Con amigos así...
Es triste admitirlo pero la actitud sumisa –cipaya en realidad— asumida por el presidente Milei para con los Estados Unidos ya es incalificable. Superado el nivel de lo anecdótico, cuando el Presidente de la Nación se movilizó tres mil kilómetros para ir a saludar a la jefa del Comando Sur norteamericano (para más disfrazado de militar), la transposición de ese límite ha dado razones como para justificar que la Argentina integre lo que en el país del norte se considera “el patio trasero”, decir Latinoamérica.
Dentro de esa realidad –reforzada por las repetidas y costosas visitas del presidente argentino a Norteamérica— el embajador estadounidense se ha sentido con ínfulas suficientes como para entrometerse y protestar por la relación entre una cooperativa neuquina con la firma china Huawei, una empresa de alta calificación técnica en tecnología, a la que también acusa de pasar datos confidenciales a Pekín. En sus propias palabras: “si la Argentina quiere crecer en materia energética y tecnológica, debe asociarse a empresas estadounidenses”.
Tamaña afirmación, digna de los tiempos más álgidos de la Guerra Fría, mereció una notable réplica de la embajada del país asiático en cuanto a las formas de colaboración y los intereses que están presentes.
Las intromisiones del embajador no son nuevas; recuérdese que a poco de recibir el plácet para el cargo dijo sin vergüenza alguna que visitaría todas las provincias argentinas para evaluarlas en diversos aspectos. Recientemente, en una nueva exposición pública ante altas autoridades nacionales y representantes de intereses empresarios dijo que “todo es posible en la Argentina” y “ustedes son verdaderos protagonistas del gran cambio argentino”, pero señaló que “faltan ciertas condiciones claras” y exigió “más reformas en todo el país”. Especialmente “en las provincias que me piden más inversión de los Estados Unidos y occidente”.
Esta nueva grosería, que raya en una abierta ofensa, la expresó ante altos funcionarios del gobierno argentino, que no tuvieron ni una mínima réplica. Al menos la Legislatura se hizo eco de la indignación del pueblo en general y del movimiento cooperativo en particular y tuvo una actitud digna al citar a declarar al embajador norteamericano. Refrendando la actitud sumisa del gobierno, el ministerio específico en esos temas –la Cancillería-- no abrió la boca...
Explícita o implícitamente no deja de llamar la atención que en los considerandos del embajador aparece un tema: Vaca Muerta, el gran yacimiento al que los intereses estadounidenses quieren no solamente acceder sino manejar en completo. Lamelas no tuvo empacho en decir (¿acaso exagerando?) que “en los próximos 30 años la energía que va a mover al mundo va a venir de Vaca Muerta” y que su embajada está aquí para dar apoyo.
Se puede dar por sentado que con amigos de esta laya no precisamos enemigos.
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