias del socialismo. Todo lo contrario, solo en un país con un sistema socialista, se pudo mantener, a pesar de la gravedad de la situación económica, las conquistas logradas en salud, educación, deporte, ayuda humanitaria en catástrofes, etc.

 

El bloqueo implica que todas las empresas y entidades financieras que operan en Cuba son sancionadas por los EEUU, aplicando una extraterritorialidad de su legislación, que es absolutamente ilegal. Bancos y compañías de la Unión Europea han tenido que pagar multas millonarias en dólares por esa medida.

 

Por esas sanciones es que muchas empresas que operaban en la isla dejaron de hacerlo, como el consorcio francés Bouygues y Aéroports de Paris, que renunciaron a la concesión del aeropuerto de La Habana. Esas situaciones han ocasionado enormes perjuicios a la economía, que se suman a los efectos producidos por la pandemia, al paralizarse el turismo durante dos años, siendo esta la actividad que más ingresos de divisas produce.

 

Por aplicación extraterritorial de la ley Helms-Burton, empresas como la española Meliá, que tiene decenas de hoteles en las playas cubanas, están siendo demandadas por ciudadanos norteamericanos. Y el vicepresidente de ese grupo hotelero tiene prohibida la entrada a los Estados Unidos, en aplicación del Título IV de la misma ley.

 

Acusaciones falsas.

 

La inclusión de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo, es otra de las grandes mentiras del imperialismo norteamericano. “Dime de qué presumes y te diré de lo que careces”, es plenamente aplicable. EEUU no tiene autoridad moral para acusar a nadie de terrorismo y menos a Cuba, país solidario, con más de 50 misiones médicas humanitarias en todo el mundo, que exporta médicos y no bombas.

 

Los norteamericanos arrojaron bombas atómicas contra Hiroshima y Nagasaki en la Segunda Guerra Mundial, asesinando a 250.000 civiles; y produjeron unas 400 invasiones e intervenciones militares en otros países.

 

Esa injerencia norteamericana en los países de América Latina, a la que EEUU considera su “patio trasero”, se agrava en el caso de Cuba, por haber adoptado el sistema socialista y no seguir las recetas ni económicas ni políticas que pretende imponer, antes propiciando golpes de Estado y dictaduras militares, hoy promoviendo “golpes blandos”. El objetivo del ataque económico contra Cuba es provocar los mayores sufrimientos al pueblo, para que ese descontento se trasunte en falta de apoyo y la caída del gobierno revolucionario. A pesar de los enormes problemas que atravesó y sigue atravesando el valiente pueblo cubano, eso no ha sucedido.

 

Guantánamo.

 

En el colmo de la hipocresía, mientras acusa a Cuba de “patrocinar el terrorismo”, EEUU mantiene desde hace 120 años una base militar en su territorio ubicado en el sureste de la isla. Luego del ataque a las Torres Gemelas, esa base se convirtió en un centro clandestino de detención, sin ninguna jurisdicción ni derechos, en violación a todas las normas del derecho internacional.

 

El Comité de Inteligencia del Senado norteamericano, reconoció que la prisión de Guantánamo formaba parte de un programa de “detención secreta indefinida”, en la cual se ensayaban métodos de tortura, en su “cruzada contra el terrorismo”.

 

Uno de los detenidos, oriundo de Yemen, Mansoor Adayfi, “el detenido 441”, escribió un libro sobre los 14 años que vivió bajo ese régimen de horror. El libro se llama “No se olviden de los que estamos aquí. Perdidos y encontrados en Guantánamo” y es una elocuente denuncia contra el accionar de las Fuerzas Armadas estadounidenses, las mismas que aplicaron torturas en prisiones como Abu Ghraib en Iraq. Adayfi fue secuestrado en Afganistán después del 11 de setiembre de 2001, y entregado a las fuerzas norteamericanas, que ofrecían recompensas de dinero a quienes detuvieran sospechosos de estar involucrados en el atentado.

 

Cuba no está sola, centenares de organizaciones solidarias en todo el mundo, y en Argentina también, como Mascuba, exigen el cese del bloqueo y la devolución de Guantánamo.

 

Desde 1992 la Asamblea General de las Naciones Unidas vota por abrumadora mayoría por el levantamiento del bloqueo. Pero el país que se considera a sí mismo como “la mayor democracia del mundo”, hace caso omiso a esta resolución. Una nueva prueba de que no es democracia sino plutocracia e imperialismo.

 

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