La informalidad al palo
Los servicios ofrecidos a través de plataformas muestran ciertas ventajas laborales, como horarios flexibles y rápida generación de ingresos. Pero su informalidad extrema lleva implícita una reconfiguración del vinculo con el trabajo y un incremento en la tasa de explotación.
Eduardo Lucita*
Un modelo de acumulación sustentado en plataformas digitales se ha instalado como respuesta a la crisis del capitalismo global. Es un nuevo tipo de negocios que conlleva una nueva relación capital trabajo y una mayor tasa de explotación. Todo sostenido en la informalidad.
Es lo que conocemos como capitalismo de plataformas.
Nuevo tipo de negocios.Desde hace un tiempo se ha producido una verdadera explosión en el volumen de datos. lo forzó la creación de herramientas y métodos de recopilación y análisis en los que las nuevas tecnologías han sido decisivas.
Las redes sociales son el entramado que ha permitido la formulación y concreción de un modelo de acumulación sustentado en plataformas digitales que facilitan los flujos de datos para la interacción entre oferta (productores, proveedores) y demanda (usuarios, consumidores) por medio de internet. Se trata de un nuevo tipo de negocios que abarca tanto movilidad y mensajería (Uber), como alojamiento (Airbnb), consumo (Delivery) o recreación (Streaming)... Un tipo de negocios que desde el punto de vista laboral muestra "ventajas" como cierta flexibilidad en el manejo de los horarios y una rápida generación de ingresos pero al mismo tiempo es de una informalidad extrema (ausencia de derechos laborales, sin licencia por enfermedad, aguinaldo ni indemnización alguna) que lleva implícita una reconfiguración de las relaciones capital trabajo que ha incrementado sustancialmente la tasa de explotación. Según la asociación que nuclea a los conductores de plataformas (ACCAURA) "el trabajador asume el riesgo empresario, paga el mantenimiento, pone el vehículo, absorbe la caída de ingresos y, cuando aparece una rotura o un gasto imprevisto, debe endeudarse para no quedar fuera de la actividad.
Cambios culturales.
Las tecnologías de las comunicaciones han inducido un profundo cambio cultural en los comportamientos y los hábitos de consumidores y usuarios de bienes y servicios.
La comida a domicilio es tal vez el caso más emblemático de estos cambios culturales, en los que el teléfono celular juega un rol principal. Ahora la comida se puede resolver sin necesidad de salidas o traslados (restaurantes o locales de comidas) o dedicar tiempo a las compras y a la preparación (cocinar).
Todo es más improvisado, rápido y eficaz. Tal es el avance de este segmento de las plataformas que han crecido las dark kitchens (cocinas fantasma). Se trata de restaurantes virtuales, solo trabajan con entrega a domicilio o retiro en el lugar, que operan con bajos costos fijos (no hay salón, ni mesas, ni mozos, ni estacionamiento vehicular).
Puede pensarse que esto es producto de la vertiginosidad de los tiempos modernos que deja poco tiempo para las tareas domesticas que finalmente se tercerizan. Sin embargo las estadísticas disponibles muestran que el pedido de este tipo de servicios crece durante las noches en los días laborables pero también los fines de semana y los feriados. Incluso si al inicio el grueso de los pedidos se centraba en comidas rápidas y cafetería ahora están creciendo los pedidos de comida gourmet. El cambio cultural es profundo y muy abarcador.
De salida laboral a la autoexplotación.
En nuestro país el trabajo en plataformas (Uber, Cabify, Rappi, Pedidos Ya, Netflix, Prime Video, por solo citar algunos) se ha expandido rápidamente en los centros urbanos. Especialmente en movilidad y delivery. Este rápido crecimiento en 2024/25 se lo asocia a la falta de empleo y de perspectivas futuras para quienes buscan un primer empleo. Las empresas lo atribuyen a que sus servicios dan respuesta a los cambios culturales en la demanda, mientras que por el lado de la oferta lo presentan como una salida laboral para quienes han perdido su trabajo formal o necesitan completar sus bajos ingresos. Según el SiTraRepA (Sindicato de Base de Trabajadores de Reparto por Aplicación) "el sector ha crecido exponencialmente con trabajadores que pierden sus trabajos o que se suman al trabajo por plataformas como segundo o tercer empleo". El 60% de los trabajadores consultados han declarado que es su segundo ingreso.
En la práctica el trabajo de plataformas opera como un mecanismo de reemplazo del trabajo formal perdido (340.000 en el gobierno Milei, en el mismo periodo la informalidad creció del 35.7 al 44.2%). Se estima que un 47% de quienes cayeron en el desempleo se han refugiado en alguna forma de informalidad lo que ha funcionado hasta ahora como dique de contención de la tasa de desocupación, hoy en el 7.5%. Si bien no hay cifras oficiales que brinden una información certera el SiTraRepa estima que son unos 200.000 los trabajadores que se desempeñan en el sistema de reparto, mientras que para ACCUARA son 600.000 mil los conductores en el sistema de movilidad, otras estimaciones los hacen llegar a 900.000. En rigor más que como salida laboral, dadas las condiciones de precariedad absoluta y escasa o nula protección, puedes caracterizarse como fuente de ingresos rápidos.
Según la Fundación Encuentro el monto de los pedidos promedio alcanza a los 3.165 pesos a valores de marzo pasado. Este importe no tiene en cuenta las posibles propinas, tampoco las deducciones por gastos de combustible, mantenimiento de los vehículos (autos, motos, bicicletas) y gasto de telefonía. Según sus cálculos cubrir el importe de la Canasta Básica Total (linea de pobreza) para una familia tipo implica atender 453 pedidos al mes, en jornadas de 8 horas, (para los conductores la jornada promedio alcanza 7.5 horas.) 6 días a la semana.
Del endeudamiento a la crisis social.
En forma más que explosiva el endeudamiento de las familias ha ocupado el centro de la actividad económica en lo que ya se considera un fenómeno de supervivencia. La característica de la mayoría de estos préstamos, es que no fueron destinados a la compra de inmuebles u otros bienes sino para el pago de servicios y el mantenimiento de las familias…
El endeudamiento ha llegado también a los trabajadores de plataformas que, por la informalidad en que se desempeñan, no tienen acceso al crédito bancario, recurren entonces a la billeteras virtuales o a las propias empresas. Se estima que la deuda promedio con las aplicaciones de delivery o transporte, llega a los 900.000 pesos por cada repartidor o conductor. Es que las empresas otorgan estos préstamos, a tasas que pueden alcanzar el 200, el 400% o más anual, dentro de lo que llaman "una política inclusiva" ya que están dedicadas a comprar o mantener las herramientas de trabajo (autos, motos, bicicletas, teléfono celulares) indispensables parta cumplir con el servicio. El sistema deduce automáticamente las cuotas de las comisiones ganadas, generando una dependencia de las empresas.
Así los trabajadores de plataformas van de la salida laboral a la autoexplotación y a la dependencia de las empresas producto del endeudamiento. Todo es resultado de un modelo concentrador de la economía, con bajos ingresos destrucción de puestos de trabajo formales y creación de empleos de baja calidad.
Esto es, desde el punto de vista social, el trabajo de plataformas. * Integrante del colectivo EDI (Economistas de Izquierda)
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